ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO POR TU AMOR
SEGUNDA PARTE:
Cementerio de huesos escarlata.
***Capítulo n°3***
El ambiente se había vuelto lúgubre, el Rey Julius,sabia de ante mano que una decisión mal tomada podría costarle la vida.
El no podía darse el lujo de fallecer en este momento. Ya que, si no, todas sus ambiciones y metas se habrían desperdiciado. Todo estaría perdido.
_Querido "Rey" estas tardando demasiado en la petición que te hice, por tu deseo._ La burka lo rodeaba cual León a una presa
Para ser honestos, Julius se sentía un conejo bajo la presión que generaba la bruja.
_Te di una cabeza de un Rey hace años atrás. Eso debió ser suficiente. Cumplí con el pacto de esa vez._ Julius optó por contestarle como a un igual. No podía contener sus sentimientos orgullosos.
_No. No. No. No mi querido "Rey", tu no me diste la cabeza de nadie. Lord Stephano si. Que hallas mandado a cortarle la cabeza al antiguo Rey de Mignawich no significa que lo hallas echo tu. La acción fue mandar a cortarla._ La Burka, le decía esto último con sarcasmo.
Julius la miraba con odio contenido. Porque sabia muy bien que había sido engañado.
Observaba como ella caminaba por la habitación, tocando sus cosas. Se sentó en los pies de la gran cama, mirando sus uñas rosadas y largas.
_Tu me dijiste que querías una cabeza de un Rey. Eso te di. Una cabeza Real. Tu mentiste bruja._ Julius estaba sobre stresado bajo tanta presión.
La Burka comenzó a reír. Las carcajadas de la bruja comenzaron a retumbar en toda la habitación, en signo de burla hacia Julius, comenzó a saltar sobre sus muslos en la cama, rebotando. Riendo como una niña pequeña.
_No mi querido falso "Rey". Te pedí la cabeza, pero nunca dije como. Vos supusiste, que la querría así. Fue tu culpa el no preguntar y dar todo como un hecho. Yo no te engañé. Nunca preguntaste._ La Hermosa mujer disfrazada comenzo a reír a carcajadas. _Esto es tan divertido._ Se levantó y camino a paso lento mirando de reojo a Julius. _Me aburres Juluis, es tan molesto que el único que sabe mi verdadera naturaleza es Diego._
La Burka comenzó a gemir al pronunciar el nombre de quien la excitaba de sobremanera. "Diego" "Diego". Una y otra vez de sus labios se pronunciaba ese nombre llenándose de éxtasis.
Paro en seco. Mirando a Julius. Se acercó a la mesa de luz. Tomando el camafeo. Abriendolo, visualizo la foto de la dama impresa en el collar.
_Quiero una cabeza Julius. Si no, nuestro trato se cancelará. Y al consecuente... Sabes muy bien, lo que pasará._
De repente un aura negra la cubrió, volviendo a mostrar su apariencia verdadera repugnante, harapienta, poseía un aura malvada llena de una sed de sangre. Temeraria. Poderosa. Un monstruo disfrazado.
En un movimiento circular elegante con su mano derecha. Elevo a Julius envolviendolo en un humo n***o. Julius emitió un gemido de dolor. Sentía como era presionado con una fuerza sobrenatural.
Lo acercó a ella en el aire.
Estando frente a ella. Levanto su mano izquierda. Donde allí tenía nada más ni nada menos que su corazón, envuelto en un aura negra, y en modo de putrefacción.
_Julius, no juegues conmigo. Una cabeza._ Sin más apreto el corazón. Recibiendo gritos de dolor por parte del Rey.
Ella sonrió con placer y desquició
Saber que el otro sufría era lo que más le gustaba a la bruja de todas sus victimas.
Pero no podía regocijarse por ese dolor ajeno.
De repente. La bruja desaparecio. Haciendo que Julius caiga al suelo, respirando muy agitado, agarrando su pecho a la altura de su corazón. Por el inmenso dolor.
Cuando regularizó su respiración y su dolor. Se calmó. Llamo a Hunds, que apareció en un instante.
Mientras tanto Maryan había escuchado atentamente el plan del Rey Carmilion como de Betian. Pedir ayuda externa era la única manera de poder ganar esta guerra, y ella debería ir a cada Reino a pedir ayuda, pensando que quizás la Reina verdadera, Legitima al trono podría llegar a suavizar a los Reyes vecinos.
Tras terminar la reunión, el Rey Carmilion decidió quedarse en la mansión junto a sus dos guardaespaldas que lo seguían a sol y sombra, para poder esperar a Diego que aún no aparecía.
Pero antes de que cada uno se fuera a sus respectivas habitaciones, Carmilion dejó muy en claro. Que en cuanto todo esto se vuelva más peligroso, o traspase sus propias espectativas, el desertaria. Y estaría dispuesto a llevarse con el a quien quisiera seguirlo.
Quedo más que claro. Huiría.
Maryan daba vueltas en su habitación, pensando justamente, en cómo podría enfrentar toda esta situación. El simple echo de hacerse cargo de todo esto, la hacía dudar. Y preguntarse en dónde estaba su esposo. Realmente lo necesitaba...
Se sentó en su cama. Cabisbaja.
_Mi amor, te necesito._ Susurro. Miro su vientre. Lo acaricio. Sonrió angustiosa. _Te necesitamos amor mío._
Pero en ese minúsculo segundo en el que sintió la desesperanza.
Una voz de su balcón la alertó de sobremanera.
_Repitelo._
Maryan giro su cuello estrepitosamente. En dirección a la reconocible y familiar voz.
_¡Diego! ¡Mi amor!_ Corrió a sus brazos. Cosa que fue correspondida.
Maryan le robo un beso pasional a su marido, gustoso la recibió deseosa y feliz de verlo sano y salvo.
Abrazados se fundieron en un pasional beso. Más s****l, lleno de pasión retardada.
Se separaron para regularizar sus respiraciones agitadas. Maryan lo tomo de la mano, adentrandolo a la habitación. Haciendo que se siente en la cama. Ansiosa.
_¿Donde estabas amor mío?. ¿Que te paso?._ Maryan estaba nerviosa. _Hace más de seis días. ¿Que pasó con Rigthul? ¿Donde está?_ Maryan tenia millones de preguntas. Pero sabía que estaba invadiendo a su esposo.
Diego al ver la impaciencia de su esposa.
Poso su dedo índice en sus labios. Haciendo que quede en silencio. Solo dijo.
_Entra Rigthul._
Maryan vio por la ventana del balcón y pudo visualizar como ingresaba Rigthul, pero lo que vio la dejó perpleja. Tenia su brazo totalmente restaurado.
_Tu brazo. ¡Tienes tu brazo!_ Maryan no podia creer lo que veía.
_Mi Reina._ Rigthul entró a la habitación y se arrodilló delante de la mujer. Sonriendo en el proceso, de una manera llena de dulzura y amor.
Cosa que a Diego le comenzó a disgustar. Ya que, sabia muy bien los sentimientos de Rigthul hacia su esposa. No podía evitar sentir celos.
_Rightul._ Maryan la abrazo con fuerza y cariño.
Diego al ver esa escena. Se levantó de la cama. Rigthul sintió el rechazo de Diego. Se levantó junto a Maryan.
_No es todo tan simple amor mío. La bruja la engañó y ahora tiene que pagar el precio. Estuvimos perdidos por más de seis días en el bosque._ Diego cambió su semblante dulce por uno serio.
_¿Que precio tiene que pagar, no fueron a darle algo a cambio.?¿No tardaron tantos días por eso?_ Maryan estaba confusa.
_No. No es tan simple como ya te dije. La burka quiere tres cosas. La primera los ojos de una sirena, garras de un Wolfdeat y por ultimo tu placenta, cuando nazca nuestro hijo._ Diego miraba fijamente a su esposa para ver la reacción.
_Pero Diego, ¿Para que quiero eso?._ Maryan vio como Rigthul bajaba su mirada.
_Amor, te estoy preguntando si estás dispuesta a darnos la placenta de nuestro hijo. Rigthul no va a robarla, y yo, no voy a quitártela. Quiero que sea tu propia decisión._ Diego estaba consciente de lo que le decía a su esposa.
_No dañara al bebé, vi al médico los días que no estuviste, me dijo que el bebé está en perfectas condiciones y estipula que nacerá dentro de poco, pero que no lo sabe con exactitud._ Maryan se sentía un poco asqueada al saber lo que debía entregar a cambio su querida Rigthul.
_Tenemos hasta entonces para conseguir todo lo otro, mientras tanto, mandaré a buscar las otras cosas, antes que nuestro tiempo se agote._ Diego al terminar de decir esto. Le hizo un gesto con la cabeza para que Rigthul se retirara. _Busca a Sebastián y Betian. Que vengan._
Rigthul solo asintió.
Maryan interrumpió.
_Amor está el Rey Carmilion. Tenemos problemas. Para ser honesta no se como llevar esto a cabo. Carmilion se quedará en la mansión hasta que aparezcas._
Diego se quedó callado.
_Rigthul convoca a todos en la sala del gran comedor. Para la noche. Cenaremos todos juntos. Allí nos pondrán al corriente. Hasta la noche no quiero que nadie irrumpa en la habitación de mi esposa, ni siquiera el Rey._
Tras la orden de Diego, Rigthul se retiró, con su respectiva reverencia. Dejándolos completamente solos.
_Es increíble que tenga su brazo, ¿Vas a contarme que pasó.?_
_Maryan, nada está saliendo como creía, todos los planes todo lo que supuse que podría manejar esta saliendo mal. Si esto sigue así..._
Maryan tomo de la mano a Diego, para brindarle confianza y apoyo. Lo miro a los ojos, y pudo percibir el miedo de su marido.
_Tranquilo, estoy a tu lado._
_Huyamos amor._ Diego soltó sin más
_¿Que?_ Maryan estaba sorprendida.
_Huyamos, ahora. Hoy. Ya. Puedo darme una idea de lo que está pasando. Vamos a perder la guerra. Y si eso pasa morirás junto a nuestro hijo._ Diego se veía realmente angustiado.
_Diego... ¿Estas ocultándome algo?_
_Si lo vas a huir conmigo, quiero que te escondas por un tiempo en una mansión en el campo. Hasta que todo esto termine. Es importante que huyas._ Diego estaba más insistente de lo normal.
Maryan al notar el miedo y la desesperanza en su amado. Se paró delante de el. Y comenzó a desvestirse. Frente a sus ojos. Lentamente.
Quedando completamente desnuda.
_¿Que estas haciendo mujer?_ Diego estaba dudoso.
_Somos uno. Peleamos juntos, vivimos juntos, morimos juntos. Hoy mi amor te prometo que jamás me rendiré._ La mujer se arrodillo frente a su esposo. Tomo su mano y la llevo a su corazón. _No huiré, lucharé hasta el final. Por nosotros. No te dejaré, aunque termine en el mismo infierno_
Diego al ver la determinación en los ojos de Maryan solo optó por agarrarla de los hombros y con mucha delicadeza empujarla a la cama. Quedando el, encima de ella.
Arrinconandola.
Sometiendola.
Diego la contemplo, desnuda, embarazada de su semilla, bella, hermosa, como una mariposa en su transición de transmutación.
Comenzo a tocarla con la yema de sus dedos, sacando de sus labios pequeños gemidos. Suaves y delicados.
Fuego.
El comenzó a sentir excitación.
La deseaba de sobremanera.
Maryan se entregaba a las sensaciones que le proporcionaba Diego.
Diego comenzó a besar su cuello, iba recorriendo cada centímetro de su tibia piel.
Podía sentir las contracciones de su cuerpo y como se contraía a cada tacto de su lengua caliente y húmeda. El cuerpo de Lady Maryan se estaba excitando. Diego al percibir eso. Sonrió zorrunamente.
Besaba y acariciaba cada centímetro de su cuerpo.
Ambos excitados se dejaron llevar por su amor y su sexo.
Diego al ser consciente del estado de su amada mujer, solo se dedicó a satisfacerla y brindarle un delicioso placer.
Todo era gemidos por parte de ella, música deleitable a los oídos de Diego, compenetrado en la tarea de dar placer, llegó a la zona, erógena de su amada...
Al verla, húmeda, y palpitante.
Delicadamente pasó su lengua por su sexo.
Recibiendo gustoso los movimientos circulares de la cadera de Maryan. Sumergida en el deseo de una penetración sugestiva, se movía en un compás adictivo de arriba hacia abajo, haciendo fricción en la boca de Diego.
Diego al sentir y escuchar el cuerpo de Maryan gustoso, decidió ir más allá, para causar más sensaciones en el cuerpo femenino, abrió mas las piernas, admirando la fina figura que estaba frente a él.
Piel Blanca, suave, curvatura perfecta, muslos tiernos, románticos, exquisitos, una zona íntima sin imperfecciones, ni rastro de vello, simplemente hermosa.
Sin poder contener el vigor y los instintos, comenzó a darle placer s****l, con su lengua a su Reina. Penetrando esa cavidad caliente.
Solo se oían gemidos, suspiros, susurros incoherentes, seguido de caricias en la cabeza de el, para hacer más fuerte un contacto.
No pasó mucho tiempo que Lady Maryan, comulsionara, en el éxtasis.
Diego satisfecho y gustoso.
Se levanto y se acostó a su lado, mientras calmaba sus suspiros y jadeos, ambos se abrazaron, aún excitados, permitiéndose estar en paz por el momento, entregándose por un segundo de felicidad, amor y entrega completa, a los brazos de morfeo. Cerrando sus ojos al compás.
Solo se escucho en el eco de la ardiente habitación. "Te amo".