Ambar Estoy paralizada en el lugar. Todo en mí está fijado en el hombre frente a mí. Me está mirando con una expresión que recuerdo demasiado bien. Oscura, letal, peligrosa. Deliciosa. En todos los sentidos equivocados. Fryodor. Nuestras miradas se encuentran. Una parte de mí nota que está sin camisa, su perfección tatuada manchada de sangre tras matar a un hombre. Y parece que me reconoce casi al instante. Siento el calor recorrerme las venas, derritiendo el hielo. Su boca se curva levemente en las comisuras. —Ambar Zhirkov… Ha pasado un tiempo. Estás increíble. Esa voz oscura, profunda y aterciopelada está grabada en lo más profundo de mi psique. Pero ya no es un chico. Es un hombre. Un hombre caliente y... y lo odio. —Y-yo no puedo decir lo mismo de ti —le suelto, atropella

