A su lado, Dulce le lanzó un guiño de aliento. En la otra orilla de la sala, Estrella reía con Natalia, mientras Luciano evitaba mirarla, tragándose su arrepentimiento. El equipo del reality se regodeaba en la tensión, sabían que la próxima gala, con la polarización encendida y la avalancha de hashtags, dispararía la audiencia a niveles históricos. Cerrando la sesión, Carlo bramó con su tono teatral. —Mañana por la noche, en nuestra gala en vivo, sabremos quién sigue con nosotros y quién se va. No se confíen, todo puede pasar cuando el público interviene. Con esas palabras, la neblina de la incertidumbre descendió sobre la mansión, y la polarización creció como una grieta irreparable, unos apostaban por la caída de Linda, convencidos por la narrativa de las redes; otros rogaban que s

