Fryodor Ella está tramando algo. No me trago lo de tímida o sumisa. Ni por un segundo. Nunca lo he hecho, y nunca lo haré. ¿Inocente? Sí. ¿Un aire de ingenuidad? Absolutamente. ¿Pero tímida? ¿Sumisa? ¿Introvertida? Eso no es ella. Aun así… no estoy del todo seguro de lo que quiere. Pero voy a averiguarlo, jodidamente. —Vamos, Ámbar —le tomo la mano y la guío desde el restaurante hasta el coche que espera afuera—. Vamos a llevarte a casa, y veremos si logras convencerme de quedarme. Un hombre menos observador podría no notar el fugaz entrecerrar de sus ojos. Yo sí lo noto. Mientras conducimos por la ciudad, ella consume mis pensamientos más de lo que debería, incluso estando sentada a mi lado, con las manos entrelazadas y una tensión evidente en todo su cuerpo. —No tienes que hacerl

