Tatyana Mi pie derecho golpea incesantemente el polvoriento suelo del cobertizo mientras espero, nerviosa, una respuesta a mi último mensaje. Quiero salir. Ahora. Mis mejillas están en carne viva de tanto llorar, pero ya he secado las últimas lágrimas. Lo único que queda es una determinación furiosa. Román me usó. Me traicionó. Pero también me dio la excusa que necesitaba para, finalmente, liberarme de él. Entonces, ¿por qué no soy feliz? ¿Por qué me siento tan miserable? Porque tú también lo amas, grito en mi interior. Porque acaba de romperte el corazón. El teléfono tiembla en mis manos y vibra. Enseguida fijo mi atención en la pantalla. Todo está listo para tu escape, querida. ¿Estás lista? Mi corazón se retuerce, pero no dudo. Sí. ¿Dónde estás ahora? En el cobertizo. Bien.

