Voy al baño y lleno la gran bañera de marmol con agua caliente mientras esparzo sales aromáticas a diestro y siniestro en ella, me voy a regalar un baño de espuma porque me lo he ganado y también para conseguir borrar de mi mente todo lo acontecido con el macabro de James... Seguramente debe estar pasándola excelente junto a su chicharra naranja. La presentación tendrá lugar a las dos..., ¡de la tarde! Por tanto, tengo tiempo de sobra. Entro con sigilo en la bañera, me encanta el agua caliente y cuando ya estoy dentro del todo, apoyo la cabeza en el almohadon que está sobre el borde y me coloco los audífonos con baladas para relajarme un poco. Me siento tan relajada, o sea, en la gloria. ¡Qué relax! * * * Abro los ojos de repente, sobresaltada. —¡Mierda! ¡Me he quedado dormida! —

