Irene Mi primera noche en un lugar que no es Atenas, mi cuerpo dió tantas vueltas sobre el lecho en el cual descansaba ahora que no logré cerrar los ojos pues una y mil veces Marcus venía a mis sueños yo le veía en Damasco corriendo peligro ¡No!— grité llorando mientras me sentaba abruptamente en la cama para abrir los ojos y descubrir que solo había sido un sueño— solo fue una pesadilla— exhalé mirando a mi alrededor— estás en Constantinopla tu nuevo hogar Mi señora— Livia entro a prisa mirándome detenidamente— ¿Está bien? Si— cerré los ojos respirando para calmar mi pecho— estoy bien, pero no puedo dormir Pediré que le traigan un poco de agua con flores para dormir— se puso de pie para caminar a la puerta y desaparecer al salir, Mis ojos pesaban pero algo no me permitía dormir

