Después de aquel incidente, el rey Joram abandonó el salón del trono por última vez, mientras Acaz y el maestre Booz observaban su partida en silencio. Tres días después, encontraron el cuerpo sin vida del antiguo rey en una de las habitaciones del palacio real de Wolfgard. Los rumores no tardaron en circular: algunos culpaban a Acaz, sugiriendo que finalmente había decidido terminar lo que empezó; otros especulaban que Joram, incapaz de soportar su tormento, había tomado su propia vida. Pero la verdad era otra: ni Acaz había ordenado su muerte, ni Joram había sucumbido al suicidio... Aquella noche fatal, mientras el antiguo rey ahogaba sus penas en vino en el balcón de sus aposentos, el maestre Booz se deslizó en la habitación como una sombra silenciosa. Joram, al verlo, asumió que traía

