4.-Toda mi armadura se desarma.
Dedicado a @UnaChicaMedioLoca & @ MayraTrinidad1
Tomo varias respiraciones antes de introducir la llave en la cerradura. La puerta y la puerta sin hacer mucho ruido.
Cerré la puerta y en cuanto me di vuelta él estaba con su vista clavada en mí. Me puse rígida y me giré tratando de ignorarlo, pero él fue más rápido y clavó sus dedos en mi clavícula.
—Me estás haciendo daño ...— Mi voz tembló. Me miró fijamente a los ojos y yo baje la cabeza.
Es como si toda esa cara de "Chica valiente" se fuera por el retrete cuando cruzo la puerta de entrada. Toda mi armadura se desarma en cuanto entro a este departamento.
¿Dónde está el dinero, Zorra? —Metí una mano al bolsillo y saqué el dinero de las propinas —¡¿Pero qué mierda es esto ?! ¡¿Crees que esto me va a alcanzar siquiera para una cerveza ?!
—Es todo lo que me dieron — El soltó una carcajada y hundió más sus dedos en mi piel. Apreté mis puños y quedé mirando al suelo. Ni, no le pelees o te irá peor.
—¡¿Me crees idiota ?! ¡Seguro te andas guardando el dinero para ir por droga!
—¡Yo no consumo drogas! —Le grite y una cachetada impactó contra mi mejilla.
—¡A mí no me gritas! ¡Deberías buscarte algo mejor! ¡Por tu culpa nos correrán de la casa! —La ira me grabó todo el cuerpo.
—¡Pues deberías buscarte un maldito empleo! —Caí en la cuenta de lo que había dicho y el sentimiento de ira cambio por uno de miedo.
—Para eso estás tú. ¡Las zorras como tú son las tareas! —Con su mano me estrelló contra la pared. Su aliento alcohólico mezclado con el olor del cigarro hizo que mi estómago se apriete y me entrenó náuseas. ¿Qué esperas? ¡Prepara la cena!
No hay nada para cocinar ...
—¡No hay nada! ¡Debiste fijarte de eso antes! —Me soltó y regresó por donde había venido. Metí la mano a mi otro bolsillo y corrí a mi habitación.
Puse el seguro y guardé los tres billetes en mi lugar para los ahorros. Había conseguido uno de esos libros con hueco para meter dentro el dinero y esconderlo.
Quité mi casaca y me senté con las piernas cruzadas sobre la cama. Agarre mi pequeño teléfono y lo coloque delante mío. Debía recibir la llamada de Will para estar tranquila.
Agarré mi dinero y empecé a contarlo. La cafetería, a diferencia de los otros restaurantes de Manhattan, No daba un monto a la propina. En otros lugares debía dejarse un 15% o 20% pero en donde trabajo era a opción propia.
Con lo que juntaba poco a poco podía ir comprándome pequeñas cosas. Había comprado libros de segunda mano hasta a cinco dólares, Había comprado ropa y hasta algunos accesorios.
El teléfono que tenía era el más barato que encontré. Cuenta solo con mensajes y Llamadas, Pagando al mes 30 dólares no quedaba para mucho. Lo máximo que conseguía al día era 2.5 pues casi nadie dejaba propinas. Lo que a la semana me alcanza para pagar el teléfono y de los veinte que me quedan tengo que guardar un poco y el resto para comprar comida si no quiero morir de hambre.
Ganando ochocientos dólares al mes, Setecientos en renta y queda cien que los agarra mi papá.
Agarre el teléfono y marque el número de Will, Lo sabía de memoria. Este me mando directo a la casilla.
Las horas seguían pasando y no recibía la llamada de Will ¿Y si algo le había pasado y por eso no llamaba? Me levanté de la cama y me coloqué una casaca para agarrar y salir de mi habitación.
Cerré con cuidado la puerta de la casa y corrí para tomar el bus, Con el dolor de mi corazón saqué unos billetes y me subí. Mi pie no dejo de moverse en ningún momento hasta que llegamos.
Baje corriendo y frene en seco al darme cuenta de que no había cambiado mi ropa. Continúe corriendo y me quede para a la entrada.
Empecé a buscar la moto de Will y al no encontrarla avance. De pronto todo el mundo comenzó a correr.
—¡Es la policía! —El corazón me dio un vuelco.
—¡Will! —Grite a todo pulmón—¡Will!
Alguien chocó con mi haciéndome caer de espaldas al suelo. Me levanté rápido y empecé a correr también siguiéndolos a todos.
—¡Policía quédense todos quietos! —Me quede parada pero una mano se enroló en mi brazo y comenzó a tirar me mí.
—¿Pero ¿qué haces? ¿Acaso quieres ir presa? —Grayson se montó en su moto y movió la cabeza—¿Qué esperas? ¡Sube!
—¡En tus sueños idiota! —Empecé a caminar hacia el lado contrario y pronto lo tenía pegado a mi costado.
—Vamos. Tienes dos opciones, O vas a la cárcel o te montas conmigo—Hizo rugir su moto—¿Ya pensaste, Mesera?
—Me iré con...—Giré y no había nadie. Estábamos en un callejón—Más te vale llevarme directo a mi casa.
—Como digas—Me subí detrás de él y me agarre de la parte trasera de la moto—Puedes agarrarme, No muerdo.
—No gracias—Él se encogió de hombros y arranco a toda velocidad.
Grayson giró en la curva hacia la derecha y yo solté un grito para después amarrarme a su cintura. ¡Es una bestia manejando!
—¡No quiero morirme hoy! —Le grite hincando su cintura. El soltó una risa y aceleró más—¡Detente! ¡Para! ¡Para!
El freno y en cuanto la moto no se movió más me baje de su moto.
—¡Eh Para! ¡Phoenix! —Me detuve y me giré hacia el para tirarle una bofetada—¿Pero qué coño te pasa?
—¡Eres un idiota! —Le grite—¡Me pudiste matar! ¡Idiota!
—¡¿Y no te haría un favor?! ¡Si con esos cortes que tienes parece que eres tú la que se quiere matar! —Mire hacia mis brazos y las mangas se habían levantado dejando ver las cicatrices.
—¡No seas idiota! ¡Yo no me Corto! Mi gato me araño cuando lo bañé—Empecé a caminar. Le había pedido que me lleve a la cafetería, Porque no le daría mi dirección. Si me dejaba ahí luego caminaría hacia mi casa.
—¡Sigue diciéndolo hasta que te lo creas! —Encendió su moto y se alejó dejándome parada como a media hora de mi casa.
—¡Ojalá te caigas de la moto y te coman las llamas del infierno! —Chille—¡Arga!
Empecé a caminar de mala gana. Ese idiota, Estúpido. Una gota de agua cayó sobre mi cabeza y pronto un diluvio cayó sobre mí.
—¡¿Por qué a mí?!—Chille mientras emprendía mi ruta hacia casa.
Nota mental: Nunca más dejar que un idiota intente llevarme a casa.