Román Salgo del helicóptero y saludo a Viktor en la plataforma de aterrizaje. —¿Todo bajo control?— pregunto mientras el motor se apaga detrás de nosotros. —Todo tranquilo— me dice. —Nada que reportar. —¿Dónde está ella? —Arriba en su habitación. Ha estado allí desde que llamaste. —Bien. Ven a mi oficina. Necesito hablar contigo. Por muy ansioso que esté por ver a Tatyana de nuevo, hay algo que debo resolver primero. —A la orden— Viktor me sigue hasta mi oficina y cierra la puerta detrás de él. —¿Algo mal? —Sí. Fyodor recibió los resultados forenses de los casquillos de bala que acabaron con la Bratva Utyuzhin. —¿Y?— pregunta Viktor. —¿Quién fue? —Nadie— digo con desdén. —Al menos nadie que conozcamos. Los casquillos de bala son totalmente imposibles de rastrear. Vikto

