Debes elegir

1561 Words
Me llevó a una pequeña mansión bastante alejada de la ciudad, la misma estaba muy bien cuidada, había hombres armados por todas partes, me sentía cohibida ante tanta seguridad, y la actitud de todos allí era de tensión como si estuvieran a la espera de un ataque en cualquier momento. Al pasar Larson todos hacían una leve reverencia con su cabeza y volvía a su posición, el hombre de antes Viktor estaba allí esperándonos, al vernos se acercó y le informo algo a Larson al oído, tan bajo que no pude escuchar. Segundos después tomó mi mano y me hizo seguirlo. Su toque me hizo sentir extraña, no entendía que estaba haciendo conmigo, sentía comodidad y temor al mismo tiempo, seguí sus pasos que empezaron acelerar, llegamos a lo que parecía un cobertizo se detuvo de golpe y me hizo parar frente a él, tomó mi cintura y sentí su cálida aliento en oreja haciéndome erizar. —Quiero que veas todo con atención —dijo y entonces Victor abrió la puerta. Sentí mi garganta trancarse, el vacío en mi estómago fue tan intenso que sentí que perdía las fuerzas, de no ser por su mano sujetándome hubiese caído al suelo. Un hombre estaba encadenado a una silla, podía escuchar sus sollozos dolorosos bajo la mordaza que cubría sus labios, su cuerpo desnudo estaba en extremo golpeado. Otro hombre frente a él seguía propinando golpes sin parar, el sonido de cada impacto era horroroso. Trague con dificultad e intenté girarme, necesitaba salir de allí, aquellos hombres sin duda eran peligrosos y Cameron Larson parecía ser el líder, tenía que alejarme de él. —!Quieta Ivy aún no termina! —apretó más su agarré haciéndome detener. —Tengo que salir de aquí, no sé quién eres y tampoco me interesa, solo quiero irme —Le dije en súplica, ya no soportaba ver ni escuchar aquello. —Necesito que veas lo que pasa con quién se atreve a no cancelar una deuda conmigo —Tomo mi mandíbula y me hizo ver al frente mientras otro hombre colocaba una placa de metal de color naranja se notaba lo caliente que estaba, sin perder tiempo otro retiro la mordaza mientras el hombre atado empezaba a suplicar. —Se te agotó el tiempo, aquí no damos caridad y como no tienes el dinero tienes que pagar de alguna forma —Viktor le dijo al hombre que no dejaba de llorar. Tuve que ver cómo sus manos era colocadas en la placa, pude sentir el olor a piel quemada acompañada de los gritos del pobre hombre. No sé de dónde saqué fuerzas, pero me liberé de su agarré y corrí sin parar, mi cabeza me decía que debía huir, lo más lejos posible, así lo hice pero al llegar a la entrada no pude salir, dos hombre se posaron frente a la puerta evitando mi escape. —Evelyn —Al escuchar su voz a mis espaldas empecé a hiperventilar y mis manos a temblar sin control. —Por favor Sr. Larson déjeme ir…. Yo voy a pagar su deuda, solo deme algo de tiempo —Empecé a pedirle con la voz entrecortada, mientras él trataba de acercarse a mí. —Evelyn —di dos pasos hacia atrás evitando su toque. —No me lastime —volví a pedirle. —Ivy debes calmarte —pese a mis intentos de alejarme él logró tomar mi cintura y pegarme a su cuerpo —Respira, todo está bien, solo concéntrate en mí. —Acaba de torturar a un hombre, nada está bien. ¿Para que me trajiste aquí? para asustarme, hacerme lo mismo. —Para mostrarte quién soy yo y para proponerte algo…… Como dijiste en la oficina tengo doble vida, soy un empresario y también alguien peligroso. Ese hombre me debía mucho dinero, y ya había excedido el límite de oportunidades, hasta intentó robarme, merecía un castigo. Soy un hombre difícil Evelyn, no tolero las faltas de respeto, cuando doy una orden debe hacerse exactamente como la dí, no tolero los berrinches y menos complazco caprichos, odio las mentiras y que intentes jugar conmigo, si me das tu palabra debes cumplirla porque si no me encargaré de hacerte pagar. Entonces Evelyn no soy malo, ni tampoco un monstruo como estas pensando, le di una oportunidad y falló no doy segundas oportunidades a nadie, si lo sabes y aún así lo haces no debes quejarte de las consecuencias. —Ese fue su castigo por no seguir tus reglas, es lo que me dices —Asintió sin más —¿Cual es mi castigó? —Pregunte con horror. —Ninguno Ivy, aún no me fallas. Estás aquí por qué como dije voy a darte algo que cuidar pero antes de decirte que es, tenías que ver por ti misma lo que va a pasarte si no cumples. —¿Y si no aceptó? —Debes pagar el dinero y si no puedes pues lo siento Evelyn, pero tampoco rompo reglas por nadie. Aunque tú eres mujer y en un año recuperaré ese dinero, puedes imaginar como —Trague con dificultad ante eso, claro que sabía a que se refería, me haría dar favores sexuales a cambio de dinero, ni siquiera pude imaginarme haciendo eso, en esos instantes por primer vez odie a mi madre, por ella estaba metida en todo esto. —Dilo entonces, ¿qué quieres que cuide? No respondió tomó mi mano y me llevo está vez dentro de la casa, al entrar algunos hombres que habían allí salieron para darnos privacidad, me hizo sentar y al ver que me negué a tomar siquiera agua, se sentó frente a mí y empezó su relato —Necesito que me des un hijo —El nudo que había mantenido en mi garganta desde que llegué se hizo más grande, casi sentí mis ojos salirse de su lugar, parecía como un chiste lo que acababa de decir. —Estoy demasiado tensa, desde anoche no he tenido paz, me traes aquí y tengo que presenciar eso —Dije haciendo énfasis en lo del cobertizo — Crees que estoy de humor para bromas. Lo miré atenta esperando dijera que era una broma, pero en cambio siguió mirándome con seriedad, me puse de pie y empecé a caminar de un lado al otro sin parar, mientras me decía a misma que esto era una pesadilla, aún debía estar dormida, sí, era eso seguía dormida, solo tenía que despertar y todo estaría como siempre. —Evelyn no estoy bromeando, la verdad no tengo tiempo para eso, ya he perdido casi todo el día contigo, entonces vuelve a sentarte y presta atención. Sin más remedio lo hice, la verdad yo también ya quería dejar de verlo, ya había tenido suficiente de él por el día de hoy. —Si me das un heredero la cuenta será saldada. Pero hay ciertas reglas que deberás cumplir… —Me observó con atención al ver que no tenía nada que decir continuó —Si aceptas tendrás que irte a vivir conmigo, no podrás seguir trabajando, tendrás a tu disposición todo lo necesario para tu comodidad, personal encargado de cuidar de tí. Pero a cambio tú debes cuidar de tu embarazo durante los nueve meses, no podrás hacer nada que ponga en riesgo su vida, tampoco podrás salir sin permisos y cuando se te permita no lo harás sola. —¿Si acepto seré tu prisionera? —Suena excesivo pero sí, desde el instante en que logres quedar embarazada hasta que nazca serás de mi propiedad, entonces sí serás mi prisionera. —Dijiste que das oportunidad, pero solo veo que cualquier opción que elija saldré perdiendo, eso es abusivo. —La vida no siempre es justa Evelyn, hay veces que toca perder —Sonreí sin gracia, como si aquella decisión fuera sencilla, tener un bebé, jamás pensé en ser madre y menos a mi edad. —Me embarazo y nace el bebé, qué pasará conmigo —Cuestione después de unos segundos. —Cuando nazca bebe habrás pegado tu deuda, entonces serás libre para irte… El bebé es mío Evelyn, tú solo serás él envase encargado de traerlo al mundo, después no tendras ningún contacto con él, debes olvidar que existe y nunca intentar acércate a él. —¡Cuanta crueldad! le pides a una mujer que tenga a un bebé y luego se olvide de él, crees que eso es tan fácil como lo planteas. Nunca he sido madre pero no creo poder hacer eso, también será mi hijo. Se puso de pie con visible irritación, fue a un pequeño bar y tomó de la misma botella un trago largo de ron, antes de volver a encararme. —Es lo que ofrezco debes decidir, el dinero o mi heredero. Si eliges lo segundo te sugiero no encariñarte ni crear ningún lazo, por qué al nacer tendrás que irte sin él…. Y Evelyn como dije antes tienes hasta mañana para aceptar o pagar el dinero. Se puso de pie y salió de la casa, mientras yo me quedé allí viendo su espalda desaparecer por la puerta. Me sentí morir tenía que tomar una decisión y ninguna de las dos podría hacerla, no tenía dinero y no quiero tener un bebé el cual iba a tener que abandonar. Cualquier decisión arruinaría mi vida, en cualquiera de las dos termino yo siendo la prisionera del Sr. Larson
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