5.-Eso no es bueno.

781 Words
5.-Eso no es bueno. El jueves había llegado y yo me encontré con una queja del demonio. No había podido levantarme de la cama y estaba rodeada de papeles. Menos mal que era mi día libre en el trabajo. La puerta de mi habitación comenzó a ser golpeada con brusquedad y yo di un salto en mi cama; Eso no es bueno. Subí más las mantas para cubrirme, pero abrí la puerta. La sangre dejo de circularme ytratar de sujetarme de algo, pero su mano Voló a mi tobillo y me arrastro de la cama hasta caer al suelo. —¡Zorra! —Me levanto jalándome del cabello y yo saco de mi habitación. —¡¿Qué te pasa?! - Le grite. Me empujó haciéndome caer al suelo. Me giré, pero su pie impactó contra mi estómago dejándome sin aire. —¡Nos van a sacar por tu culpa! ¿Por qué no tienes aún el dinero? ¡Vas a aprender a ser cumplida! —Grito y yo levanto del suelo. —¡No me hagas nada! —Pedí, pero no me hizo caso. Empezar a gatear arrastrándome por el suelo para alejarme de él. Soltó una carcajada y me puso de pie. Empezó a girar al rededor mío y levanto mi quijada en cuanto baje la cabeza. —Voy a conseguir otro empleo. Voy a tener DOS trabajos y ganare más dinero para ... —¡Si, Eso harás! Pero antes te enseñare a ser inteligente y no hacer que casi nos saquen. Y pobre que hagas un ruido alguno, Que te irá peor. Entonces, Veo su golpe viene y cierro con fuerza los ojos. Su puño impactante con tanta fuerza en mi mejilla que siento como la boca se me llena de sangre. Sujeta mi cuello y pronto siento su rodilla contra mi estómago. Me encojo hacia adelante, pero con un golpe más en el mismo lugar caigo al suelo y escupo sangre. Me tira una patada en la espalda y tengo que aguantar con todas mis fuerzas para no soltar un grito. —Te gusta que te golpee ¿Verdad? —Yi negué con la cabeza asustada. En el suelo, Se colocó sobre mí y se inscribió con sus manos mi cuello haciendo presión. Me empezaba a faltar el aire y me desespere. Subí mis manos hacia las suyas y empecé un forcejar intentado que me suelte. —A.… A.… A — Sus manos abandonaron mi cuello y se alejó dejando una patada más sobre mi cuerpo. Empezar a respirar por la boca y me puse de pie. Camine lentamente hasta mi habitación y sacar ropa limpia para encerrarme en el baño. Me hice un mal en el suelo y las lágrimas empezaron a salir. Me levante y lave mi cara, Bastante las manchas de sangre y me coloqué la ropa. Mi teléfono comenzó a sonar y cerré la puerta de mi habitación para contestarle, Era Will. —¡Nixy! ¿Salimos hoy? —Hice una mueca. —No puedo, Estoy muy enferma—Tosí y me metí a la cama—Me duele todo el cuerpo. —¿Sigues molesta? Ya te pedí disculpa por no haberte llamado el día de las carreras—Rodé los ojos al recordar ese día—Bueno, Te quería pedir una ayudita. —¿Ahora Will? De verdad no puedo. Me encantaría, pero... —Nixy, Mamá quiere que la ayudes. Una señora quiere que cuide a su hijo ya que ella siempre cuida a su niño, pero como sabes ella no puede, Ayer salió de viaje. Me pregunto si tú podías ¿Qué le digo? Yo no puedo, Hoy saldré—Rodé los ojos. —¿Me pagarán? —Pregunté y oí su risa. —Claro Que sí, Nada es gratis en esta vida Nixy. Te mandaré la dirección por mensaje. Corto la llama entonces yo me levante y lleve todo mi maquillaje al baño. Primero tomé una pastilla para la inflamación y luego me coloqué hielo. El mensaje con la dirección y la hora llego, Empecé a cubrir el moretón del rostro con maquillaje y coloqué una chalina que cubría mi cuello. Agarré las llaves y salí del departamento. No tenía más dinero así que no me quedo otro remedio que caminar. Llegué a la entrada de la casa y contuve el aliento al ver la enorme mansión que se encontraba delante mío. Toque el timbre ubicado en las rejas y una pequeña pantalla se encendió mostrando el rostro de una señora. —¡Adelante! —Las rejas se abrieron y yo ingresé. Demore unos minutos hasta llegar a la puerta de la casa. Esta se abrió y la señora saludo alegre—¡Bienvenida! ¡Travis está jugando en su habitación! No te molestará mucho. Este es su horario, Aquí está lo que debe comer, Y todo lo que necesitas las indicaciones están aquí. Dijo entregándome una hoja. —A las cinco debe dormir, Se me hace tarde. Regresaré a las ocho, Muchas gracias—Agarro su cartera y salió de la casa. Mire hacia el frente y El Niño que estaba parado en la baranda se dio media vuelta y luego se escuchó como azotaban una puerta.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD