3.-Yo soy Grayson, Grayson Adams.

666 Words
3.-Yo soy Grayson, Grayson Adams. Me levante temprano y luego de alistarme me senté a esperar que Will se despierte. Me canse de esperarlo así que estrelle una almohada en su cara y luego salí corriendo de su cuarto. Me senté en el sillón de la sala y me crucé de piernas. La señora Luisa salió y me dio un abrazo saludándome. —¡Nixy! ¡Cariño! ¿Tú quieres algo para desayunar? —Negué con la cabeza—Bien. Te voy a dejar tu fruta favorita sobre la mesa, Hasta que baje Will. —Luisa, De verdad no es necesario... —No te preocupes, Tú eres como una hija para mí—Sonrió e hinco una de mis mejillas. Salió y se encerró en la cocina. Will bajo las escaleras y se plantó en frente mío. Sonreí y lo saludé con un beso en la mejilla y me metí corriendo a la cocina. —¡Fresas! —Luisa sonrió y se despidió de nosotros, Se iba a la cafetería. —Will... ¿Tú crees que me puedes llevar hoy a.…casa? —Eso ni se pregunta—Sonrió y saco de la refrigeradora la caja de jugo. Empecé a comer mis fresas y luego me quedé mirando mi mochila. Luego de que terminó ambos nos subimos a su auto y nos encaminamos hacia la cafetería. El señor Dean ya había ayudado a Luisa para que ambos abran la cafetería. —¿Hoy quieres ir a las carreras? —Negué con la cabeza. Ya había pasado mucho tiempo fuera de casa, No me iba durar mucho la felicidad—Bien. Te mandaré un mensaje en cuanto la carrera termine. —Voy a trabajar. Espero que no me estés molestando como siempre, Lo único que tú haces es sentarte y comer mientras que yo trabajo. No es tan divertido—Él sonrió. —Todo bien—Ingreso y se sentó en el mismo lugar de siempre. Me coloqué el delantal y amarré mi cabello en una cola alta. Solté un suspiro y comencé con mi jornada de trabajo. De vez en cuando Will me molestaba y otras solo se quedaba sentado comiendo, Típico de él. Estaba con la cabeza apoyada en mis brazos reposando detrás del mostrador cuando escucho la voz de Will. —¡Adiós Nixy! —Se despidió Will. Agite la mano y él sonrió en respuesta. Agarre la taza para llevársela a la mesa cinco cuando la puerta se abre. La taza resbaló de mis manos causando un gran ruido... ¡Crash! Mi mirada se cruzó con la del chico y una brillante sonrisa se dibujó en sus labios. Lo quede mirando y él se acercó. Me di vuelta y empecé a caminar hacia el interior, pero Luisa salió y sonriendo me señaló la mesa en la que se había sentado. A mala gana avance hasta ella y me pare en frente. Sus ojos azules me observaron atentos. —Buenas tarde. El día de hoy yo voy a tomar su pedido... ¿Qué desea? —El abrió la carta y empezó a leerla. —Uhm... ¿Qué te parece si me das de una buena vez mi premio? —Él sonrió. —¿Café? ¿Algún postre? —El negó—Pues lo siento, Pero no vendemos nada más. —¿Qué te parece cinco minutos? Conversado, Claro. —Tengo mucho trabajo—El paseo la mirada por todo el desierto lugar y luego me Quedo mirando. Miré hacia la cocina y al ver que Luisa no observaba me senté al frente de él—Te quedan cuatro minutos con treinta segundos. Con veintinueve. —¿Cómo te llamas? Yo soy Grayson, Grayson Adams—Dijo estirando la mano. —Phoenix Evans—Sonreí y empecé a dibujar con el lapicero en mi libreta. —Phoenix ¿Puedo pedirte tu número? —No—Sonreí—Tres minutos. —Bien, Bien. ¿Qué días trabajas aquí? ¿Cada cuánto tiempo vas a las carreras? ¿Te drogas? ¿Tienes novio? —Esta vez fue mi turno de alzar una ceja. —Trabajo eh ¿Siempre? No voy seguido a las carreras. No me drogo, Odio las drogas. Y, No Te responderé eso—El me quito la libreta y el lapicero y apuntó algo. —Espero verte más seguido—Se levanto y salió de la cafetería. Lo quede observando mientras subía a su moto y la encendía. Miré hacia la libreta y vi su número apuntando. Volví a mirar hacia dónde estaba, pero no había nada ahí. Negué con la cabeza y arranqué la hoja para arrugarla y guardarla en el bolsillo de mis jeans.
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