Polina Me estoy ahogando. Y no es solo por la presión que se arremolina en mi núcleo, o la fuerza del cuerpo de Viktor presionándose contra el mío. Es su necesidad. Su deseo. Su obsesión. Todo choca contra mí como olas abrasadoras hasta que apenas puedo respirar. Es la forma más maravillosa de asfixiarse. Cada roce de su lengua, mordida de sus dientes, deslizamiento de sus dedos. Mierda. Me estoy volviendo loca. ¿Qué demonios me pasa? Viktor retrocede para besarme de nuevo y estoy perdida. Sabe a whisky y sexo. Quiero más. Necesito más. Casi tanto como necesito huir. —No soy tu chica —jadeo, intentando inútilmente resistirme—. No pertenezco a nadie. —Sí perteneces. A mí. —Chupa mi labio, haciéndome gemir incluso mientras intento alejarlo. Entre mis muslos, esos dedos grandes y á

