Cada vez faltaba menos para que llegara el día en que debía soltarlo. Pero ese día puntualmente, luego de la rutina de los grilletes, Adriana había entrado con un Bowl lleno de popcorn en la habitación. Ese día él había comido y tomado, así que no sabía cuáles eran las intenciones de Adriana. —Por favor, dime que no te pondrás eso en la vagina... Adriana rió, con una risa sincera..Llevaba puesta una camiseta varios talles más grande que se dió cuenta que era de él. —¿Esa camiseta es mía??? — estaba en su bolso, dentro de su portaequipaje. —Perdón, es que son cómodas y tienen tu olor...me gusta usarlas... A esa altura, con todo lo que le había hecho que le sacara un par de camisetas no era nada. —¿Y que tortura s****l tienes preparada para hoy? La realidad era que Adriana estaba tr

