FORTALEZA DURREL El eco de pasos y vuelos apresurados se escuchaban por los pasillos de piedra de la fortaleza Durrel, donde todos se movían con urgencia preparando la inminente partida. Fue ahí, en medio de este caos cuando uno de los caballeros exiliados apareció súbitamente entrando en el salón principal. El comandante Ryker, quien supervisaba los preparativos del escape que estaban haciendo, se quedó atónito al ver que el caballero no venía solo: junto a él, una mujer Fae sostenía a un bebé que apenas alcanzaría el año de vida. —¿Quién es esta mujer, y ese pequeño? —la voz del comandante Ryker sonó tensa, mientras sus ojos escudriñaban la escena con evidente desconcierto. Como si la situación no fuera ya bastante complicada, otros dos caballeros cruzaron el salón principal de piedra

