-no hay problema y ¿Cuál usted considera la mejor opción para las extensiones? - dijo Scarlett mirándose en el espejo
-con grapas, siéntate, cariño, vamos a empezar enseguida- dijo la estilista sentándola, le busco la cartilla de tintes y le dijo –elige cual rubio quieres exactamente-
Scarlett cerró los ojos y empezó a recordar cual rubio se parecía más al de Daemon, dijo –ese que se llama 10.1 y me puede hacer unas mechas rubias doradas- pasándole nuevamente la cartilla
-por supuesto- dijo la estilista le puso una capa y le soltó el cabello pensó “esta chica tiene el cabello bien bonito y el color que tiene es precioso. Pero ya me hizo el día”
Scarlett pensaba fríamente como sería su venganza, contra todos lo que le hicieron alguna vez daño cerro sus helados ojos azules y memorizo cada faceta de la personalidad de Celeste.
Daemon después de soltar a Jade y teniendo al frente, noto que no había dejado de amarla un solo segundo; Jade lo miro y lo golpeo en el rostro gritándole - ¡Estás loco, no me puedes hacer eso! Eres el ser más despreciable que pueda existir en el mundo, si una vez dije que amaba, hoy me arrepiento, debí estar loca- alejándose de él
Todo lo que ella dijo lo decía de los dientes para afuera, pues aun esos ojos del color de hielo con brillos platinados y ese aroma aun la volvían loca, seguía enamorada de él; pues un luceris se enamora realmente una vez y lo demás es para olvidar.
Él quedo estático, las palabras de sus labios le dolían profundamente; si ella no se hubiera ido, él estaría felizmente casado con ella, porque la amado desde siempre; pensó “Jade volverá a ser solo mía, cueste, lo que me cueste”
-terminamos, joven tenemos que ir a lavarle el tinte- dijo la estilista preparando el lava cabezas
Scarlett camino sin decir una solo palabra aún seguía pensando, como sería su plan; la estilista volvió a sentar en la silla y ella le dijo –solo óremelo, no es necesario que me seque el cabello completamente-
Cuando termino el trabajo, quedo impactada por el cambio, ahora si tenía un mayor parecido con Daemon, haría que él, Mabel y su hermanita Celeste le pagaran cada uno de los desprecios que le había hecho.
Se quedaría en Francia por un tiempo, hasta que el padre la llamara a su funeral lo cual sería muy pronto…
Pasaron varios días después……
-Rubí, tienes que venir rápido a Rusia- dijo el padre por teléfono, cuidando cada detalle para que el plan sea perfecto, por si acaso le tenían intervenido el teléfono
- ¿Por qué Conrad?, si me toca verme con mi hermana en un mes- respondió Scarlett haciéndose la idea de que su nombre ahora es Rubí
-solo ven, por favor- dijo él poniendo una voz triste y sollozante, aun por la supuesta muerte de la canciller
-Daemon y Jade ¿puedo hablar con ustedes un momento?, por favor- dijo el padre haciendo un efecto dramático
Todos estaban en un amplio salón de la iglesia, donde cada región estaba sentada dividida por un velo, pero los padres de Scarlett estaban juntos y con respectivas familias.
Daemon estaba con su esposa con su hija e hijastro mientras no paraba de mirar a Jade y ella estaba con su familia tratando de esquivar la mirada de él; al escuchar la petición del padre los acompañantes, estaban celosos pues hacían la pareja perfecta y parecía que estaban casados entre sí.
-por supuesto, padre- respondió Jade, aun cargaba con una inmensa culpa pues, si hubiera sido más fuerte y no hubiera permitido que su padre le arrancara de las manos a su hija, ella estuviera viva
-bueno, Jade- tomo un respiro- ustedes tienen otra hija aparte de Scarlett- dijo el padre mirando la reacción de ella y la de Daemon
- ¡¿Cómo es posible?, si usted solo me dijo de una! - grito Daemon, aun en estado de shock con unas ganas inmensas de abrazar a Jade ya que ella no se veía muy bien
-por favor, prosiga- susurro Jade sin levantar la mirada, estaba temblando no sabía cómo actuar
-como les decía, usted tuvo mellizas una rubia y una pelirroja, son parecidas en todo, le pusimos Rubí y Scarlett, yo al ver tantos problemas para que el primer ministro las aceptara como sus hijas; mande una a Francia y la otra si duraba un mes más, las adoptaba a ambas como mis hijas y únicas herederas; aun mantenían contacto en sí después de tanto tiempo y lograron ser grandes amigas, pero como Daemon no quiso a Scarlett, ni a Rubí, simplemente no le intereso conocerlas; antes de morir ella y Scarlett acordaron una cita para un mes, para la cual una de ellas no va estar. Ahora Rubí pronto vendrá al funeral de su hermana y será su oportunidad de conocerla, aunque no podría saber, qué piense de ustedes realmente- término de explicar el padre mirándolos fijamente y pensó “si supieras lo que te espera Daemon”
- ¡¿Y por qué demonios espero veinte años para decirme?!- seguía gritando Daemon, era lo único que podía hacer ya que tenía una mezcla de emociones
Jade grito emocionada - ¡¿Cuándo puedo conocerla?!- con sus manos juntas rezando una plegaria de que por lo menos la quisiera un poquito o que por lo menos le diera la oportunidad como Scarlett
-pronto, hija mía. Solo ten mucho tacto con ella, es muy sensible- dijo el padre mirando a Jade, lo lamentaba por ella, pero los demás merecían lo que venia
- ¿Cómo es ella? - pregunto Jade emocionada, aunque estaba triste por haber perdido una de sus dos hijas
-aguarda, es mejor que lo sepas por ti misma, Jade- dijo el padre tratando de consolarla, esperando que Scarlett tuviera compasión
Después comento –en mi opinión creo que ustedes que son los padres deberían recibirla juntos, por lo menos, no lo creen- estaba sonriendo tristemente
Daemon miro al padre y sonrió, contesto – sé que no trate muy bien a Scarlett, pero considero que es lo mejor, si queremos empezar de cero con Rubí-
Jade no amaba Chandler, pero lo respetaba y estimaba mucho para engañarlo y dijo –me temo que no es posible, pues no tenemos ningún tipo de relación, excepto nuestras hijas, que realmente tengo dudas que ellas hayan desarrollado algún afecto por este caballero- mirándolo fijamente
Xavier supo de donde saco Scarlett esa perspicacia que siempre la caracterizo, que cuando quería herir, hería profundamente el orgullo,
Entonces por la puerta entro, una mujer pelirroja, vestida con un traje plateado con brillo relativamente corto y con un pronunciado escote, unas sandalias y solo se oía el taconeo por el piso de mármol.
- Hello everybody, y mi hermana ¿Dónde está? - dijo Rubí con una sonrisa diabólica con sus labios color ámbar
-hija, tu hermana no vendrá- dijo el padre cabizbajo, pero riendo por dentro porque aprecio el cambio completo de ella; ya no era completamente blanca ahora estaba bronceada y ya no se viste tan conservadora ahora se viste completamente sexy
-Rubí, querida tu hermana paso a un mejor lugar- dijo el padre, tratando de explicarle suavemente
-Se largó de aquí o ¿qué? - dijo ella con una sonrisa en los labios, burlándose de todos en su mente
-ella murió, Rubí, cerca del acantilado del diablo, el carro exploto y ardió en llamas, solo quedando cenizas de ella- dijo el padre sollozando
- ¡Oh no! No puede ser, no puede ser cierto- dijo ella caminando hacia atrás, corrió de ese lugar, borrando su sonrisa
Escucho que alguien se acercaba y empezó a sollozar, también recordó cuando la habían plantado en el altar de la iglesia, lo que hizo que volviera real.
-Rubí, hija escucha- dijo una voz femenina, suave y dulce, ella se dio cuenta que era Jade la cual tenía los ojos hinchados de tanto llorar, se imagina que su supuesta muerte,
- ¿Quién eres tú? - pregunto Rubí, manteniendo la farsa de que no conocía a nadie de allí, se puso a la defensiva
-tranquila, yo soy Jade, yo conocía a tu hermana y ahora quiero conocerte a ti, como tu madre- dijo ella acercándose lentamente a Rubí, que era casi el clon de Scarlett
- ¿madre?, pero si nunca tuvimos, aunque te pareces a ella- dijo ella, sonó algo infantil al principio porque le salió del alma.
-tú también, te pareces- dijo Jade con una sonrisa algo triste, porque no las vio crecer.
“Cuando me llevaron al monasterio, por un tiempo no dije, ni una sola palabra, solo lloraba pues no tenía a nadie en el mundo, solo a mi hija y después de tener a mi hija en medio de la fiebre y el dolor, me desmaye perdí la consciencia por un largo tiempo, la busque y no la encontré salí corriendo, Maynard volvió a encérame en un lugar oscuro en cual guindaba en el medio un bombillo amarillo, con un cable de metal viejo y oxidado, donde no había ventanas, solo estaba una pesada puerta de hierro, las paredes eran tan gruesas, que si gritaba nadie me escucharía, estaba infestada de ratas, no tenía ni siquiera un baño o tubería alguna, en el invierno me mantenía bien, pero cuando era verano sufría grandes dolores y de ampollas; me llevaba pan con agua, tres veces al día, ella estaba tan débil que estaba tirada en suelo con unas mantas, que era su cama, él aprovechaba para besarme y preguntarme ¿Qué les hiciste a mis hijos? Estuve allí durante mucho tiempo, hasta que perdió la cuenta y la razón. Hasta que un día la encontraron luceris del fuego al derrumbar ese viejo lugar”
-Jade ¿Qué te ocurre? - pregunto Daemon mirándolas, vio que ellas estaban llorando y a él le mortifico
-Nada, solo le decía a Rubí, la verdad y que siempre puede contar conmigo- dijo ella limpiándose las lágrimas de los ojos, se alejó y por allí mismo entraba Maynard
Ella quedo estática, prácticamente paralizada, estaba frente al monstruo que la traumatizo de por vida, que por él no dormía por las noches, ni soportaba estar en espacios cerrados, su recamara tenía que ser un ventanal y le tenía miedo a la oscuridad; camino hacia atrás, acercándose a Rubí.
- ¿Con qué esta es la supuesta nueva bastarda hermana de Scarlett? - dijo Maynard con desprecio, fijando su mirada en ella
Rubí le sostuvo la mirada, una mirada fría y sin algún sentimiento y contesto con ironía – ¿y con que este es el viejo insufrible, que se supone que es mi abuelo? -
Jade se le quedo mirando a su hija, asombrada de su osadía pues, ni Daemon se atreve hablarle a así a Maynard Stone-Richmond, noto que había mucho resentimiento en sus palabras.
Maynard levanto la mano y a punto de darle una bofetada por insolente, grito - ¡ya es hora de que te enseñen a respetar a tus superiores! - entonces Daemon lo detuvo gritándole - ¡no le pegues a mi hija! -
Rubí se quedó en una sola pieza, pues Daemon nunca la había defendido, aunque sospechaba que mucho tenía que ver la presencia de Jade; se recuperó del shock diciendo - ¿Quién te dijo a ti que yo quería ser tu hija? -
Él la miro, sabía que se lo merecía, por lo que le había hecho a Scarlett se quedó callado, le dijo a Maynard –vete, este es mi problema-
-recuerda que soy el primer ministro, Daemon, además de tu padre- dijo él con tono de autoridad
-ex-primer ministro, porque ahora el que manda soy yo- dijo Daemon con la frialdad del hielo
Maynard se salió por la puerta diciendo –ten mucho cuidado, de a quien retas hijo - con una mirada asesina hacia los tres