Román Me despierto de golpe al escuchar una puerta abrirse de golpe en algún lugar cercano. Inmediatamente deslizo la mano bajo la almohada, buscando el arma que suelo esconder debajo del colchón, pero antes de encontrarla, veo la causa del ruido. Tatyana está al otro lado de la habitación, con las piernas cruzadas y la mano extendida sobre su entrepierna. —¿Qué demonios pasa? —gruño, frotándome el sueño de los ojos. —¿Dónde está el baño? No lo encuentro por ningún lado… Señalo con el pulgar hacia el pasillo. —Última puerta a la izquierda. No hay uno dentro de la habitación. Me asustaste de muerte. —Lo siento. Se aleja arrastrando los pies y me dejo caer de nuevo sobre las almohadas. Por un segundo, pensé que tendría que enfrentarme a un asesino. Con todo lo que ha pasado en la últ

