— ¿No vas a decirme a qué restaurante vamos a ir? — Vuelvo a preguntar. — Todavía no, Liz. — Estamos en su auto de camino a casa. — ¿Y cómo voy a saber qué ponerme? — Vuelvo a preguntar. — Lo veremos en casa. — Dice Henry, me echa una mirada rápida y me sopla un beso. Como Bella se estiró de un momento a otro, lo único que me queda bien son mis vestidos, gracias a Dios estamos en verano, así que no necesito comprar pantalones y blusas, claro que uso algunas camisas de Henry en casa, que por cierto me hacen ver muy sexy. Cuando me doy cuenta, Henry se detiene en el aparcamiento de su piso. — ¿No íbamos a mi casa? — Pregunto. — Sí, necesito conseguir algunas cosas. — Dice Henry, me abraza por detrás y nos metemos en el ascensor. Llegamos al último piso y Henry tantea un poco con las

