El cambio de región

2956 Words
-está bien, pero después me iré- dijo Xavier mientras movía todo lo suyo al depósito, solo esperaba que ella no abusara y volviera esto estrafalario. En el camino vio un cuadro de Scarlett sentada en la nieve, con un vestido azul como de sus ojos con una rosa blanca entre sus manos y una expresión que era muy parecida a una sonrisa. Quería ponerlo en la sala, él fue hasta la recamara dijo –mira lo que encontré- con una sonrisa teniendo el cuadro en la mano que era casi de 1 metro. Scarlett y Regina estaban en la recamara, acomodando las cortinas de la recamara, cuando apareció Xavier con un cuadro en la mano, Regina lo vio en empezó a reír dijo –Scarlett tienes que ver esto- estaba mirando cortinas. Scarlett estaba subida en una escalera, resbalo y cayó. Xavier corrió hacia el ventanal y la atrapo entre sus brazos, aún estaba estática, él bajo a Scarlett, Regina dijo –Que atrapada- los miraba fijamente hacían una bonita pareja ella delgada, delicada y piel blanca como nieve, él musculoso, fuerte y piel tostada. Scarlett se fijó en el cuadro dijo –No, ese cuadro no lo quiero- movía la cabeza del lado, mirando a Regina. -a mí me gusta, te ves muy tierna- dijo Xavier sonriendo, tomando el cuadro dijo –lo colgare en la sala y eso lo único que pido además de que no te pases con el rosa- parecía un niño cuando quería algo Scarlett asintió, sabiendo que no había manera de hacerlo cambiar, después lo quitaría, pero por ahora lo dejaría. Xavier dijo –nos vemos ahora, Scarlett- acercándose a ella, la abrazo y le dio un beso en la frente. Regina tenía la mano en la cadera, aprovecho cuando se fue diciendo –no te puedes quejar de él es guapo, solo es un año mayor que tú y es el hijo de un ministro, además lo más importante tú le gustas- tenía una sonrisa de cómplice con su Tablet en la mano. -investigue a acerca de él porque tengo que saber quién es mi otro jefe-cuñado antes de que me lo dijeras: Xavier Saint Delphi-Schiller, edad 21 años, tipo: mestizo (primer elegido) de la región de fuego-diamante, ocupación: General de defensa; estado civil: casado y eso es lo único que pude investigar de él- lo decía en tono de disculpa caminando hacia Scarlett -no exageres yo no le gusto, solo no le quedo de otra; bueno y que dice de mi- dijo Scarlett estado sentada en la antecama pensó “que raro si en la base de datos de las regiones están la información más completa de todos” -Scarlett St. Delphi-Stone-Mystri, edad 20 años, tipo: mestiza (segunda elegida) región hielo-diamante-fuego, ocupación: canciller de la republica de las regiones, estado civil: casada; también es lo único que dice de ti es como si hubieran acotado su información a lo básico- estaba sentada al lado de Scarlett mientras los demás trabajadores hacían toda la decoración. - ahora soy Saint Delphi, bueno no me quejo. Estoy atrasada en todo el trabajo de dos días y mis lecciones- dijo Scarlett preocupada pues tendría que trabajar sábado y domingo hasta tarde -estás en tu supuesta luna de miel, tomate por primera vez en tu vida una semana libre- dijo Regina preocupada Scarlett es la mujer que más trabaja en el gobierno, trabaja de lunes a sábado y los domingos se la pasa tomando clases de cosas, que ni ella está segura que use alguna vez. -sabes nuestras vidas van a seguir iguales, creo que viviremos aquí, tendremos un contacto de 5 minutos, pues hoy me desperté de la patada y él me devolvió mi temperatura y yo la de él; no preguntes que no se y listo sin amor, ni nada más que de repente, una amistad extraña- dijo Scarlett sin ningún problema y sumamente relajada Regina dijo –vamos a ver si entendí, están casados para siempre, según se están destinados a estar juntos que tú eres suya y él es tuyo, hacen una preciosa pareja debieron verse y se piensan tratar como si no fueran nada- tenía las con manos en la cadera y el celular en la mano. Scarlett dijo –sí, que tiene de malo, te recuerdo que fue una boda obligada y apurada porque ninguno de los dos tenía planes para casarse, esto simple no me meto en su vida y él no se mete en la mía- mirándola con un libro en la mano. -entonces vamos a seguir hablando sobre mi desastrosa vida personal, o me vas a contar de tu boda- dijo Scarlett dejando el libro a un lado enfocándose en Regina -que te puedo decir me caso en dos días y por supuesto tienes que ser mi madrina, aunque tenga que invitar a la familia de Xavier- dijo Regina, tenía pensado todo quería que su boda fuera perfecta aun con el teléfono en la mano viendo su lista de invitados -sabes que iré, solo no me hagas vestirme ridículo ¿quieres? - dijo Scarlett levantándose tenía hambre no había comido nada en todo el día - ¿quieres comer?, yo invito- dijo Scarlett tomando un vestido estilo Marilyn Monroe color blanco con sandalias -porque no mejor vienes conmigo y Trevor a ver los últimos arreglos de la boda- dijo Regina sonriendo, le dolía que Scarlett no hubiera tenido una boda mejor y quería animarla. -no, gracias eso es cosas de novios y no puedo entrometerme- dijo Scarlett tendría que ir a comer de nuevo sola a “La corona dorada” no le gustaba mucho, pero estaba acostumbrada. - necesito que me ayudes, en serio no se puede confiar en el gusto de un hombre, seamos realistas, él solo cargara los bolsos- dijo Regina guiñando el ojo y sonriendo, a ella le gustaba mucho el gusto de Scarlett y que mejor ayuda que esa Scarlett suspiro –me convenciste, vamos por tus últimas compras y tú despedida de soltera- caminando hacia la puerta, bajo el elevador hasta el sótano, allí la estaba esperando el chofer para llevarlas. -Xavier ¿Qué haces aquí no deberías estar con Scarlett? - dijo Jase con los brazos cruzados en el pecho, pensó “no entiendo como una chica como ella se terminó casando con Xavier él es mujeriego y aprovecha su posición de elegido para tenerlas a todas y todas botan la baba por él” -recuerda que dije que seguiría mi vida y ella la suya- dijo Xavier tomando vodka y chateando con una chica -ella merece algo mejor, hermano, aunque fue una boda obligada, pero fue tu culpa que pasara, si no te hubieras metido en lo que no te importa, apuesto ni siquiera la llevaste a tu casa la dejaste en tu pent-house de tus citas- dijo Jase con reproche acercándose a su hermano Xavier dijo –bueno, si la quieres porque no vas ya sabes donde esta; tú crees que no sé qué merece algo mejor, que la ate a mí- suspirando pues él sabía que era un canalla y ella, aunque podía llegar a ser una desalmada, ella era mejor persona que él; tirado en el sillón, mirando hacia el techo. -recuerda que mañana tengo una función de ballet de los lagos de los cisnes, competencia de equitación, patinaje sobre hielo y gimnasia - dijo Scarlett, viendo el teléfono pensando “ahora que hare, no quiero que cancelen la función de ballet por mi supuesta boda” -tú y tu actividad, solo porque eres la mejor - dijo Regina, mirando la revista de moda y hablando por teléfono con su novio - ¿A qué hora es? Y ¿Cuándo tienen mi vestuario? - dijo Scarlett mirando el paisaje pensando “¿cómo rayos se fue mi vida al caño así?, mi vida no era perfecta, pero era resistible o tolerable; estoy casada con alguien que no quiero, que ni siquiera conozco, pero es mejor que un viejo. Estoy metida en algo que es mucho más pequeño que mi recamara y expuesta a enfermarme en esta región infernal y encima tengo que dormir con Xavier” -es a la ocho de la noche y tu vestuario está listo le deben de estar llevando a tu casa- dijo Regina viendo su Tablet aun hablando por teléfono con su novio. Llegaron a la tienda de vestidos de novia, Regina se bajó corriendo, Scarlett fie con una relativa calma, -madame Mecredit, ya está listo- dijo Regina mirando varios vestidos, -oui, Regina, trajiste a la señorita St. Delphi para probarle el vestido de madrina- dijo madame Mecredit con un gran acento francés; con el vestido en la mano, era un vestido lila bronceado tipo sirena, sin mangas con un fajón del mismo color. -estoy molesta con la señorita Stone-Mystri no diseñe su vestido- con el acento forzado en francés, llevando a Scarlett a los vestidores. -disculpe madame, pero mi boda fue hecha en una hora y además utilice el vestido que me diseño para fiestas- dijo Scarlett sacándose el vestido que traía y poniéndose el de madrina. “wau me queda bien, me hace ver menos pálida. Me resalta más el cuerpo definitivamente Regina no quiere nada feo en su boda” pensó Scarlett, salió del vestidor para que madame viera como le quedaba, -Excelente- dijo Regina acercándose a su amiga viendo que había elegido el vestido perfecto para Scarlett -como siempre- dijo madame buscando el vestido de Regina, zapatos y todo lo necesario para su atuendo Scarlett volvió al vestidor, para cambiarse el vestido y guárdalo. Salió para ver a Regina –Si, Trevor no le gusta, mejor búscate a otro que lo merezca- dijo Scarlett con el vestido de madrina en la mano, ella tenía que admitirlo Regina se había esforzado en la boda. Scarlett recibió una llamada – su excelencia Señorita Canciller Stone-Mystri por favor a nombre del departamento de seguridad y fuerzas armadas de la región del hielo, solicitamos que se presente hoy mismo en nuestras oficinas- dijo la voz en el aparato Ella al ver esa llamada –Nos vemos después Regina, lamento dejarte así- camino hacia el auto y le dijo al chofer –departamento de seguridad y fuerzas armadas del hielo- mirando el panorama, pensó “suceden demasiados cambios en mi vida en dos días, vivía en el palacio de diamante y ahora vivo en caja de fósforos; era una mestiza normal que no necesitaba a nadie y ahora dependo de Xavier ¡qué bonito, mejor dicho, que asco!” Llego a un edificio lleno de follaje, que adentro tenía en la entrada las banderas de la región del hielo y diamante, todos los soldados se pusieron en posición de firme a su llegada y fue hacia el despacho del ministro. -Espero que sea algo bueno, no me gusta que me hagan perder el tiempo- dijo Scarlett sin siquiera mirar al ministro mientras él se levantaba y ella se sentaba en su silla -su excelencia, Canciller St. Delphi Stone-Mystri, ya que usted pertenece a la región del fuego por parte de su consorte, su seguridad ahora es responsabilidad de ellos y no nuestra- dijo el ministro temeroso porque él conocía el carácter de la canciller y siempre se vengaba en el presupuesto de ellos, sentado en la silla de invitado moviendo las manos sudorosas. -vamos a ver si entendí, usted me está diciendo a mí, que, porque ahora me integre en parte a la región del fuego, no se encargaran de mi seguridad, aunque esté incluida en su presupuesto y sus obligaciones- dijo Scarlett con una ceja alzada y con un gesto de molestia mirando fijamente al ministro con su Tablet en la mano bajando el presupuesto del ministerio -sí, lastimosamente, aunque sabemos que es la hija del primer ministro, la canciller de la república de las regiones y la segunda elegida; también estamos informados que usted es de suma importancia, pero es una orden de la carta magna, la seguridad le corresponde al esposo - dijo el ministro pensando “le dije a la junta que a la canciller no le iba a gustar esto y que nos iba a meter en problemas” Scarlett lo miro sabía que era un pobre idiota, que seguía ciegamente a la junta de seguridad, - ¡Son unos incompetentes!, pero espero que asuman las consecuencias de sus actos, ministro- dijo Scarlett con una voz y mirada, fría y cortante, levantándose y tirando un portazo a la puerta. Ella pensó “ahora si mi vida se fue a la fregada, estoy expuesta a los tenebris que ahora me querrán más, porque no confió en los del fuego”, subiéndose a su auto y deseando que su vida fuera menos complicada. -a casa- dijo Scarlett al chofer, ella odiaba en serio odiaba a Xavier St. Delphi-Schiller le había arruinado su mísera existencia, que era tolerable siempre y cuando no estuviera en el mismo lugar que su familia. Camino hacia el pent-house al menos era un ambiente tolerable, se encerró en su recamara, cerrando los ojos –Si piensas dormir sin mí, mejor dedícate a otra cosa, rojita- dijo Xavier estando encima de la cabeza de ella del lado opuesto mirándola fijamente pensó “es muy hermosa, ese vestido le queda muy bien y aun me embriaga su olor a cerezas, pero no la merezco” Ella abrió los ojos, mirando la mirada dorada que tenía al frente estaba tan cerca que parecía desde lejos que estuvieran besando; -si ya lo sé, no desperdiciare energías en eso es poco productivo; y no me llame “rojita” que yo a usted ni ahora, ni nunca le he dado, ni le voy a dar esa confianza- dijo Scarlett esperando que él se quitara, se sentía muy incómoda con él; además lo odiaba por haberle fregado más la existencia. Xavier parpadeo pensó “casi se me olvida, que no le caigo muy bien, que digamos; pero esa mirada azul fantasmal es demasiado intensa me atrae y no puedo evitarlo; por alguna extraña razón ella es la primera que me rechaza” –por si se te olvida somos consortes nos guste o no; y no te queda de otra que aguantarme - dijo él apartándose de la vista de ella y acostándose en la antecama, al no le gustaba que le contestaran o que lo ignoraran Ella se levantó de la cama –créeme no se me olvida, no me dejan porque desde ahora tú te encargas de mi protección- dijo Scarlett con una voz muy fría y altanera, camino hacia el barandal de afuera. - vamos a cenar con tu familia y la mía esta noche en el palacio del diamante - dijo Xavier pensando “si tan solo le pudiera de decir me gustó mucho como dejo todo, es mucho más sencilla de lo que esperaba y que fui yo, el de la idea de la cena” caminando hacia ella –espero que te vistas apropiadamente- dijo el bajando las escaleras y encerrándose en el estudio Scarlett si pudiera reír, se reiría de lo ridícula que es su vida, va a unas fiestas ridículamente espantosas, tiene unas de las familias más raras del universo, una supuesta pareja que pareciera que ella le importa o a veces pareciera que se ella se puede morir y no le importa como a los demás, que es una supuesta elegida y a veces su vida pude llegar a ser tan aburrida que da ganas de tirar su agenda a la basura. Eran las 6 de la tarde faltaba una hora para ese circo, porque ella sabía que no podía estar en el mismo lugar que esa gente sin pelear, llamo a su estilista y maquillista para que la arreglaran, mientras se daba un baño. -quiero que me lo cortes hasta los hombros como siempre, Mario- dijo Scarlett mirándose en su peinadora mientras su manicurista le hacia la manicure, -pero querida tú no te dejas crecer ese hermoso cabello que tienes, desde aquel día- dijo Mario con las tijeras en la mano mirando con tristeza a Scarlett pensó “todo por ese tonto la planto en el altar; se ha vuelto una amargada; ese cabello tan lindo y tan suave casi perfecto que tiene, nunca deja que le crezca, esta es la vez que lo ha tenido más largo desde hace 4 años” -es mi elección y no me discutas hazme el corte y peinado de española con ondas- dijo Scarlett mirándose la manicura y pensando como actuaria ante el primer ministro -como tú quieras, querida- dijo Mario con tono de tristeza tomando las tijeras para cortarle el pelo, le dolía hacerlo, pero lo tenía que hacer. Cuando Mario termino y la manicurista solo faltaba la maquillista –Cherrie, quiero los smoky eyes, los labios rojos y el resto depende de ti- dijo Scarlett seleccionando su joyería, podría ser que para los demás era una simple cena, pero ella sabía que su padre buscaría la forma de humillarla delante de todos, como siempre. Terminaron de maquillarla, se quitó la bata de baño y se puso un vestido n***o brillante con corte en V tipo sirena, -a pesar de que, visto novias más felices, te ves divina Scarlett-  dijo Mario admirando su obra maestra, pensó “lástima que Scarlett no vea lo hermosa que es y lo que realmente vale” -gracias, no se puede exigir mucho, pero gracias- dijo Scarlett colocándose una hermosa gargantilla con joyería en n***o con una caña que tampoco usaba hace mucho. Ella se puso unos guantes negros y un abrigo blanco y camino hacia las escaleras, abajo la esperaba Xavier con esmoquin blanco, como si él necesitara resaltar más entre los luceris    
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