Como respuesta a mi silencio, esbozó una amplia sonrisa. De esas que no te dicen nada, porque su mirada ya lo decía todo. Al tener a tan poca distancia su rostro, comencé a sentir un leve aroma a alcohol emanando de su boca, lo que provocó que levantara una de mis cejas mientras lo miraba. _Enzo...¿Has estado bebiendo? Él me hizo una mueca, rodando sus ojos. _Oh vamos, ¿Tú puedes embriagarte en una barra con un montón de desconocidos y yo no puedo beber algo en el cumpleaños de mi mejor amigo? _Sólo fue una pregunta.-Solté, encogiéndome de hombros. Él me observó, entrecerrando sus ojos ante su sonrisa divertida. _Bueno, respondiendo a tu pregunta: sí, he bebido. Pero sólo un poco. _Ya veo. Él se recostó en la pared a mi lado, con sus ojos verdes sin despegarse de mi en ningún mome

