Capitulo 7

1088 Words
Habitualmente, mis mañanas solían ser tranquilas. Como por el momento no contaba con un empleo, precisamente estable, podía dormir largo y tendido hasta tarde. Si necesitaba alimentarme, solo llamaba un servicio a domicilio de lo que me apetecía. Leía, y visitaba la biblioteca entre semana. Omitía limpiar. Y sobre todo pasar por la cocina. ¡Pero resulta! Que ese es mi pasado. Mis despertares actuales se resumen a carreras. Carreras entre el emesis – mejor conocido como vómito– y yo para ver quién llega primero al habitáculo. Mejor conocido como baño. La mayor parte de tiempo él gana. Haciendo que me enfurezca en demasía puesto que no tengo habilidades muy desarrolladas de limpieza, ¡y por el amor a Dios! Cuántas veces no he sido tentada a no limpiarlo, pero..., sufriría otro inevitable ataque vomitivo. En las últimas mañanas, he recibido la visita de servidores reales. Los cuales, tal y como prometió el príncipe, se han encargado de nuestra alimentación. Unos vienen a la hora del almuerzo y preparan exquisiteces en mi cocina. La cual, por primera vez en mucho tiempo, luce rebosante y abastecida. Sobre todo con mi crema favorita. La crema de avellanas. Nutella. Anteriormente, padre se había ofrecido a abastecerme. Se negaba a que su criatura – es decir yo – viviese en este lugar. Con personas de tan bajos recursos. Me había ofrecido un hermoso lugar para vivir en Suecia, a lo cual me negué. Mi naturaleza independiente hace mella siempre. Trabajé y obtuve lo necesario para abandonar su yugo. Me sostuve hasta ahora. ¡Claro está, lo hacía a mi manera! Mi aceptación a la ayuda del príncipe, que por más que ansíe declinar la, me es imposible. Estoy a la espera de su hijo. Por lo pronto solo puedo aceptarlo, es nuestra responsabilidad, después de todo. Los futuros cambios me pueden. He tratado de mentalizarme para las decisiones que me veré en la obligación de tomar. Porque, sí bien, estamos en el sigo veintiuno; la modernidad ha cambiado y nos ha traído cosas excelentes. Pero, no resulta así en la realeza. La realeza tiene un punto y aparte para muchas cosas. Pero ha estoy embarazada, y no tengo más opción que seguir adelante. Seis fácil, dejar de lado mis principios e ir a la primera clínica abortiva y practicar me un aborto, ¿pero qué clase de persona seria? Es decir, respeto las decisiones de cada quien, pero yo sé que no soy al portadora de cualquier criatura. Estamos hablando del futuro heredero al trono de Liechtenstein. Y sé que a esa criatura no le haría falta nada. La familia real es unida. Mi bebé tendía la seguridad familiar económica. Y, sí no se tratase de un embarazo real, sí Xavier no fuese el padre del feto que llevo dentro; tampoco tomaría esa decisión. Soy una adulta y como tal, sé que cada acción trae una reacción. Mi posición de médico, se supone que me preparó y fui instruida en el ámbito de las relaciones sexuales responsables; no tengo excusas. Por lo tanto, amaré a la criatura y todo lo que con eso venga. Sé que familia real tomará decisiones, y sé que el heredero debe nacer dentro de un matrimonio, por lo tanto como toda mujer adulta que ha decidido sostener una relación s****l sin cuidado alguno; debo afrontar las consecuencias. Xavier de Liechtenstein, es un hombre dominante, que me hace sentir emociones que no sabía que podría ser capaz de tener. Tenerlo cerca borra de mi los pensamientos coherentes. Porque ese hombre inspira poder. No, para nada será malo compartir con él. Creo que, podría llegar a amarlo. Porque no deseo que mi hijo nazca en un lugar donde solo por un embarazo furtivo y algo más nos hayamos comprometido en matrimonio.. Los niños necesitan amor. Pero, ¿cómo damos amor si no nos amamos como pareja? Siempre supe, que mi matrimonio llegaría de alguna manera. Ya sea para un convenio entre naciones o algo similar. Pero, nunca pensé en estar en una situación como esta. Cargando al heredero al trono de Liechtenstein. Y sin estar casada. Bravo, Rose. Por lo menos el padre de tu hijo – y futuro esposo como es de esperarse – es un buen hombre. En la tarde, mientras el sol alumbra en su mayor esplendor. Y hablo con mi mejor amiga, la princesa Rosalía de Liechtenstein por la famosa plataforma w******p, mientras engullo unas frutas excelentemente cortadas – no por mí, obviamente–. Suena el fono de la casa. Me asusto inmediatamente, puesto que solo dos personas tienen ese número. Rosalía, con la cual estoy teniendo una conversación sin sentido, y padre. Padre a quien no he visto en un par de semanas. No he realizado verlo nuevamente, debido a que tengo miedo de que se entere de mi embarazo. Soy tan mala dando noticias, que sé, que cuando le diga; no me va a creer. De hecho, sé que no me creería. Siempre le he dicho que no quiero casarme. Y él insiste en que sí me casaré, porque amo la lectura, y las lectoras amamos las relaciones románticas, y sí, mi padre y yo hemos compartido cientos de libros. – ¿Sí? – aunque lo intento, me es inevitable no sonar temblorosa. – ¿Rose Umderbert? – mis manos tiemblan. La voz del otro lado suena profesional, habla con tacto. Como si estuviera a punto de acarrear consigo algo terrible. Sé de ello, en mis años de estudio como médico, me ha tocado dar noticias no tan buenas. – Soy yo. – Hablamos de la clínica real de Liechtenstein. Su padre, el duque Umderbert, se encuentra ingresado. Usted está registrada como número de emergencia así que... Le dejo de escuchar. ¡Oh padre, no me abandones ahora! Por el amor a más sagrado, eres lo único que me queda. Rápidamente, tomo mi bolsa de emergencia. La cual tuve que aprender a llevar conmigo luego de varios percances en la escuela de medicina. Cambio mis harapos por un conjunto deportivo n***o. Y, tomo las llaves del vehículo, regalo de mi padre – el regalo de reconciliación a causa de una pelea ferviente que tuvimos– modesto y que pasa desapercibido. No deja de ser caro y elegante, además. Estoy nerviosa contra el volante. Tengo que respirar y recordar alguna maniobra medica para evitar matarnos al feto y a mí. Recompuesta y con los nervios a raya, me desplazo hacia el nosocomio privado –mejor conocido como clínica u hospital–.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD