Tatyana No puedo creer que dejé que pasara… otra vez. Mis mejillas arden mientras lanzo una mirada furtiva e incontrolable a Román. Está subiendo sus pantalones sobre esos poderosos muslos. Tatuajes oscuros serpentean alrededor de sus músculos esculpidos, perdiéndose en sus ajustados bóxers. Incluso en reposo, su bulto es enorme y demasiado tentador… Trago saliva. Él levanta la vista y me sorprende mirándolo. —¿Todo bien, ángel? Me estremezco al escuchar esa palabra. Ángel. Me hace recordar su promesa. "Voy a quemar esas alas hasta que caigas directamente en mi reino." Parece que se salió con la suya. No. Aún no. Mierda, puede que esté en el infierno, pero no en su infierno. Y no permitiré que caiga aún más por él. No puedo. Es demasiado peligroso. —Yo… estoy bien,— asiento. Es to

