ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO POR TU AMOR
SEGUNDA PARTE
Cementerio de huesos escarlata
***Capítulo n°4***
Diego se despertó estrepitosamente al escuchar un fuerte estruendo proveniente de la entrada de la mansión.
De repente Rigthul y Betian irrumpieron en la habitación matrimonial.
_¡¡¡DIEGO, TENEMOS QUE IRNOS YA!!!_ Betian tenia una expresión de puro caos en su mirada.
Maryan al escuchar los gritos se despertó sobresaltada.
_¡¿Que está ocurriendo?!_ Maryan estaba perpleja al escuchar semejantes estruendos de fuera mirando en dirección al balcón.
_¡¿Donde está Carmilion?!_ Diego estaba más que preocupado, ya que para su mente retorcida y desconfiada, no descartaba la opción de traición por parte de Carmilion.
_Diego, Carmilion nos pidió que te lleváramos al castillo. Sebastián y sus guardias reales se harán cargo de la situación._
_¿Daian y Zarekion donde están?_ Tampoco descartaría a su hermana.
_Yo me ocuparé luego de eso. Lo prometo. Ahora la prioridad son sacarlos de aquí._ Rigthul solo reflejaba impaciencia.
_Llevate a mi mujer. Betian, ayúdame a prepararme._
_Diego. ¿Vas a dejarme sola?._ Maryan lo tomo del brazo, tirándolo hacia ella. El al ver la acción de su esposa, sacó su brazo de manera despectiva.
_Soy hombre, soy un Guerrero, no un niñero. Así que vete._
El rostro de Maryan que antes yacía preocupado cambió por un semblante triste y molesto. Tarde se dio cuenta su adorado esposo, que su torpeza había cometido un grave error.
Pero, no podría demostrar arrepentimiento una vez cometido el error.
Rigthul tomo del pie de cama, la bata de dormir de Lady Maryan colocándola cuidadosamente sobre la espalda de la mujer.
Quería demostrarle confianza. Ya que, después de que Diego y ella salieran del bosque encantado, algo en Rigthul había comenzado a cambiar. En su corazón, algo se modifico.
Diego por su parte incómodo, hizo un gesto con su cabeza para que se fueran de la habitación.
_Llevatela con Carmilion al castillo Rigthul._
Rigthul solo asintió a las órdenes de su Lord. En cuanto quiso tomar a Maryan de los hombros,ella se deshizo del agarre de una mala manera.
_Puedo sola._
Rigthul smplemente bajo la cabeza. Asintió en señal de respeto.
Una vez que ambos salieron de la habitación Betian comenzó a ayudar a Diego. A vestirse y prepararse para un enfrentamiento, con quien suponían eran bazayos de Julius.
Los estruendos y sonidos de espadas chocando unas contra otras, hacia más evidente que estaban en un enfrentamiento a muerte.
Gritos, y golpes, cosas rompiéndose, se podían escuchar por los pasillos de la gran mansión.
Rigthul cada vez mas impaciente para llevarse a Lady Maryan que no podía contener la ansiedad de tomarla en sus brazos y lanzarse a correr, una vez llegaron al salon del comedor, abrieron la puerta. Allí estaba Carmilion.
Estaba viendo mapas encima de la mesa.
Planos de castillos.
Su nerviosismo lo estaba desbordando.
_¿My Lord?_ Maryan cuestiono de manera dudosa y cautelosa.
_¿Que estas haciendo acá?. Deberías estar en un carruaje yendo al castillo._ Carmilion miro a Rigthul.
_Diego dio una orden de llevarlo conmigo._
Carmilion dio un fuerte golpe en la mesa. Asustando a la mujer. Que se sobresaltó al sentir el impacto.
_¡Te vas de acá!. ¡Julius mando a atacar a la mansión con su guarda Real de 10 hombres. Es una provocación para mí, sabia que no aceptaría su trato, sabia que estaría acá!. ¡Llévate a la Reina! Esto es una treta, ella no debe de estar acá cuando se defina esta provocación._
_Rey Carmilion, venga con nosotros._ Maryan lo miraba en un suplicio.
Carmilion se acercó a ella puso su mano en su cabeza.
_Se que esto es difícil, se que te haz embarcado en la encrucijada más difícil de tu vida, pero si muere aquí su alteza, no solo mi Reino padecerá, El mundo va a sucumbir al deseo de muerte de Julius. Me temo mi Reina, que está guerra no será solo para devolverte el trono._ Carmilion tenía una expresión de tristeza.
_¿Que quiere decir?_
_Maryan, te engañé, se más de lo que te dije. Ve a mi castillo, busca a Killiam._ Carmilion rompió de sus ropas elegantes un broche de oro blanco. _Dale esto, el entenderá. Si no vuelvo al tercer día, debes irte a Sigam._
Los estruendos se acercaban aún más al gran comedor y Carmilion se desesperaba.
_¡Vallanse!._ Carmilion volvió a la acción de revolver papeles y mapas del mundo, Reinos.
Maryan se quedó sin palabras. Solo quiso retroceder, pero chocó de lleno con Rigthul que en un movimiento preciso tomó en sus brazos a Maryan y se dispuso a huir.
Comenzó a correr por un inmenso pasillo rumbo al patio trasero donde supuestamente habría un carruaje, el que utilizarían para irse y dejar la mansión.
Al llevar al respectivo lugar solo se vio los cuerpos de los sirvientes y el cochero sin vida, decapitados limpiamente.
La persona que estuviera allí, el enemigo que fue causante de esto era muy habilidoso. Ya que la decapitación no había sido ni cruel, ni sanguinaria. Eso lo hacía aún más peligroso.
Porque significaba, que sabia lo que hacía. Tenia talento para la muerte.
Rigthul bajo de sus brazos a Maryan y susurro a su oído. "Quedate detrás de mí."
Lentamente desenvaino su espada.
Observo todo su entorno.
Nada, solo silencio.
Miro expectante de un ataque sorpresa.
Pasaba lentamente entre los cuerpos. Atenta.
Sabia que al mínimo movimiento atacarían.
Al acercarse al carro, abrió la puerta. Visualizo dentro, mucho silencio. Miro los caballos y noto que uno de ellos estaba lastimado, tenía una herida en sus talones. Pero estaba realizada de una manera muy precisa, a tal punto que, el mismo animal, no había notado su herida ni su propio dolor.
Eso había sido echo para ralentizar la huida.
De un fugaz movimiento corto las sogas que ataban a ese caballo al carruaje. El animal al verse libre de las sogas, solo se dispuso a ir lentamente. Relinchando.
_¿Subo?_ Susurro Lady Maryan.
_No._
De repente una sed de sangre la alerto proveniente de su espalda, erizando los cabellos de la nuca.
Dio la vuelta y vio un ser extraño. Podía presentir la sed de sangre y un enorme potencial. Pero estaba... Vacío...
Parecía, un envase...
Ella como guerrera se había entrenado en el arte de la escencia humana. Podría percibir el Alma. Los sentimientos. Pero en ese caso. Nada...
Rigthul inquieta se dedicó a estudiar al contrincante minuciosamente.
Un hombre normal. De unos cuarenta años, estructura muscular predominante. Arduo entrenamiemto.
Buen equilibrio.
Vestimenta normal.
Eso la hizo cuestionarse, ya que, no estaba acuerdo a la situación, sus facciones eran masculinas, su aura transmitía fiereza.
Pero algo en el, no concordaba.
Su olor...
Al estar en sus propios pensamientos, no se dio cuenta que el hombre se había abalanzado contra ella.
Maryan al ver que no había reacción de Rigthul, la tomó del brazo derecho tirando hacia ella misma, haciendo que esquive la espada del contrincante.
Rigthul recobró su conciencia, se puso en guardia, y contraatacó ferozmente.
Ambos eran arduos con el arte de la espada, chocaron los filosos metales, en incontables veces, chispas salían de sus armas.
Rigthul seguía extraña, en un habido movimiento, desapareció de la visión del atacante, inclinándose frente el, a la altura de sus caderas, se levantó en un rápido movimiento clavando su espada en el estómago, pero lo que presenció fue prueba suficiente a su desconfianza.
El cuerpo que estaba luchando contra ella, le sonrió con superioridad, se hizo humo blanco desvaneciéndose en el aire.
Maryan que había contemplado toda la escena estaba atónita.
_Sube al carruaje._ Dijo por lo bajo.
Maryan seguía parada.
_¡Sube al carruaje, ya!_ Rigthul estaba en lo cierto de desconfiar.
Maryan curiosa y asustada quiso ver donde estaba dirigiendo la mirada Rigthul, en ese segundo lo entendió todo.
Entrando al jardin trasero de la mansión, se podía ver como tres Wolfdeath ingresaban a paso lento, sigiloso, morboso.
Mirándolos fijamente.
Esos ojos amarillos. Llenos de hambre.
Maryan al ver semejantes bestias, recuerdos del pasado la hicieron temblar. Pasaron por su mente imágenes como una veloz diapositiva.
Su cuerpo colapsó, sus sentidos se tumbaron, su piel se erizó, solo tenía en su mente el dolor, y su bebé.
Inconscientemente toco su vientre.
Rigthul al ver la poca reacción de su Reina, la tomó del brazo izquierdo, apretandola fuertemente, sacándola de sus pensamientos.
_Sube ahora mismo._ Rightul mostraba la frialdad que tuvo al inicio de su relación.
Maryan reaccionó, se subió estrepitosamente al carruaje, en cuanto Rigthul lo hizo también...
Vio como los lobos gigantes, simplemente se quedaron allí.
Parados.
Había algo que no estaba cuadrando en todo este paradigma.
Rigthul azotó al caballo, y por instinto el animal comenzó un galope fuerte y veloz.
Los azotes hacían que el caballo fuera aún más deprisa, ya que el dolor que le proporcionaba el domador era señal de apuro.
Rigthul estaba diferente. El instinto de la guerrera le estaba advirtiendo de algo, aunque no sabia de que.
Una vez lejos de la mansión, entrandose en calles de tierra rodeadas por vastos paisajes de bosque frondoso, se podía divisar, el gran camino a sus costados columnas de árboles y vegetación húmeda.
De repente todo paso a una velocidad del sonido.
El aire cambió.
Todo se quedó parado en tiempo y espacio.
El clima se volvió húmedo y frío.
Las respiraciones de ambos se detuvieron.
Maryan lo único que atino a hacer fue proteger su vientre.
Todo dio una vuelta.
Un giro inesperado de 360 grados.
La carroza volcó al chocar contra algo invisible.
La estructura de madera se elevó por los aires unos metros, girando en el proceso.
Pero Rigthul pudo apreciar la presencia de la Burka, eso significaba solo una cosa. La Bruja estaba con el enemigo también.
La guerrera ingresó a la carreta por el frente, donde tenía el mando para comandar al caballo, en ese milisegundo abrazó con fuerza a Maryan, para tratar de aliviar el impacto contra el suelo.
Al impactar al suelo solo se pudo oír un fuerte estruendo a lo lejos.
Al salir de la carreta. Maryan se encontraba muy dolorosa y fatigada. Pero lo que la atormentaba era saber el estado de su bebé, ya que tenía dolor en su bajo vientre.
Rigthul la observaba colérica, al solo echo de pensar que podría pasarle algo a su amada mujer o a su pequeño retoño dentro de ella la estaba consumiendo.
Algo dentro de Rigthul se activó. Se prendió.
Ira.
Pero lo que la detonó fue esa voz.
_Hola Jovencita. Quizás debería de decir, hola... Futura Reina._ Con una voz irónica y desagradable.
Esa voz...
Maryan y Rigthul vieron de quien provenía...
No era nada más, ni nada menos que Julius.
Desde el suelo las dos mujeres solo veían como Julius avanzaba hacia ellas. Todo lo habían planeado, se notaba.
Todo fue un plan.
Para la desdicha de la Reina, el plan de Julius, había salido a la perfección. Por el simple echo que estaban solas.
Julius por otra parte estaba acompañado.
Hunds estaba a su lado, y un muchacho de cabellera rubia que los observaba con desprecio y desdén. Pero no solo estaban ellos, de los árboles aparecieron los tres wolfdeath que con anterioridad habían dejado atrás en la mansión y uno más, que para Rigthul, con solo verlo empalideseo, el otro Wolfdeath era el Alpha.
Rigthul solo pensó, el lobo que mataron en la posada, tiempo atrás, el Wolfdeath, hijo del Alpha.
Se cruzó en su mente.
Venganza.
Su sobreprotección se reactivó. Como un felino dispuesto a la caza y muerte se puso delante de Maryan.
_Si la quieren deberán pasar por mi cadáver._ Sus ojos estaban llenos de ira, protección y rabia. Mordiendo los dientes sus ojos se agitaron y se afilaron, cual leona.
Solo se oyó por parte de Julius.
_Traigan a la mujer preniada._
Los lobos, al unísono, de los dos guerreros salieron a todo furor hacia ambas mujeres.