—¡Debe ser una maldita broma! —Solté en tono elevado, enarco una ceja y me miró con advertencia, la cual me hizo incomodar.
—Viktor me dejas un momento a solas con mi asistente —El hombre me observó con una sonrisa pero no ví felicidad más bien burla, asintió ante la petición y salió dejándonos solos.
—Ivy debes moderar tu vocabulario, esta es una empresa muy seria y como la asistente del Ceo debes mostrar una imagen intachable —Recorrió mi cuerpo se manera descarada, me sentí desnuda como si su mirada pudiera penetrar la tela de mi vestuario, me abrace a mí misma sacando un bufido burlón de él.
—No entiendo cómo un hombre tan exitoso como todos dicen es Cameron Larson, se dedica intimidar, secuestrar y amenazar jovencitas —Le dije muy molesta, su mirada me estaba irritando y que hoy apareciera como mi jefe era el colmo.
—En efecto soy Cameron Larson, un exitoso empresario extranjero, tu jefe y yo en ningún momento hice nada de eso que acabas de decir, solo te lleve a un lugar tranquilo para hablar de una duda la cual tienes ¿De cuando acá eso es intimidar?
—Entonces Sr. Larson tiene usted una doble vida, se hace pasar por un hombre respetable y tras eso oculta a un estafador —puede que me estuviera excediendo pero el seguía insistiendo en que yo le debía dinero cuando sabe perfectamente que no es así.
—Evelyn, Evelyn, debes ponerle filtros a lo que sale de tu boca. Te advertí ayer que no volvieras a hablarme en ese tono, hoy me desperté de buen humor y lo dejaré pasar pero no todo el tiempo soportaré aquello, se dar castigos y tengo varios en mente para tí ahora mismo —Dijo aquello tan calmado como si fuera algo normal amenazar a alguien.
—Bien Sr. Larson como puede ver trabajo aquí y sabe justo lo que ganó, no tengo más dinero que eso, entonces cuantos años me tomara cancelar su obligada deuda.
Se puso de pie al escucharme y no pude evitar mirarlo de más, estaba vestido de manera elegante pero casual, estaba lejos de tener pinta de un Ceo de esos que visten de traje de millones de dólares, Tenía puesto un pantalón n***o, unos mocasines del mismo color y una camisa color gris en el cual los botones parecía palear para no soltarse, debía aceptar que es un hombre bastante sexy, apetecible, la lujuria en persona.
—Evelyn, ¿se te antoja lo que ves? —recupere la compostura al sentir su aliento mentolado golpear mi cara, tomó mi mentón y me hizo verlo a los ojos mientras mordía su labio inferior, acción que provocó un cosquilleo en mi zona íntima, ¿acaso yo lo deseaba? —Si es así dilo, tengo en mente algunas cosas que podría hacerte sobre ese escritorio —Dijo sobre mis labios mientras yo veía directo a sus ojos claros que parecían estar completamente vacíos pero hipnotizantes.
—Sr. Larson esto es acoso laboral, puedo demandar —Rompí la atmósfera intensa que se había formado, mi cuerpo parecía querer ser tomado por este hombre.
—Podrías, pero ahora tienes algo más importante en qué pensar —Se alejó de mí con seriedad — Quiero mi dinero completo, no por cuotas, ni en años, lo quiero ya.
—No tengo cómo devolver todo ese dinero, así que haga lo deba y deje de torturarme con su presencia —Le pedí ya molesta, él no quería entender y yo no tenía cómo pagar, era mejor terminar con todo esto de una vez.
Volvió a su escritorio y encendió su ordenador, me quedé allí de pie sin saber qué hacer, pasaron cinco minutos y él no había despegado la mirada del laptop, solté un suspiro bajó y me giré para salir, al parecer ya no tenía nada que decirme.
—¿A dónde vas? —cuestiono al verme llegar a la puerta.
—A recoger mi cosas y despedirme de mi perro, no creo que llegue a la noche —Le respondí con sarcasmo, pero había un deje de preocupación en eso.
—No tienes perro —Me giré de golpe a enfrentarlo.
—¿Cómo lo sabe?
—Sé todo de tí, te lo dije —respondió aún sin apartar la vista del dispositivo.
—¡Es imposible! —Le refuté.
—No tienes amigos, te gusta la soledad y odias la hipocresía, no tienes perro porque eres alérgica a cualquier animal que suelte pelo. Perdiste tu virginidad a los 18 con un idiota que al dia siguiente desaparecio, desde entonces tienes encuentros casuales con quién se te antoje, sobre todo con un tal Viggo que ves una vez por mes y hace un mes exacto que no tienes sexo….. ¿Quieres que siga?
—¿Cómo? ¿Por qué carajos sabes de mi vida? ¿desde cuándo has estado vigilándome?.
—!Siéntate Evelyn! sigo esperando que me des un informe detallado de mi empresa este mes —Con mucha incomodidad después de haberlo escuchado dar parte detalla de mi vida tome asiento.
Encendí la tablet y empezó a enumerar todo lo realizado este mes, al menos a lo que había tenido acceso, la verdad aquí nadie parecía tomarme en serio, solo me daban el trabajo que no querían hacer.
—¿Fue todo lo que hiciste en un mes? Dónde están mis informes, la agenda, sociedades, clientes nuevos, Donde está lo importante —Me pidió irritado.
—No me dejaron tener acceso a nada más, aparte de copias, archivos y llevar cafés no hice nada más, las llamadas importantes las tomaba Linday……
—¡Más carácter Evelyn! eres mi asistente por consiguiente cuando no estoy te deben el mismo respeto como si fueras yo, por algo dí la orden de contratarte.
—Es muy fácil decirlo, no estuvo aquí para darme funciones, ni siquiera para contratarme personalmente, la verdad ninguno me daría el respeto que el mismo dueño no me ha dado.
Me observo inconforme con mi respuesta tomó el teléfono sin dejar de verme llamó a Lindsay y le pidió venir a verlo.
A los poco minutos entró con su actitud de diosa, a mí me ignoró por completo mientras a él le reparo demás, ni siquiera disimulo que le gustaría estar arriba de él recibiendo sus favores sexuales, desvíe la mirada un tanto incómoda ante su actitud.
—Sr. Larson es bueno verlo de regreso, espero que el viaje cumpliera con sus expectativas…. Tengo aquí todo los documentos de las sociedades este mes, también ordene su agenda, y organice algunas reuniones para la otra semana. Aquí está el resumen de la junta con los inversionistas que estuvieron ayer y……
Cameron no dejo de verme mientras ella le daba su informe completo y yo que se supone debía estar haciéndolo estaba en ignorancia absoluta no sabía nada, sentí el impulso de ponerme de pie recoger mis cosas y salir de allí.
—Lindsay gracias por tu amable informe —Le dijo callando su discurso que parecía no terminar —ahora necesito entender porque demonios si ella es la asistente de presidencia y tú la secretaría de la asistente de presidencia, ella ha estado haciendo tu trabajo y tú el de ella —hizo la pregunta y nos observó a las dos esperando una respuesta.
—Me acabo de enterar que ella es mi secretaria —Fue lo primero que dije muy sorprendida.
—Nadie te dijo que ella es tu secretaria —Negue.
—No señor ni ella, ni recursos humanos, nadie dijo nada, todo lo que hacían era venir y mándarme a sacar copia y llevar cafés a sus reuniones….. Me tuviste durante un mes haciendo tu trabajo —Me puse de pies demasiado molesta, aparte de todo ella me había estado usando.
—No creo que esté lista para ejercer ese cargo señor, por eso me tomé el atrevimiento de cambiar nuestras funciones —Respondió muy segura pero aún así se mantuvo serena, supongo que no quería verse como en verdad es frente a Larson.
—Eso no era decisión tuya. Yo la contraté por un motivo y tú no eres quién para pasar por encima de una orden mía, ahora mismo le entregas todo y ocupa tu cargo, si no te gusta ya sabes que hacer.
Después de eso Lindsay salió con muy mala cara, de seguro ahora las cosas se pondrían más tensas, aunque dudo que siga aquí por mucho tiempo.
—Evelyn si vas a quedarte a mi lado necesito que tengas carácter y sobre todo que seas capaz de imponerte ante cualquiera, jamás bajar la cabeza y menos que te intimiden, sino no vas servir para cuidar lo que voy darte —Me removí incómoda al escucharlo, algo me decía que ya no hablaba de trabajo.
—Sea directo y diga a qué se refiere, esto ya no es sobre trabajo. Entonces evitemos la espera y dígame de una vez que quiere de mí.
Al escucharme se puso de pie recogió su portafolio y caminó hasta la puerta de manera serena, antes de abrirla se detuvo y giró su cabeza hacia mí que seguía allí sentada.
—Te lo diré, pero antes debo mostrarte algo y Evelyn no puedes decir una palabra a nadie de lo que verás.
Con esa advertencia salió y yo tras él, su seriedad me asusto un poco pero yo quería saber de qué se trataba, él no apareció ante mi por gusto si quería su dinero lo pudo cobrar de cualquier otra manera entonces las palabras de mi madre volvieron a mí, sí fue personalmente debe querer algo de tí, solo dáselo.
Y tenía razón pudo mandar a cualquiera a cobrar porque se expuso él mismo, porque era un hecho que sus negocios en esos casinos eran un secreto porque lo revelaría ante mí, tragué con dificultad al llegar hasta su auto, subí después de unas bocanadas de aire, algo me decía que después de este viaje las cosas ya no serían las mismas para mí, pero aún así no me retracte ahora la curiosidad se había apoderado de mi.