Eran las 4:30 de la mañana y Scarlett no había dormido nada, le dolía la cabeza se sentía de mil infiernos, apenas podría moverse se sentía como si ardiera en llamas, lo cual era ilógico pensando que ella, lo que produce es frio y su temperatura mínima debería de ser de 10 grados Celsius, pero no era así.
Sudaba terriblemente, cuando ella no suda, prácticamente se quemaba de adentro hacia afuera, no importaba cuánta agua tomara se sentía terrible, ni siquiera bañándose con agua fría en la tina baja su temperatura, busco un termómetro y vio que su temperatura era de 39° grados Celsius, ella pensó “pero si esta temperatura solo la tiene los luceris del fuego, es destructiva para nosotros”.
Ella tomo unas pastillas congelantes del botiquín, sabía que era malo auto medicarse aun siendo un ser semi-inmortal, pero estaba decidida seguir adelante con su vida. Se miró al espejo estaba roja más bien rosa, no iba a salir no así, estaba muy débil y lo que menos tu podías hacer aquí, es mostrar debilidad.
Xavier eran las 5:30 y no había podido cerrar los ojos, tenía el cerebro congelado sentía helado, estaba estático cada vez que se movía le crujían los músculos, estaba como si tuviera un glacial dentro de sí, era muy raro si su temperatura mínima debe ser 39 grados Celsius, él era de fuego, aunque era el elegido nunca se había sentido así.
Le costó el más grande esfuerzo de su vida levantarse de su cama, estaba congelado parecía un maniquí que no se movía más, busco para calentarse, pero todo se congelaba miro su temperatura es de 10 grados Celsius pensó “esto de la región del hielo por eso estamos separadas y muy pocos de nuestras especies pueden unirse porque esta temperatura es dañina para nosotros mientras que la normal para nosotros, es dañina para ellos” “a Scarlett le ocurrirá lo mismo, tengo que verla”.
Se abrigo lo mejor que pudo y se puso su traje térmico, y camino hacia la entrada, cuando lo vio Merit dijo -pero Xavier que te ocurre pareces un robot- veía que estaba estático y que apenas podía moverse y no había atacado la cocina.
Xavier dijo con algo de trabajo –Estoy congelado, tengo temperatura de 10°C, voy a ver a Scarlett a la región del diamante-hielo- pensando “de esto me decía la sabia, que cuando encontrara a mi segunda elegida, mi vida jamás volvería igual, que sería mi principio y mi final”
Merit estaba preocupada por su hermano pues sabía que casi nadie del fuego entraba al palacio de diamante, diciendo –pues déjame por lo menos acompañarte allá porque no estás en tu mejor condición- intentarlo convencerlo mientras lo tomaba de la mano para transmitirle algo de calor
Xavier odiaba exponer a su hermana, pero necesitaba que le dieran poco de calor y Merit podía convencer a cualquiera, justo lo que necesitaba dijo –muy bien, pero apenas llegue a Scarlett te vas, no me gusta que te expongas a congelarte- pues también sabía que ella tampoco podía resistir mucho frio
Llegaron al garaje donde había siete autos prefirieron ir en el auto de él unas mercedes deportivo, color gris, modelo SL2012 era pequeño y práctico y no muy lujoso comparado con otros; encendieron la calefacción al máximo, y arrancaron hacia la región del los hielo diamante por suerte estaba en centro dividiendo a las dos regiones.
Cuando llegaron al palacio, Merit exclamo - ¡Wau, ya veo porque le dicen el palacio de diamantes!, hace que nuestra casa parezca de juguete – estaba impresionada estaban a 8 km y se podía ver ya las torres y el portón, tenía nieve cayendo detrás y dentro de él.
Se acercaron al portón estaba un cuerpo armado del hielo vigilando, fueron a la caseta de seguridad, el guardia les dijo –Están en el palacio del diamante ¿Qué desean? - tenía un rostro serio y una expresión muy fría
Xavier dijo –quiero ver a la canciller la señorita Scarlett Stone-Mystri- a él no le gustaba decir el nombre completo de ella, pero tenía que hacerlo para que lo dejaran pasar
El guardia lo miro diciendo –su excelencia la Señorita Stone no desea ver nadie- con cautela porque todos sabían que ella no le gustaba que la molestaran
Xavier tomo su pose diciendo –yo soy el elegido tiene que verme, abra ese portón ahora- mirando fijamente al guardia y creando una tormenta eléctrica
El guardia no lo pensó dos veces dijo –el elegido entra al perímetro, va de visita para su excelencia la canciller- y abrió el portón, entre más se acercaba al palacio más frio hacía, fue hasta entrada le abrieron la puerta y había dos hileras de esclavas diciendo –Buenos días, joven elegido- al unísono, pues no tenían capacidades cognoscitivas a menos que se lo ordenaran.
También había un mayordomo diciendo –venga lo guiare hasta su excelencia la Señorita Stone-Mystri, solo usted, la otra joven podrá esperar en el vestíbulo- lo llevo a través de unas extensas escaleras hasta llegar al elevador, llego al tercer piso, camino un largo pasillo vio unas puertas blancas diciendo el mayordomo –los aposentos de su excelencia la canciller de la república- sin emoción alguna pues a él también le habían lavado el cerebro, se retiró tan rápido que parecía un fantasma.
Xavier abrió las puertas, vio que era un vestíbulo de habitación pensó “esto es ridículo, ¿qué tantas cosas pueden necesitar solo cinco personas?, tanta opulencia”, estaba una chimenea de hielo, arriba un retrato de Scarlett vestía el uniforme para jugar polo, también varias antorchas de oro tipo egipcio, un aparador con jarrones de la dinastía Ming, en el techo un candelabro que parecía hecho de oro, con molduras a los lados y claros del cielo azul.
Vio otro jugo de puertas blancas y las abrió encontró a Scarlett tirada en la cama, completamente empapada, se veía que intentaba bajar su temperatura, él se acercó a ella cuidando de que no lo viera y la abrazo, ella se giró hacia él con una mirada muy cortante, sentía que estaba muy caliente y también veía que tenía bolsas en los ojos, luego de unos minutos volvieron a su temperatura normales.
Xavier como se imaginaba, ella lo volvería a mandar al diablo o lo congelaría dijo –tu tampoco has podido dormir, ni siquiera tenías tu temperatura y te sentiste completamente horrible al levantarte, solo cuando sentirte mi tacto pudiste recuperarte, sabes que a mí me paso lo mismo y no me quiero volver a sentir igual- la miró fijamente, noto que tenía un piyama de seda azul, hasta la rodilla y olía agua de rosas y cerezas, aun estando despeinada con el cabello suelto se veía hermosa.
Scarlett intento levantarse aún estaba mareada, pero se sentía mejor y aunque odiaba admitirlo, Xavier tenía razón, se puso la bata de baño diciendo –tienes razón, tenderemos que idear un sistema, para no tener más estos espantosos síntomas- mientras tenía la mano en la cabeza tratando de razonar porque no entendía nada.
Xavier estaba aún mirándola mientras sonreía dijo –simple, si solo volvemos a la normalidad tocándonos, tendremos que estar juntos por minutos antes de dormir- pensó “ella va odiar que le mienta, pero esta la única manera que se me ocurre para estar con ella”
Scarlett lo miro luego giro la cabeza diciendo –a mi pesar, a si será- tomo el teléfono interno que estaba en su mesita de noche y dijo –preparen mis vestuarios extracurriculares de hoy, también díganle a Regina que prepare mi agenda, -
Después miro a Xavier preguntando - ¿Necesitas algo para hacer tu día? - pues, aunque no era en ella común, de cierta manera estaba agradecida que él haya venido ayudarla, aunque también sea en su beneficio, pero él no estaba ni la mitad de afectado que ella.
Xavier parpadeo diciendo –bueno necesitaría otro baño, un desayuno y un cambio de ropa, aaa si y que atiendan a mi hermana- relajado pues él no tenía mucho que hacer, solo entrenarla, pero se lo diría después.
Scarlett tocaba las unas contra la mesa dijo –traigan toallas de repuesto color azul, jabón, cepillo de dientes, bata de baño de igual color, en fin, todo lo que se necesite para el aseo personal de un hombre. Y también preparen dos desayunos continentales para Xavier y su hermana-
-no piensas comer con nosotros, Scarlett- dijo Xavier mientras abría la puerta de la terraza de la recamara después dijo –No te preocupes por la ropa siempre tengo una muda en mi carro- estaba apoyado en las barandas de la terraza mientras admiraba la vista.
Aun con el teléfono interno en la mano dijo –que sean tres comeremos en el comedor y díganle a la hermana de Xavier que vaya por su ropa y la traen aquí, eso sería todo y lo quiero lo más rápido posible- cerro el teléfono, caminaba hacia Xavier pues aún le resultaba curioso como entro al palacio
Xavier aun no entendía que una mujer que tenía mariposas de colores en la recamara, tapiz felpudo en las paredes, que parecía una muñeca podía generar tanto temor o tantos rumores de que era mala dijo –Eres un misterio, Scarlett- mientras la tomaba de la mano se sentía tan bien
-prefiero seguir así, además como entraste aquí y ¿quién te dio derecho de abrir mi terraza? - dijo Scarlett con una ceja alzada, pues ella tenía que saber quién era aparte del primer elegido
Xavier sonrió diciendo –para que confíes en mí, te lo diré. No soy el pobre diablo que crees soy el hijo de unos de los ministros de fuego de seguridad y fuerzas armadas, más bien su heredero todos me conocen excepto tú, porque jamás quisiste tratar con los herederos, solo con ministros y además tengo un poder muy especial para que todos sepan que estoy molesto- empezó a aparecer nubes de tormenta con rayos- sonreía.
Scarlett les tenía miedo a los rayos diciendo –ya vi, ahora quieres detenerte- no estaba segura si podría fingir por más tiempo; camino hacia el baño para bañarse pues ya estaba retrasada para todo su día.
-espera a que llegue lo que necesitas, sonara la campanilla si entra alguien de servicio, solo llegan al vestíbulo- cerro la puerta del baño, se miró al espejo y era completo desastre, tendría que usar muchas cosas para que nadie lo notara.
Tenía su vestido verde esmeralda tipo fajón blanco con sus zapatos tipo gamuzas verdes, se metió a la tina, cerró los ojos mientras pensaba como termino en todo esto, todo había pasado ayer.
Se vistió y salió del baño lista para ir a su peinadora, Xavier se le quedo mirando y empezó a silbar diciendo –espero que haya puesto algo bueno en este maletín- estaba sacando todo de un carrito,
Fue viendo todo y dijo –en serio todo tiene sus iniciales, ¿que tienen ustedes en contra de lo sencillo? - él no comprendía a esa familia era muy derrochadora, una casa tan grande que puede ser un país, recamaras que son más grandes que hileras de edificios, tantos esclavos para atender un hospital público, solo para cinco personas, que ni están aquí.
-yo no tengo nada, en contra. Yo no decido ni la decoración de los pasillos, ni vestíbulos de a milagro en mi recamara- estaba sentada en su peinadora mientras se hacia sus rulos, se ponía sus guantes y joyas
Xavier se metió al baño, como pensó el baño parecía un parque acuático, solo que había rosa y lila en él. Se dijo a sí mismo –esto es sumamente ridículo, esta casa es muy excéntrica y estrafalaria- intentando no hablar tan fuerte, se miraba al espejo mientras se afeitaba y también notaba todos los productos de Scarlett.
Vio el reflejo de un cuadro que era idéntico al invernadero que tenía en su mansión, el vio la firma y supo que era Scarlett que lo había pintado pensó “como lo habrá hecho, si ella no sabía, ni mi existencia y mucho menos ha ido a mi casa”
Se sacudió la cabeza y se apuró pues sabía de sobra que Scarlett no era muy buena esperando, se puso su perfume favorito y salió; vio a Scarlett con ese vestido verde que le lucia muy bien, con su cabello suelto en rulos, taconeándole.
Scarlett dijo –espero que te gusten las obras de teatro, porque todos están esperándote y antes que me preguntes no sé cómo se enteraron- con la mano en cadera, taconeándole con el teléfono en la otra.
-ven acompáñame, porque si no te pierdes- dijo Scarlett mientras caminaba hacia el vestíbulo, ni bien habían salido y ya estaba dos esclavas limpiando la habitación de Scarlett, él la seguía a través de un largo corredor, que tenía varios retratos de los antepasados de Scarlett, llegaron al elevador, allí estaba un ascensorista que no había visto antes, más bien no le puso atención, a casi nada cuando vino.
Después de pasar otro corredor, llegaron a un par de puertas de madera, la abrieron dos esclavas, allí estaba, una gran mesa lo suficiente para atender un ejército de 1000 hombres, con solo 20 sillas, en las paredes central había un retrato de la familia y el escudo de diamantes, y a cada lado los escudos de las familias Stone y Mystri, con un candelabro inmenso sobre la mesa.
-bienvenido seas al palacio del diamante de parte de mi familia, primer elegido y compañía-dijo Daemon con aire de importancia y con voz de mando
Xavier vio que el primer ministro casi no tenía parecido con Scarlett; él era rubio, con la piel un poco más blanca, excepto tal vez por los ojos, pero lo tenía más claros; dijo –Gracias, su excelencia- con toda la solemnidad que podía fingir pues le valía un pepino si le daba la bienvenida o no.
Daemon dijo- te presentare a todos; yo soy el primer ministro Daemon Stone-Lucianni; mi esposa es la primera dama Mabel Stone-Mystri Del Valle; mis hijos la señorita Celeste Stone-Mystri y su novio Branwell Maxwell-Morí, mi hijo el cónsul Blue Stone -Mystri, y la canciller que ya la conoces. Y por supuesto a mi hermano mellizo Marcus Stone-Lucianni- con orgullo de mostrar su linaje demostrarle a cualquiera que él es superior.
Xavier pensó “ya veo porque Scarlett, me dijo que si me gustaban las obras de teatro. Además, este tipo como se atreve la dejo plantada en el altar y aún tiene el descaro de volverse novio de la hermana y su familia que lo apoya que asco me dan” dijo –es un placer, conocerlos a todos sus excelencias- mientras caminaba hacia Scarlett porque era por ella que se aguantaba a esta partida de hipócritas estrafalarios.
Scarlett entro al comedor junto con la hermana de Xavier, lo primero que noto que todos estaba levantados antes de las 12 del mediodía, eso era malo para ella porque molestan el doble diciendo –este milagro de Dios o de Luzbel, que vinieron todos a conocerlos- analizando el terreno pues no confiaba en ninguno, excepto en Blue él nunca le había hecho nada, pero con la madre que tiene no se sabe.
Daemon grito - ¡qué demonios haces aquí deberías de estar trabajando, no te pago para que consumas mi oxigeno! - apoyándose en la mesa y tornándose la temperatura más baja mientras congelaba la habitación pues no quería ver a Scarlett.
Mabel y Celeste sonreían, Scarlett por eso ella no le gustaba estar mucho en casa, ni siquiera le gustaba comer allí diciendo –eso no es problema tuyo, además estaba atendiendo al invitado mientras, ustedes no hacían nada más que babear mientras duermen - con mirada desafiante si querían guerra ella se las daría.
-todos tenemos vida social, Scarlett a diferencia tuya que tu solo haces estudiar y trabajar, será porque nadie te quiere porque eres una mestiza, si fueras buena o bonita, pero no lo eres, solo te queda de otra que trabajar como lo que eres- dijo Celeste con chispa de veneno, pensó “cómo es posible que ella sea la elegida, tenía que ser yo. Yo tenía que estar con ese galán, tener esos poderes, no ella, pero soy una pura”
Xavier y Merit solo se miraban y veían que esto no era una casa sino un campo de guerra; donde solo ganaba el más hostil; Xavier pensó “con una familia así, cualquiera se amarga la existencia o se volvería loco” se estaba molestando mucho pues Scarlett no había hecho nada para que la trataran así; empezaba a crear nubes de tormenta con truenos y relámpagos una gran brisa
Marcus miro a Xavier diciendo –hermano para ya, o vas ver que tan fuerte es un elegido- señalando a Xavier; Daemon por más odiara admitirlo él no podría con un elegido muy molesto como estaba él.
Xavier vio que todos se calmaron dijo –me llevo a Scarlett conmigo y no hay discusión- aun en posición de ataque pues estaba decidido a sacar a Scarlett de ese agujero del demonio.
Mabel exclamo- ¡excelente!, ¿cuándo te la llevas? - levantándose la silla pues se liberaría de la evidencia de la única mujer que amo Daemon y por la que nunca pudo quererla a ella.
Daemon pensativo dijo –esto es demasiado bueno para ser cierto, ¿cuánto quieres para llevártela hoy y que necesitas?; además tienes que casarte con ella, sé que es muy duro perder tu libertad. Mejor dicho, llamare al notario para casarlos en una hora, llama a tus padres, es una orden- levantándose pues estaba contento se iría su maldición, su único fracaso en la vida se iría.
Xavier dijo –no quiero nada, solo necesito que organicen sus cosas y si me casare con ella- aún estaba asombrado de estos supuestos padres, por los Dioses eran los peores del universo, él miraba a su hermana mientras tomaba el teléfono y llamaba a sus padres.
Sonó el teléfono hasta que Irene dijo –hola, Xavier-, el respiro dijo –vengan al palacio del diamante me caso en una hora con la canciller, la princesa del diamante. Traigan mi esmoquin y si pueden cómpreme un anillo de bodas-
Irene estaba atónita dijo casi tartamudeando dijo - ¿Cómo? ¿Qué?, en serio hijo tan rápido, recuerda que no es honorable el divorcio- con muchos nervios mientras recorría la casa pues no entendía.
Xavier dijo –larga historia, luego les explico- cerrando el teléfono y llamaba a sus hermanos y les decía que traerle.