ATENCIÓN, ESTE CAPITULO CONTIENE ESCENAS QUE PUEDEN HERIR LA SUSCEPTIBILIDAD DEL LECTOR. Habían pasado tres días creía ella, él prácticamente no la visitaba. Ludmilla estaba en una misión, así que no la extrañaría. Ahí tenía sus inyecciones, comida, y podía andar libre. También le dejó mudas para cambiarse. Y tenía un baño con ducha para bañarse, y toallas limpias para secarse. Fue justamente al tercer día que se quedó sin agua para beber... no tenía agua embotellada ni tampoco salía de las canillas. Y ella estaba segura de que antes de irse a dormir había visto botellas en la nevera así que no se sorprendió cuando escuchó la voz por el altoparlante. Se puso en posición para que cerraran los grilletes y él entró. Solo vestía ropa interior ajustada, una especie de short de nadador. —Te

