Ambar En mi cabeza, un reloj hace tic-tac. Ya he estado fuera demasiado tiempo, y ni siquiera he llegado a encontrarme con Tate. Reviso mi teléfono. Todavía hay tiempo para terminar esto y reunirme con él. Pero no es por él que me preocupo. Es por Fryodor. Está despierto y ya ha dejado dos mensajes. Suena furioso. Especialmente en el primero. El segundo es más disculpándose, pero percibo ese trasfondo. Junto con algo más. Casi suena como… preocupación. Por mí. Eso solo me impulsa más a completar lo que estoy haciendo. Sé que es la decisión correcta. Estoy de vuelta en mi apartamento. El trabajo parece no tener fin. Hay una vieja chimenea que uso en pleno invierno, así que la enciendo y apilo papeles que no puedo ocultar y no necesito; papeles con toda la evidencia condenatoria sob

