Mientras tanto, en el restaurante, Remigio permanecía sentado frente a su escritorio, sumergido en un silencio denso y opresivo que parecía llenar cada rincón de la habitación. Con una mano sostenía un vaso de whisky cuyo líquido ámbar reflejaba tenuemente la luz de la lámpara que alumbraba apenas su mesa, dejando el resto del salón sumido en una suave penumbra. Sobre el escritorio se acumulaban papeles, números, cifras tentadoras que prometían gloria y éxito, pero también conllevaban riesgos difíciles de calcular. Suspiró profundamente mientras levantaba la mirada hacia las mesas ahora vacías del salón. Altamirano Gourmet, convertido en un templo moderno de alta cocina, era sin duda una propuesta seductora. Podría ser la única solución viable para frenar el acelerado ascenso de Selecto P

