Una ciudad sin él

1506 Words

En ese instante, se sintió invisible. Como una sombra suspendida entre dos ciudades, dos tiempos, dos heridas. Y entendió: había vuelto, sí. Pero no a casa. Había regresado a su propia herida. A la mañana siguiente, un sonido agudo le perforó los oídos. Se incorporó de golpe, desorientada, con el corazón al galope. La garganta reseca. El cuerpo adolorido. La piel pegajosa por el sudor de la noche. ¿Alguien había entrado? Caminó con pasos silenciosos hacia la sala, los pies arrastrándose sobre el suelo, el alma igual de agotada. Y allí estaba él. Remigio Altamirano. De pie, en medio del salón, como un espectro de su pasado. Parecía igual, pero no lo era. El cabello más canoso, el rostro más pálido, los hombros vencidos por algo que no se veía. Y, sin embargo, sonreía. Una sonrisa tris

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD