Lycan

1005 Words
~Daphne~ Segundos después de darle el control a Blair, sus patas salieron disparadas de su posicion original, la velocidad que alcanza es increíble, cortando el viento a mi alrededor, esquivando ágilmente las ramas y troncos. ¿Que demonios? La presión de mi entorno era tan nuevo... ¿Realmente es un lobo? Está chica parece un guepardo con lo entusiasta que es. -¡Hey! Soy una loba hecha y derecha, desde el pelaje hasta la médula- Refutó mi loba en un tono amenazador. -¡Oh Diosa! Tranquila Blair, era un halago- Me excusé. -Tu rapidez me sorprendió- -¿Ah si? Mira al frente tuyo y sorpréndete más- Concentré mi visión y el pequeño lago escondido se asomo a unos cuantos metros. ¿Llegamos tan rápido? No me di cuenta hasta que nuestras patas tocaron el borde de la gran masa de agua. -¡Agradeceme luego!- Reí ante su comentario y al acercar mi hocico, el agua cristalina actuó como espejo, mostrándome una bella silueta de mi lobo. Un pelaje brillante y sedoso que lucía espectacular bajo los rayos tenues de la luna, combina a la perfección con los iris grises de tormenta... -Somos bellas ¿No lo crees?- -Lo creo, Blair- Dije mientras tomaba una gran cantidad de agua, aliviando el picor de mi garganta irritada. Luego de admirar la grandeza de la luna y de que Blair tuviera suficiente, decidimos volver. Mientras transitamos el sendero boscoso, pensamientos no tan gratos me inundaron, llenando mi cabeza. Decidí correr para disipar estos pensamientos absurdos, sin embargo... Se filtraron una y otra vez en mi mente. Una parte de mí no quiere estar aquí, y la otra... desea con todo su ser estar con él, entre sus brazos... y que por fin viera lo que soy en realidad, lo que puedo ofrecer, lo que haría por él.. Sin embargo, no tiene sentido si no me reconoce por quien soy. ¿Verdad? Estaba tan sumida en mis pensamientos, que no me percate de la sombra vigilante detrás del árbol. ¡Mierda! Paré en seco cuando una ramita crujió en aquel lugar. Rápidamente me puse en guardia y di vuelta, doblé mis patas delanteras en defensa y lista para atacar a quien sea que estuviera ahí. ¡Nadie puede saber quién soy! -Grrrr- Gruñí, esperando alguna respuesta... El silencio reinaba en ese espacio, pero entonces... Un gran lobo, del mismo pelaje que el mío saltó sobre mí, mostrando sus colmillos afilados. Reaccioné rápido y enseguida lo esquivé rodando sobre mí, preparé mis patas para el ataque, ya que aquel lobo me supera en tamaño y peso. Es realmente grande. ¿Había un lobo así? Los lobos no alcanzan un peso más allá de los 70 kilos, pero este parece más grande y abultado que cualquiera que haya visto en mi vida. A menos que... ¿Sea un Lycan? ¡Imposible! El lobo se abalanzó nuevamente, esta vez apuntando a mi garganta. Sin embargo es fácil leer sus movimientos, fui más ágil y me trepé en su espalda, arañando y mordiendo. Aunque es la primera vez que tomo el control de mi nueva forma, ya siento que me pertenece. Sus gruñidos retumbaban mis orejas, cayó sobre su espalda tratando de inmovilizarme, algo que no sucedió, pues salté en dirección contraria usando su espalda como resorte. -¿¡Quién eres!?- De pronto un enlace mental forzado me hizo escuchar la voz del lobo. ¡¿Que demonios pasa!? Un enlace solo se forma entre manadas, entre Alfas, entre un Beta y un Alfa, y entre una Luna y su Alfa... Los únicos que pueden forzar el enlace, son los lycans con mayor poder y rango. ¿¡Quién demonios es él!? ¿Porqué está aquí? De pronto mi mente hizo una pregunta importante que había pasado por alto hasta ahora... ¿Cuántos días he estado dormida? -Te hice una pregunta... ¡¡RESPONDE!!- Su voz grave provocó escalofríos, pero no miedo. Usó su voz Alfa en comando. -Eso debería de preguntar yo, es inusual que un lycan esté en esta manada sin una buena razón- Amenacé enfatizando 'lycan', si no lo negaba, mi hipótesis era cierta. Pude notar en sus ojos sorpresa, definitivamente no esperaba que un simple lobo fuera en contra de su orden Alfa, sin embargo se recompuso de inmediato. -¡JA! ¿Te atreves a lanzar amenazas en mi contra? ¡No sabes quién soy!- Nuevamente arremetió contra mí, pero esta vez más rápido. ¡Mierda! Mi primera transformación y los problemas me acechan. ¿Debería decirle que soy parte de esta manada? Concentré toda mi fuerza en las patas traseras y salté lo más alto que pude, arañando la corteza de los árboles hasta llegar a las ramas. Debo decir que soy buena trepadora. Rápidamente me escabullí entre la sombra que las hojas me ofrecían, junto con mi pelaje, logré un camuflaje perfecto. -¡JA JA!- De pronto aquel lobo echó a reír. ¿Está loco? -Así que prefieres esconderte... Qué cobarde de tu parte- Espetó deformando su cara en una sonrisa, realzando sus iris cristalinos entre su pelaje oscuro. Me moví. Si me quedaba en el mismo lugar, sus iris asesinos me encontrarían fácilmente, ya que el campo de visión nocturna especialmente de los lycans son mucho mejores que los de un lobo normal. De una rama a otra, llevé mi cuerpo con grandes saltos de árbol en árbol, esperando que en algún momento la confusión llegase a sus ojos. ¡Era tan difícil desviar su atención! Aunque al principio destello cierto asombro, no tardo en acostumbrarse a mi velocidad. Me exigí a mi misma superar mis límites para no perder, mi vida estaba en juego y definitivamente no me rendiré. Pasé varios minutos jugando con él, esperando el mejor momento, uno en el que su atención se desvie de mi y pueda atacar. Ese momento no tardo en llegar, un segundo después me encontraba a sus espaldas, tan indefenso, tan ciego.... Una presa facil pero compleja a la vez.
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