Capítulo 3

3075 Words
Elián Ha pasado tiempo desde lo sucedido, mis padres están paranoicos, más que todo mi papá que desde que salió diciendo que buscaría respuesta no me ha querido explicar nada, solo anda muy misterioso y cuando le pregunto sale con el hecho de que es imposible. Ayer me tome el atrevimiento de entrar a su despacho cuando salió al trabajo y luego de buscar por lo menos una hora encontré un fondo falso bajo su escritorio, ya que de por si eso es raro, cuando logre abrirlo pude ver que había un libro muy antiguo, parecía hasta mágico, pero lo que en verdad me inquietaba era lo que mi padre tenía marcado, era tipo como una profecía. Mi padre siempre ha sido fanático de la mitología y todo lo que le relacione, muchas veces lo he escuchado proclamar expresiones utilizando a los dioses griegos como Zeus, Poseidón y todo eso, al principio creía que todo era un juego pero mi madre me explico que así es mi padre desde que lo conoció y por loco que pareciera eso nunca le molesto. —Hijo, felicidades cariño— mi madre acaba de llegar al patio con ayuda de mi padre— Ya mi bebe cumple 18 años. —Mama ya no soy un bebe, hoy cumplo 18 y tú misma lo acabas de decir— mi padre se acerca a mi lado y me da un abrazo juntos a unas palmadas mientras me felicita. —Pues no me importa, por mi puedes cumplir 80 y seguirás siendo mi bebe— dijo muy seria y por su cara se puede saber que por más que hables con ella, siempre ganara. Viendo como mi padre estaba muy tranquilo decidí echar suerte y preguntarle sobre el dichoso libro que encontré. —Papa has escuchado algo sobre una profecía de la Luna y el Sol— no acabe bien de terminar de hablar cuando mi padre se levanta de un salto y sin decir nada sale directo a la casa. —Cariño donde has escuchado eso— dijo mi madre nerviosa. No sabía que decir así que tuve que inventarle que era una tarea. Luego de eso me fui a clases y parte de la mañana paso con felicitaciones y más felicitaciones en la secundaria, luego fui abordado por mi amiga Claudia y su mega—híper súper—regalo de cumpleaños y si, ella misma lo ha llamado así. — ¡Vamos! Elián! No cumples 18 todos los días— dijo mientras empezaba a jalarme— Vamos a celebrarlo, iremos a la cafetería de Sally y luego a la playa. —Clau ya te lo dije, mis padres quieren que hagamos algo juntos— dije mientras nos poníamos en la fila de la cafetería y tomábamos nuestro almuerzo. Es verdad, mis padres todos los años siempre hacen que pasemos los cumpleaños solo nosotros y para ser sincero eso no me molesta, hoy el día para celebrar mi cumpleaños es la playa, pero enserio no sé porque decidieron la playa para celebrar mis 18. — ¿Pero es necesario? ¿No puedes ponerle una excusa o algo?— dijo convencida— Es decir, pueden celebrarlo en cualquier otro momento. —Por más que quiero no, esto es muy importante para nosotros— dije mientras nos sentábamos en una mesa que encontramos libre— Es una tradición que no la cambiaría por nada en el mundo. En esta vida lo único que jamás cambiaría es estar junto con mi familia, siempre hemos estados juntos en todo, buenos o malos y es lo mejor que me ha pasado, estar juntos. Luego del almuerzo sonó la campana y cada uno se dirigió a sus clases. A la salida de clases puedo ver que me espera mi padre junto a mi madre en el auto y por lo que veo hoy estamos sin chofer. —Papá, Mamá ¿Qué hacen aquí?— dije luego de saludar a mi madre con un beso— Pensaba que nos encontraríamos en casa y luego iríamos a la playa. —Pensamos mejor pasarte a buscar y dirigirnos directo, ya que necesitamos estar muy puntuales— dijo mi padre muy serio. Yo mire a mi madre y ella solo miraba su reloj muy preocupada, no dije nada mas ya que parecía que algo muy grande pasaría. —Elián hay algo que debemos decirte— dijo mi padre luego de unos tremendos minutos de silencio. — ¡Jasón no!—dijo mi madre interrumpiéndolo— no sabemos si en verdad pasara. — ¿Pasar que?— estaba un poco confundido y las miradas de ellos dos no ayudaban— ¿Me pueden explicar que está pasando? —Lo siento cariño pero ya es hora de que lo sepa, mas con lo que está por pasar y te aseguro que pasara— dijo muy serio— Elián puede que este no sea algo cuerdo lo que te diré, pero quiero que me preste toda tu atención: Hace mucho tiempo un joven pescador viendo a su pobre amada sufriendo por falta de comida, fue al mar en busca de conseguir una buena pesca con la cual poder alimentar a su familia. La noche era tormentosa, pero al joven pescador no le importaba, solo quería algo para poder llevar a casa y así no dejar morir de hambre a su amada. Una tormenta cayó sobre el mar, y el pobre pescador sin haber conseguido una pesca con la cual poder comer y teniendo su vida en peligro, pidió al dios del océano una oportunidad para poder aunque sea llevarle algo de comer a su esposa. — ¡Por favor dios del mar, ten piedad de mí!— grito como un último intento de que sus suplicas fueran escuchadas— ¡Haré lo que pidas, pero no me dejes morir aquí! ¡Mi amada me necesita, algo de comer he de llevarle! ¡Ten piedad de mí! —No es necesario tanto gritar— escucho una voz que le hablaba— tus suplicas son escuchadas por mi padre, pero un precio has de pagar. Asustado intento mirar a todos los lados, pero solo se podía apreciar las olas que intentaban romper su pobre barco en mil pedazos y la lluvia que se sentían como pequeñas agujas perforando su piel. —No busques más, pues así no me veras— dijo aquella misteriosa voz — ¿Quién eres? En ese momento un chapoteo se escuchó por encima de la tormenta. —Soy lo que muchos dicen ver, pero solo un mito he de ser. Solo los de puro corazón me han de ver, si en verdad creen— dicho esto algo salto al barco haciendo que este se tambaleara más de lo que ya lo hacía— Si en verdad en mi padre crees, mirarme un problema no ha de ser. Justo en ese momento, al voltearse, pudo ver que se encontraba una chica bastante peculiar, ya que en la parte de arriba era una chica muy normal, al igual de bella, pero lo que en verdad más llamaba la atención es su gran cola que se asomaba desde su cintura hacia abajo. —Por tu cara eh de ver, que un corazón puro has de tener— dijo aquella chica— Por lo cual tú más grande deseo se cumplirá, pero un precio has de pagar. —Cualquier cosa haré con tal de que mi esposa este bien— dijo aquel pobre pescador con toda la seguridad que podía tener. —Una sola petición mi padre tiene, en un futuro en tu familia nacerá, un niño con una marca especial, su destino escrito estará, y al lado de la futura Reina eh de estar y así la vida de ella ha de salvar. El pescador no lo pensó mucho y acepto, el trato con la sirena cerro, sin más la tormenta paro y el pescador en un profundo sueño cayo. Al despertar no pudo creer lo que veía, su barco estaba lleno de peces, tantos que parecía que se hundiría. Sin pensarlo dos veces se dirigió hasta la orilla, al llegar y empezar a desembarcar todo escucho un susurro que decía "No te olvides de tu promesa" ——Vale papa, es una historia muy interesante y todo eso— dije sin mucho ánimo— ¿Pero qué tiene que ver eso conmigo? —Todo cariño— dijo mi madre en un susurro— el pescador era el abuelo de tu padre y la sirena que el vio era mi madre. Yo los mire muy serio, ya que sé que si de algo nunca jugarían es con algo en relación a la familia y nada que involucre la mitología. —Déjame adivinar. Ese niño que nacería ¿Eres tu papá?— dije mirándolo fijamente por el retrovisor —No Elián— esta vez fue mi madre que tomo la palabra— Ese niño eres tú. Levana Bueno ya han pasado varios días desde lo ocurrido con la nota, todavía no puedo hablar, ya que cuando lo intento siento que la garganta se me rasga, además todo lo relacionado con mi nuevo mejor amigo también conocido como el detective gruñón, como que él no me deja un minuto sola, no me deja hablar con nadie que no sea mis padres y muy pocas veces mi nana, cosa por lo cual se ha ganado que me le escape cada vez que puedo. —Buenos días señorita— y hablando de él. Solo lo mire y asentí con la cabeza mientras seguía preparando todo lo que necesitaba, ya que hoy era nadas que mi cumpleaños y a la vez mi coronación, lo cual me tiene preocupada. — ¿Es enserio?— yo lo mire sin comprender— ¡j***r! ¿Esta es la Reina que nos espera? Una muda, valla que dicha la de nosotros. Y aquí vamos de nuevo, esta es parte de mi rutina, él llega y empieza a decir que no doy para ser Reina y todo ese rollo, y yo como persona madura que soy lo ignoro. Y así duro otros 15 minutos hasta que se cansó y salió de mi habitación. No dure mucho sola, ya que al rato apareció mi nada mirándome con una gran sonrisa en su rostro y con una caja en sus manos. —Buenos días cariño— dijo mientras me daba un gran abrazo y luego me entregaba la caja— Feliz cumpleaños tesoro. "Gracias nana, pero no debías" — ¿Cómo qué no? Te lo doy con todo mi corazón y sé que es algo que podrás usar siempre, además tiene un pequeño detalle que te ayudara a controlar más tus poderes. Sin más la abrí y pude encontrar lo que parecía una tobillera muy bonita, de un color plateado y con diferentes dijes en forma de luna y estrellas. "Es hermosa" "La usare siempre" Y así paso parte de la mañana, en arreglos para dar a conocer oficialmente mi mayoría de edad y arreglos para la coronación, mi madre dice que primero debo dar a conocer mi mayoría de edad y luego seré coronada, toda una locura. Vale, ya llego la hora de mi padre dar el discurso y luego la coronación —Bienvenidos sean todos a nuestra celebración del decimoctavo cumpleaños de nuestra futura Reina ¡Levana Marriot Llevan!— dijo mi padre mientras alzaba su tridente en símbolo de júbilo y le cedió la palabra a mi madre. —Como todos ya saben, un día como hoy, hace 18 años a nuestra vida llego una persona que con solo una mirada suya nos brindó toda esa alegría que nos fue arrebatada tantas veces, pero nunca nos rendimos y ahora podemos ver el fruto de esa lucha, hoy no solo celebramos el cumpleaños número 18 de nuestra querida Levana, sino también el inicio de su Reinado.— dijo al tiempo que me extendía su mano, la cual tome sin dudar— Hoy celebramos que nuestro reino tiene una nueva gobernante, aquella que sin duda estará siempre por y para su pueblo y aunque ahora no puede hablar, todos sabemos el porqué de ello, hemos sufrido amenazas para que este día no llegase, pero lo logramos. Luego de decir eso mi padre se acercó a mí e incitándome a arrodillarme dijo: — Levana Marriot Llevan, princesa de Atlantis, futura Reina ¿juras tu luchar por los ideales de tu pueblo, su bienestar y su prosperidad?— dijo mirándome serio. Yo asentí y como me enseño mi nana, me incline haciendo que mi cabeza tocara el suelo en símbolo de respecto —Si tus acciones no van en torno a tu juramento, que tu sangre cobre tu imprudencia— dicho esto me levante y con el tridente de mi padre me corte la palma de mi mano derecha, haciendo que la sangre brotara y cayera en un recipiente el cual comenzó a brillar y la sangre cambiara a un color azul brillante. —Has de tomar lo que la copa real te ofrece y así sellar tu juramento— sin más me tome lo que antes era mi sangre, pero que ahora tenía un sabor muy dulzón. —Mi bendición te doy hija mía y a la espera de que lleves a la gloria nuestro pueblo te coronamos a ti como nuestra Reina— dicho esto tomo la corona que mi madre me regalo y cuando estaba por ponérmela un grito se escuchó. — ¡AHHHHHHHH!— ese grito era de mi madre, la cual tenía una flecha clavada en su hombro izquierdo — ¡Atacan a la realeza!— dijo alguien del público y todo fue un caos. Mi padre y yo nos acercamos a donde mi madre mientras veíamos como los guardias trataban de que las flechas nos no tocasen. — ¡Alto!— dijo una voz que me parecía muy conocida— Wau hasta donde llega la familia. Era un alto con el pelo color castaño claro, pero con una mirada que me parecía muy conocía. — ¿Stephan?— dijo mi padre asombrado— ¿Pero qué piensas que haces? Yo nada querido tío, pero es que creo que mi invitación no llego así que les dijes a unos amigos que como tampoco les llego que viniéramos juntos— dicho esto un grupo de hombres armados se pusieron a su lado. — ¿Qué es lo que intentas con estos? ¿Acaso estás loco? — ¿Loco? Puede ser, pero en verdad creo que solo vengo a buscar lo que por derecho me corresponde— dicho esto alguien golpeo a mi padre haciéndolo que cayera. —Ya veo que conocen a mi amigo, el detective Monroe. —Así que siempre estabas de su lado— dijo mi nana que no se en que momento llego— Ya decía Levana que tenías algo extraño. — ¿Decía? Pero si esa estúpida ni habla— dijo mi primo— ¿Sabes qué? Dejémonos de hablar cosas sin importancia y vamos a lo que vinimos. Monroe encárgate de ellos. Dicho esto Monroe agarra a mi padre y cuando esta por clavarle un cuchillo un rayo de energía le golpea haciendo que soltara a mi padre. — ¿Quién demonios fue? —Sabes algo, creo que te metiste con las personas equivocadas— dicho esto de sus manos volvió a salir rayos energía dirigidos a él. Él lo esquivo al mismo tiempo que los demás hombres empezaban a disparar en dirección a mi nana, eran tantas que pude ver como si en cámara lenta se tratase, como una flecha se le clavaba en el pecho. — ¡NANA!— un grito desgarrador salió de mí, haciendo que todo a mí alrededor temblara. — No nana, tú no, no me dejes. —Mi niña, ya sabía que pasaría, lo sabes— dijo mientras me limpiaba las lágrimas. —Pero no tan pronto, pensé que era una pesadilla, no me puedes dejar, no puedes— dije mientras lloraba a mares. Mi Levana, mi niña querida, debo irme y debes dejarme ir, pero necesito que me prometas algo. —Lo que sea nana, lo que quieras. —Sálvate, lucha y vive— dijo mientras respiraba más lento— Y no...te pre....ocu...pes yo sí...em..Pre es...ta...re a...tu...la...do Y así se despidió, en ese momento me di cuenta que ella no volvería a aconsejarme, que ella no me seguiría ayudando en mis travesuras, que ya no tendría a mi nana junto a mí. —Que lastima, me caía muy bien la anciana— dijo el detective mientras se burlaba. —Cállate— dije en un susurro— no hables si no quieres que te arranque la lengua. —Con que ahora si hablas, es un milagro— seguía burlándose hasta que mi padre se levantó y lo tumbo de un golpe. —MI hija dijo que te callaras—dicho esto y en medio de la lluvia de flechas tomo a mi madre en brazos— Vamos Levana, ¡corre! No lo tuvo que decir dos veces ya que estábamos corriendo como locos. Todo era un caos, gritos por todas partes, niños llorando por sus padres, los pocos que tenían algo de magia se defendían con ella. Sangre Cuerpos caídos No podía quedarme así, tenía que hacer algo, así que sin pensarlo y luego de que mi padre pusiera en un lugar a salvo a mi madre, empezamos a ayudar. —Levana, toma a tu madre y váyanse— dijo mientras disparaba con su tridente— yo las cubriré. —No te dejare solo papá, ni a ti, ni a mi pueblo— justo en ese momento pude ver como Stephan tomaba una flecha y la dirigía en torno a mi padre. ¡Papa cuidado!— todo lo pudo ver en cámara lenta, solo pude ver como otra vez una flecha me quitaba algo que amaba, todo disparado por la misma persona. En ese momento algo se rompió dentro de mí, me sentía vacía, solo veía como la vida de mi padre se le escapaba. — ¡NOOOO! —Dos menos, faltan dos— dicho esto se acercaba dónde estaba mi madre y la tomaba del pelo— ¿Sabes algo querida prima? Te dije que tenías que decidir, pero no lo hiciste así que es hora de que asumas las consecuencias— Dicho esto tomo la flecha que mi madre todavía tenía en el hombro y la alzo dirigiéndola a su corazón.
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