La morena del CEO

1026 Words
Masón, un empresario cuya personalidad era totalmente diferente, no lo veían en fiestas y mucho menos con mujeres, dando a entender que sus gustos no eran las mujeres. Todo cambió cuando a su empresa llegó una hermosa morena de cabello rizado, su atracción fue tanta que de inmediato decidió saber qué buscaba. Escuchar de la recepcionista que buscaba trabajo, le hizo firmar una sonrisa ladina. Pidió que la llamara y la pasará directamente a su oficina. Sentado en su silla, con la mirada en la puerta y un poco de nervio, hasta que escuchó a su secretaria informarle que ya la señorita estaba ahí. —Que pase —pidió masón con vos gruesa. —Buenos días, señor —Habló Bessie frente a él. Masón se levantó y se acercó a ella, Bessie retrocedió, pero masón la llevó hasta que la pared la detuvo. —¿Qué quiere hacer? —interrogó algo asustada. —Explorar su exótico cuerpo —declaró masón sin quitar su mirada de sus pechos. —Se equivoca yo no… Masón interrumpió sus palabras con un beso, aunque ella se resistió, la lengua de masón invadió su boca haciendo que gimiera. Su fuerza era tanta que no pudo hacer nada, solo se dejó llevar, Masón la levantó para llevarla al escritorio y seguir lo que apenas empezaba. —Señor… La morena no podía hablar, sus palabras salían entrecortadas y sus ganas aumentaban cuando Masón lamía su cuello y su mano navegaba por su entrepierna hasta llegar a su intimidad, arrancando un gemido ahogado. Su dedos apartaron su panti para tocar sus pliegues. Masón gruñía por su humedad, queriendo ir más allá, necesitaba tenerla toda desnuda e invadir todo su centro con sus dedos, su lengua y su pene. —Recuéstate —demandó él, abriendo sus piernas, Bessie no sabía que estaba haciendo, solo se dejó llevar por el poder que tenía ese hombre sobre su cuerpo. Estando abierta para el, masón quitó su panti y gruño al verla tan mojada, pasó sus dedos suave sorprendiendo a Bessie. Masón se posicionó para pasar a probarla, aunque justo la puerta fue tocada por si la secretaria avisó que sus socios habían llegado. —¡Maldición! —exclamó Masón molesto, su deseo por la morena lo hizo olvidar esa importante reunión. —Mi panti… —pidió la morena avergonzada. —Me la quedo, toma mi tarjeta y mi dirección, no escapes de mi, te espero por la noche —demandó Masón, besándola con tanta pasión que la dejó sin aire, Bessie no sabia que decir, solo sabía que era un empresario muy importante. Bessie salió sintiendo vergüenza, como si todos supieran que estaba haciendo en esa oficina. Llegó a su apartamento y no sabía qué hacer, veía la tarjeta y la olía, su perfume estaba impregnado en ella, solo imaginarlo a punto de hacerle un oral, se calentaba. Pasando unas cuantas horas, justo faltando una hora para la cita que le pidió masón, Bessie se daba un baño y pensaba en si debía ir y quitarse las ganas, de todas maneras intervenir en sus planes. Tanto pensar, decidió ir, se puso su mejor conjunto de ropa interior, su perfume, un vestido fácil de quitar, tomó la tarjeta y se fue en su auto, llegó al edificio y subió al ascensor. Masón estaba sin camisa y en bóxer, así le gustaba estar, sin quitar su mirada de la puerta y viendo la hora cada minuto que pasaba, eran solo cinco de retraso y eso lo hizo pensar que no llegaría, pero para él, esa morena debía ser de él. Cuando estaba por subir las escaleras a su habitación, sonó el timbre, corrió y al ver quién era, abrió con una sonrisa. —Estaba por cenar — Le dijo masón tomando su mano para que pasara. —No tengo hambre, solo vine por mi panti —mintió ella. —Yo si tengo, vamos. Bessie no dijo nada solo lo siguió, sin dejar de ver su cuerpo. La cena terminó en silencio, Bessie se quedó viendo como él ordenaba y limpiaba, lo menos que pensó, fue ver eso, unos minutos después, la invitó a la sala de estar, donde verían una película, dejándola aún más confundida. Masón puso su mano en su pierna, acariciando por segundos, obteniendo poco a poco la excitación de Bessie, quien abría sus piernas un poco esperando más. —¿Te gusta la película? — Hablo masón rompiendo el silencio, ella solo asintió entre jadeos. Masón fue adentrando su mano hasta tocar su panti, que todo a un lado para tocar su húmedo centro. —Por favor… Suplico Bessie entre gemidos. —¿Quieres hacer algo tuyo? —propuso mostrando su erección. Bessie se arrodilló quedando frente a él, con una mirada que a Masón le encantó, saco lo que ya estaba tan duro, dando pequeños movimientos con su mano, pasando su lengua de abajo hacia arriba, hasta darle vuelta en la punta, como si de una paleta se tratara, metiéndolo todo a su boca, provocando en masón gruñidos, tomándola por el cabello para ayudarla, aunque para él no era necesario, ya que lo hacía tan bien, él quería otra cosas más, así que la interrumpió para tomarla en brazos y llevarla a la habitación, donde fue quitando todo lo que tenía cubriendo su cuerpo, dejando besos húmedos, dándole placer con su lengua, lo que no pudo hacer en la oficina —Aaah, no pare… —suplicaba Bessie teniendo su primer orgasmo. Masón no la dejó que tomara aire, hundiéndose en ella de una sola estocada. —¡Aaah! — grito Bessie con el último aliento. —¡Joder! Estás tan rica, de aquí no sales mas, desde hoy eres toda mía —susurro en su oído dando pequeños movimientos. —Si, soy toda tuya… —musito Bessie con delirio, Masón la estaba volviendo loca con cada movimiento. La noche la pasaron de un rincón a otro, de una posición a otra, hasta sentir que sus cuerpos no daban más, masón la abrazo contra su pecho, nadie lo había llenado tanto como ella, en su mente solo estaba verla más seguido, hasta convertirla en su mujer.
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