Capítulo 5

3586 Words
Levana Los gritos se intensificaron haciendo que todo el lugar fuera un caos. —Vamos, es por aquí— dijo el chico mientras me guiaba al piso inferior y entramos en lo que parecía un lugar de curación. Dentro pude ver a mi madre recostada mientras estaba siendo sujeta por dos hombres vestidos de n***o, mientras que el hombre que estaba en el barco le ponía algo en su brazo. — ¿Qué le intentan hacer a mi madre?— grite haciendo que se alejaran, revelando así a Mía recostada en otra cama con unos aparatos raros— ¿Mía? ¿Qué le han hecho? —Princesa tranquila— dijo el hombre con los brazos en alto— solo intentamos estabilizarlas, su madre está en estado delicado y necesito de su ayuda para poder salvarla. Eso último tomo toda mi atención haciendo que me preocupe, así que me acerque a ellas poniéndome en medio de ambas, tomándole las manos. — ¿Qué tiene? ¿Qué necesita de mi para que este bien?— dije muy preocupada —Existe un libro en el cual se describían los mismos síntomas de tu madre— dijo ahora el chico— supuestamente no tiene cura, pero antes de que saques falsas conclusiones, existe una leyenda que según mi padre nos puede ayudar. — ¿Es eso cierto?— dije apresurada— ¿Y que esperamos? —Lo que pasa es que lo que necesitamos son un poco extraño— dijo mientras se rascaba la nuca— Papá, ¿Puedes explicarle mejor tú? Yo no entiendo mucho. —Bueno— dijo el que ahora se es su padre— Necesitamos hacer un tomo de tres ingredientes esenciales; Sangre de luna, Sangre de sol y Sangre de sirena. —Bueno la de sirena lo tenemos hecho, pero ¿Sangre de sol y luna? ¿Cómo conseguiremos esas?— dije confusa —Es más sencillo de lo que crees— dijo con una sonrisa— Ahí es donde necesito su ayuda— dijo mirándonos. — ¿Nuestra?— dijimos al mismo tiempo, haciendo que nos miremos con horror. — Dígame algo princesa, ¿No tiene acaso usted una marca de nacimiento algo singular? Al igual tu Elián— dijo mirando a su hijo —Bueno, ahora que lo dices si— dije mientras me levantaba parte del vestido, dejando ver así la pequeña marca en forma de luna que tenía en mi pie. En ese momento el también levanto su pantalón mostrando así otra marca en su pie, solo que esta en forma de sol. —Pues ahí lo tienen, ya tenemos la sangre de sol— dijo apuntando a su hijo— Y la de luna— en esta me señalo a mí. —Pero ¿Cómo es posible?— dije incrédula— Si yo soy la sangre de luna ¿Cómo conseguiremos la de sirena? Solo mi madre podría ayudarlo y ahora mismo su sangre no es de ayuda. —No necesariamente— dijo mientras salía de la habitación dejándonos solos. —Que loco ¿No?— dijo el chico al cabo de unos segundos— Es muy linda tu marca. —Gracias— dije en un susurro, mientras me fijaba en la tobillera que me regalo mi nana— Por cierto mi nombre es Levana. — ¿Cómo?— dijo el mirándome asombrado— ¿Enserio así te llamas? —Sí, ¿Qué tiene de malo?— dije desafiante —No, nada— dijo apresurado— Es que es un nombre poco común. —Mi padre me lo puso al nacer— dije mientras jugaba con el ruedo de mi vestido, el cual parecía todo menos eso— Viene del latín, significa "Blanca como la luna". Creo que cae muy bien con mi físico. No sé porque le dije eso, pero salió de mí explicarle algo tan íntimo para mí como eso. —Pues tu padre eligió muy bien tu nombre princesa— dijo la mamá del chico, mientras entraba en una especie de silla que se podía mover fácil, al mismo tiempo que su esposo venía detrás. Por favor, dígame Levana— dije mientras le daba un espacio para que la subieran a otra cama— Ya no tengo ningún reino, así que no soy princesa. —Cariño, una princesa no es solo aquella que porta una corona— dijo mientras me tomaba las manos— Una princesa es aquella que solo piensa en el bien de su pueblo, y aunque pasaran cosas que pusiera eso en duda, nunca dejara de luchar por ello. Sus palabras me llegaron muy dentro, ya que no me consideraba una princesa después de lo que ocurrió, pero en algo tiene razón, luchare para volver a dar la libertad a mi pueblo. —Bueno, tengo una duda— dijo el chico mientras tocaba a mi madre— ¿Es normal que la Reina se ponga tan fría? En ese momento su padre se acercó a mi madre y se puso a revisarla. —No tenemos tiempo— dijo alarmado— Elián, necesito que busques un recipiente limpio y tres jeringas. Levana, necesito que me ayudes a sujetar bien a tu madre, lo siguiente que haremos no sabremos como la hará reaccionar. Luego de un momento llego Elián con un recipiente y tres cosas la cuales creo que son las jeringas. Sin más su papa se acercó a él y le clavo la cosa en su brazo, sacándole así la sangre y vertiéndola en el recipiente. Luego se acercó a mí y yo temerosa me aleje de él. —Tranquila, no es nada— dijo mirándome con ternura— solo es un pinchazo y no duele. Yo solo le extendí mi brazo y mientras cerraba los ojos con fuerza pude sentir esa cosa introducirse en mi brazo, haciendo que suelte un quejido. —Listo, ¿Ves no fue para tanto?— dijo el mientras vertía mi sangre en el mismo recipiente, haciendo que cuando se juntaran cambiara a un color azul oscuro —Bueno ya tenemos la sangre de sol y luna, ahora ¿Cómo conseguimos la de sirena?— dije desesperada— A menos que la mía cuente por la dos. —No necesariamente— dijo ahora su mamá— Cariño creo que ya es hora de que Elián lo sepa. — ¿Saber qué?— dijo este mirándolos serio— ¿Qué más me ocultan? Luego le explicaremos mejor, solo debes saber por ahora que la sangre de tu madre nos ayudara— dicho esto se dirigió a su esposa eh hizo el mismo procedimiento, solo que cuando vertió la sangre al recipiente, esta cambio a un verde muy brillante. Ninguno de los dos dijo nada, solo observamos como su papa se acercó a mi madre, y poniéndose unos guantes luego tomo algo que se veía filoso, se acercó a su herida y la abrió más, yo por instinto me le iba a acercar, pero una mano me detuvo. —Tranquila, él no le hará nada malo— dijo la mamá de Elián mientras se acomodaba en la cama— Debes estar segura que no haremos nada que les haga daño. Yo solo volví a mi lugar mientras observaba como de la herida de mi madre salía un líquido n***o y apestoso. — ¿Qué es eso?— pregunto Elián tapándose la nariz —No tengo idea— dijo su padre espantado— pero para evitar problemas es mejor que se alejen. Dicho esto se cubrió la boca con una especie de mascara y vertió la mezcla de nuestra sangre dentro de la herida. Algo todavía más extraño paso luego de eso. El contacto de la extraña cosa negra con la mezcla de nuestra sangre provoco que la herida empezara a burbujear, al mismo tiempo que mi madre se empezara a mover muy violentamente. — ¿Qué le pasa? No debería moverse así—dije aterrada de que algo peor le pase a mi madre. —No estoy seguro, pero sea lo que sea que le pase está haciendo que su herida se cure— dijo la voz de Elián detrás de mí. Y era verdad, la antigua piel negra de mi madre estaba volviendo a su color acaramelado de siempre, al igual que de su herida dejara de brotar esa extraña cosa negra y esta empezara a sanar. Luego de unos 10 minutos, mi madre dejo de moverse y empezara a despertar. — ¿Dónde estoy? –dijo mientras intentaba levantarse de la cama, yo de una vez me acerque a ayudarla con lágrimas en los ojos. Mamá déjame ayudarte— dije mientras la recostaba de forma que pareciera que estaba sentada— ¿Te sientes mejor? —Eh, si cariño, pero ¿Dónde estamos? ¿Y tu padre?— dijo con una mirada confusa. La mención de mi padre hizo que algo dentro de mí se quebrara, y todos los recuerdos de ese momento volvieran a mí. Ella parece que descifro algo en mi cara, ya que se llevó una mano a su boca intentando tapar los sollozos que empezaban a salir. — ¿Qué paso Levana?— dijo desesperada— ¡Dime! —El murió mama— dije ahora yo también llorando— Murió defendiéndome. Murió en manos de Stephan. — ¿Cómo es eso posible? Él no puede morir— dijo limpiándose las lágrimas— No puede, él es inmortal. —Mamá lo vi con mis propios ojos, estaba frente a mi cuando Stephan utilizo una flecha y se la clavaba en su pecho— dije desesperada— Vi como el me quito a dos de las personas que más amo en mi vida. No podía parar de llorar, cuando de pronto sentí los brazos de mi madre rodearme, creo que eso era lo que necesitaba, porque solo basto un momento para que llorara todo lo que no pude hacer en su momento. Elián Ver como lloraba con tanta tristeza hacia que algo dentro de mí se rompiera, lo cual era extraño, ya que apenas tengo menos de un día que la conozco, claro que si apenas saber su nombre y que tiene un extraño poder al igual que una marca en el mismo lugar que yo (solo que lo contrario a la que yo tengo) contara como si la conociera. —Hijo vamos, creo que es mejor dejarlas sola un momento— dijo mi padre poniendo a mi madre en su silla de ruedas— han pasado por mucho y necesitan desahogarse. Dicho esto ambos salimos de la enfermería que mi padre tenía a disposición para así no tener a mama lejos, y nos dirigimos a su despacho. —Creo que ambos te debemos una explicación de lo que ha pasado allá dentro con la sangre de tu madre— dijo tomando asiento, poniendo a su lado a mi madre. Yo me senté al frente de ellos sin decir nada, esperando que empezaran ellos primeros a hablar, solo que esta vez fue mi madre la que empezó a hablar. —Antes que nada espero que primeros nos escuches y luego nos juzgues – dijo mi madre muy nerviosa — ¿Por qué debería juzgarlos?— pregunte sin dudar— ¿Tan malo es? —Solo escucha a tu madre hijo, luego responderemos tus preguntas— dijo mi padre igual o más nervioso que mi madre. Hace alrededor de 80 años mi abuela tenía una misión, la cual era salvar la vida de un joven pescador, el cual estaba desesperado pidiéndole a Poseidón Rey de los mares y los océanos, que le permitiera llevar algo de comer a su esposa moribunda. Mi abuela en ese momento no era más y nada menos que la hija de la vidente del Rey, la cual le aviso de una guerra futura que pasaría en un futuro con la princesa destinada a juntar lo terrestre con lo marítimo, por lo cual le fue encomendada esa misión, para que así pudiera conseguir una persona destinada a cuidar a la futura Reina. Ella hizo todo como le habían encomendado y así la profecía pudiera cumplirse, pero había una parte que la vidente le explico solo al Rey, ya que eso no podía ser intervenido por ningún ser, ya sea del agua o la tierra, y esa parte es que ese niño aparte de nacer en la familia de ese humilde pescador, también seria hijo del mar. Un niño nacido de la fuerza del amor verdadero, pero al mismo tiempo prohibido. Hijo de un humano y una sirena. Hace aproximadamente 25 años estaba nadando alrededor de un arrecife oculta, observando a unos chicos que siempre venían todos los veranos a surfear. Yo en ese momento era muy joven y siempre rompía las reglas que imponía el Rey de que no podíamos salir a la superficie a menos que no sea programado, pero estaba totalmente enamorada de uno de los chicos, un amor que para ese momento era imposible, porque ¿Quién se enamoraría de alguien que apenas lo vez unos días al año y de lejos? Pero eso me paso. Bueno, un día de esos el mar no estaba muy tranquilo que digamos, ya que el Rey estaba muy furioso luego de llegar de la reunión que tenía con los demás dioses del olimpo, lo cual es muy extraño, la cuestión es que ese día salí a la superficie a ver si podía visualizar al chico, ya que según lo que sabía por todas las veces que lo veía, siempre en esa fecha era la última vez que llegaba a la playa, pero por más que lo busque no lo veía, así que decidí irme pero una ola me tomo de sorpresa mandándome para los arrecifes, haciendo que mi cola quedara atrapada y no pudiera librarme. Dure mucho tiempo intentado liberarme, pero eso solo me hacía daño y las olas cada momento eran peores, haciendo que mi cuerpo chocaran con las rocas. Pesaba que era mi fin, los golpes no paraban, pero cuando creía que ya no podía más pude ver un cuerpo que entraba en el agua y con mucha fuerza pero con delicadeza, sacaba mi cola de su encierro, mi mente en ese momento estaba confusa por todos los golpes que había sufrido, por lo cual no podía diferencial muy bien mi salvador. Me subió en lo que parecía era una lancha, lo cual no sabía muy bien que era en ese momento, pero la había visto muchas veces cuando venía a ver a el chico. —Tranquila, estarás bien— en ese momento pude jurar que no había escuchado una voz tan varonil, peor tierna a su modo como lo era la de él. Pero por más hermosa y llamativa que sea esa voz, tenía miedo, así que por instinto me intente alejar de él. —Eh, tranquila— dijo el chico el cual poco a poco se volvía más visible— No te haré daño, solo quiero ayudarte. En ese momento pude ver quien era, y valla que fue una sorpresa al ver que era el mismo chico al que siempre quería ver, y ahora estaba ayudándome. Luego de eso el me ayudo a curar mi cola, y por loco que pareciera él no estaba ni asustado ni sorprendido por mi forma de ser, pareciera que era algo muy común para él. Tiempo después él se tuvo que ir, así que nos despedimos por muy doloroso que para mí suponer alejarme de él, pero sin falta lo espere el próximo verano donde esta vez el que me esperaba era el a mí. Y así pasamos un tiempo donde algo creció entre nosotros, algo tan fuerte que cuando el Rey se enteró de lo mío con el chico terrestre como él le decía, el me defendió y le hizo frente. No le importo que estuviera frente a él el Rey del mar, ni que yo fuera una sirena, me defendió diciéndole que me amaba y que no le importaba que lo que los demás pensaran de que lo nuestro era prohíbo ni nada por el estilo, sus palabras fueron muy claras a la hora de hablarle. "No me importa que ella sea su responsabilidad, ni que ella sea sirena y yo un simple humano, para mi ella es lo más hermoso, único y especial que podría haber deseado. No me importa si usted en este momento es el Rey del mundo, pero si por estar con ella debo pasar por encima de usted no dude en que lo haré. Ella es el amor de mi vida y no la cambiaría por nada, y aun que tenga que mudarme a vivir en un barco por el resto de mi vida solo por verla, no dude en que lo haré sin pensarlo." Juro que en ese momento estaba muy asustada por la forma en que le hablo a mi rey, pero sorpresa nos llevamos al escuchar la risa de este. "Tienes más agallas que muchos de mis hombres, y se nota que la amas, pero por más que yo acepte que tienes más agallas que muchos de mis hombres, ella debe decidir, ya que no podemos permitir tal relación, además ¿Cómo se harán para estar siempre juntos? Ella es del agua y tú de la tierra. Por más que luchen siempre tendrán barreras" En ese momento no habíamos pensado en eso, pero era cierto lo que el Rey decía, así que sin pensarlo dos veces tome una decisión. "Mi señor, en nombre todos los años en que mi familia ha servido a la suya le quiero pedir un favor" "Claro que si pequeña, tu solo dime" "¿Existe alguna manera en que yo pudiera estar al lado de él siempre?" Él se sorprendió a mi petición, al igual que tu padre, así que luego de pensarlo me dijo muy serio. "Existe una manera, pero antes de tomar una decisión debes de pesarlo muy bien, ya que luego de que tomes una no habrá vuelta atrás" Por loco que sonara, ya mi decisión estaba tomada así que espere que me explicara la forma, para decirle mi decisión. "Existe una manera con la cual puedes cambiar tu cola por piernas, pero no todos superan el proceso, ¿Estas segura de querer hacerlo?" Yo solo asentí, por lo que me despedí de tu padre y me dirigí junto al Rey a la posada de la antigua hechicera, donde me dio algo para tomar lo cual hizo que luego de mi transformación a humana, no pudiera cambiar más a sirena. Por más trágico que sonara era la única forma que existía para que así no hubiera problemas en quedarme en la tierra, así que sin pensarlo dos veces lo tome, haciendo así que nunca más pueda convertirme en sirena y teniendo que dejar mi pueblo. Todo por estar al lado de tu padre. —Luego de eso fue que tuve los problemas en los huesos, ya que luego del accidente mi cola quedo con problemas, lo cual quiere decir que mis piernas igual— termino a decir mi madre —Es por eso que la sangre de tu madre funciono— siguió diciendo mi padre— Aunque tu madre tenga la apariencia de una humana normal, sigue teniendo la sangre de sirena, solo que sin los poderes. Yo estaba muy asombrado de todo lo que acabo de escuchar, ya que por más que lo pesara, nunca podría imaginar que algo así pasara. — ¿Es decir que yo también tengo sangre de sirena?— fue lo primero que pregunte luego de salir del asombro. —Si cariño— dijo mi madre apenada— Es por eso la conexión que tienes con el agua, y con la música. Es algo que nos distingue más a nosotros. Yo no podía terminar de creer todo lo que merecían, cuando escuchamos la voz de la princesa Levana llamándonos. — ¡Ayuda!— Grito desesperada. — ¿Qué pasa?— pregunte nada más llegar a ella. —Algo le pasa a Mía— dijo agitada— Hace un momento estaba bien y de repente empezó a llorar. Mi madre está intentando calmarla pero no puede. Era verdad, la pobre niña estaba llorando y la madre de la princesa intentaba consolarla, pero parecía que todo era en vano. En ese momento algo dentro de mí me hizo que me acercara a la niña, al mismo tiempo que Levana hacia lo mismo. — ¿Levana? ¿Qué tienes?— escuche que dijo su madre— Tu pierna está brillando. —Es verdad, a ti te pasa lo mismo Elián— dijo esta vez mi padre. Ninguno de los dos dijo nada, solo nos miramos y tomándonos de las manos nos acercamos a la niña y la tomamos en brazo poniéndola en medio de ambos. En ese momento fue como si algo despertara en nosotros, ya que al mismo tiempo mencionamos unas palabras extrañas. En ese instante una luz verde nos rodeó haciendo que todo se sintiera tranquilo y la niña dejara de llorar. Luego de esto la niña despertó diciendo unas palabras que nos dejó a ambos sorprendidos. — ¿Mami? ¿p**i? ¿Qué ha pasado?— dijo tallándose los ojos. Aliquam Excitare Parvum En ese instante una luz verde nos rodeó haciendo que todo se sintiera tranquilo y la niña dejara de llorar. Luego de esto la niña despertó diciendo unas palabras que nos dejó a ambos sorprendidos. — ¿Mami? ¿p**i? ¿Qué ha pasado?— dijo tallándose los ojos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD