En los ojos de Alessandro hubo una especie de remordimiento, él parpadeó varias veces y empuñó la jeringa. —Alessandro, por favor… Él quitó el tapón a la inyección y sin ninguna clase de remordimiento le puso la medicina, el señor Sandemetrio en poco tiempo se vino al suelo y se quedó inconsciente. —Perfecto, esa medicina es efectiva. Ahora hay que llamar a los médicos para que declaren la muerte —Valentina sonrió con satisfacción al tocar el pulso del señor Sandemetrio—deja que los llame. —¿Qué es lo que le has puesto? Valentina le dio el nombre de la medicina y después de eso fue a buscar a los doctores, los gritos de aquella mujer alertaron a todo el personal. Cuando ellos llegaron pudieron encontrar a Alessandro al lado del cuerpo sin vida del señor Sandemetrio y se veía agitado.

