Un breve silencio, cargado de tensión y sospechas no dichas, se instaló entre ambos. Ricardo contempló a su madre con ojos penetrantes, con un destello de suspicacia brillando en sus pupilas. —Ahora cuéntame una cosa: he oído que hay un joven chef, un tal Luciano, que parece estar ganándose la confianza de Remigio a pesar de estar a prueba aún. —mencionó, ladeando ligeramente la cabeza con malicia—. Incluso se rumora que la temible Rebeca Villamizar ha suavizado un poco su tono de desprecio hacia él… ¿Hay algo de cierto en eso? Por una fracción de segundo, Rebeca sintió que el comentario le arrebataba el aliento. No acostumbraba a vacilar ante nadie, mucho menos ante su propio hijo, pero aquella insinuación inesperada le provocó una molesta punzada de inquietud. —No es nada que deba pre

