De la mano de Levi, entramos dentro de la gran casa a través de unos amplios escalones que daban la bienvenida desde la entrada principal. Todo lucía elegante, caro y muy lujoso, sin llegar a lo vulgar. Cuando entramos, habían tumultos grandes de personas por todos lados, pero sobre todo varios admiraban algo en la pared. Tardé poco menos de unos segundos en notar que se trataba de pinturas, y esa era una exposición de arte.
Sorprendida, me giré hacia él quién parecía observarme hacía rato con una sonrisa en su rostro, esperando mi reacción.
_Nunca me dijiste que era una exposición de arte.
_Quería que fuera sorpresa. Sólo espero no te parezca demasiado pretencioso.
Negué rápidamente con mi cabeza.
_Para nada. Me parece un plan original para una velada.
Él sonrió, y luego detuvo a un camarero que justo pasaba por allí con una bandeja llena de copas de champagne. Sacó dos de ellas y me entregó una cuidadosamente. Acto seguido me acercó su codo hacia mi costado, invitándome a sostenerme de su brazo. Sonreí, rodeando una de mis manos en él mientras con la otra sostenía la copa que acababa de darme.
_Acompáñame, quisiera que conozcas a alguien.
Dicho esto caminamos a través de la gran casa, hasta detenernos frente a una obra que parecía estar siendo explicada por su artista. Era una hermosa mujer de cabello n***o y suaves rizos cayendo debajo de sus hombros. Al ver a Levi, su mirada se iluminó y a pesar de que seguía explicando a la gente, esbozó una amplia sonrisa. Al mirarle a él, noté que se encontraba igual. De mi parte, aún no comprendía qué estaba ocurriendo.
Cuando terminó la charla, aquella misteriosa mujer se acercó a nosotros. Rápidamente abrazó a Levi, recibiendo de éste un fuerte abrazo tambien. Mentiría si dijera que no me sentía algo fuera de lugar dentro de ese momento que estaban teniendo entre ambos. Pronto se separaron, y ella me miró sonriente.
_Emi, ella es mi hermana mayor, Brianna.
Abrí mis ojos sorprendida mientras estrechaba su mano.
_¿Ella es tu hermana?-Pregunté, aún atónita.
Sentía que había sido todo tan rápido e inesperado que apenas podía procesarlo. Intenté de todas formas mostrar lo mejor de mi misma, para no terminar haciendo el ridículo a pesar de encontrarme bajo mucha presión, y sobre todo un nerviosismo paralizante.
_Mucho gusto en conocerte, Emilia.
Sonreí en respuesta.
_Lo mismo digo.-Respondí de forma simpática.-Eres realmente muy talentosa.
_¿Y tu esposo?- Preguntó él, sacando nuevo tema de conversación.
Ella rodó sus ojos, soltando un bufido.
_Perdido entre la multitud, seguramente. No le veo desde hace un buen rato. ¿Tus amigos ya se encuentran aquí?
_¿Isaac y Alanna? No tengo idea, pronto daré una vuelta y veré si se encuentran por allí.
_De acuerdo, sólo avísenme si necesitan algo. Ha sido un placer conocerte, Emilia.-Mencionó tomando suavemente mi mano.-Cuídense, los dejo un momento.
Sin esperar respuesta alguna salió disparada hacia un grupo de personas que se encontraban frente a otra de sus obras, seguramente aguardando por ella.
Me giré nuevamente hacia Levi, con sus ojos azules observándome con ese aura misteriosa y juguetona que tanto le caracterizaba.
Intentó ocultar una sonrisa apretando sus labios mientras mantenía su mirada fija junto a la mía, pero cada vez parecía serle de mayor dificultad mantenerla.
_¿Qué sucede?-Terminó mencionando con una pequeña risa.
_¿Por qué no mencionaste que me traerías a la exposición de arte de tu hermana?
_¿Te ha molestado que lo haya hecho?
_Bueno, no...-Dije encogiéndome de hombros.- Pero imagínate si terminaba dando alguna mala impresión.
Él se acercó a mi, dejando sus manos sobre mi cintura. Luego, arrugó levemente su nariz en desacuerdo conmigo.
_¿Contigo? Dudo mucho que puedas dar malas impresiones.
Fue imposible no ruborizarme ante su tacto y la cercanía con la que se encontraba hablándome. Sonreí, algo avergonzada debido a su penetrante mirada sobre mi. Sin dejar de mirarme, acarició mi rostro con su mano para luego depositar en mis labios un suave beso. Al separarnos, le vi morder su labio inferior sutilmente, como si dentro suyo se estuviera debatiendo la idea de algo más.
_Acompáñame.-Ordenó, tomando suavemente mi mano y arrastrandome fuera del pasillo.
_¿Otra sorpresa más?
A pesar de que le estaba viendo de espaldas, le escuché soltar una sonora carcajada. Acto seguido se volteó a verme, sonriente y negando con su cabeza.
_Tranquila, prometo que ya no hay sorpresas pendientes.
Caminamos hasta lo que pareció ser el salón principal de la casa, donde se encontraban sirviendo distintos banquetes en largas mesas decoradas. Llegamos hasta el final del salón, donde se encontraban unas escaleras que daban al primer piso. Levi tomó mi mano para ayudarme a subirlas, y ambos caminamos hasta llegar nuevamente a pasillos, pero esta vez más cortos y mucho menos transitados.
Pareció plantearse por un momento a donde se estaba dirigiendo, como si lo hubiera olvidado. Pero rápidamente reaccionó y abrió seguro de si mismo una puerta a su derecha.