Capitulo 1.

1442 Words
Me era imposible no mostrar mi descontento, estaba enojado por esta información que mis hombres me habían entregado está mañana. Llevamos años conociendo a los Salvatore y nos ocultaron que un m*****o de su familia es el líder de Camorra, una de las mafias italianas que operan en Nápoles, cuya organización está detrás de la esposa de Eric, la quieren de señuelo para tener a su padre que es otro líder de la mafia siciliana, es por esto que quería una reunión con urgencia con Nicholas Salvatore, me debían muchas respuestas. Solo un día llevaba en esta ciudad y ya teníamos muchas cosas que resolver, olvidando el pequeño incidente con la niña que se subió a mi auto, lo demás era poner en orden el desastre de cosas que mi hermano Gavriel dejó pendiente. Dentro mío me repetía que sería un mes y volvería a casa. — Ya están acá, señor — me informa Iván. — Déjalos pasar — ordeno suspirando. Las puertas de mi oficina se abren dejando ver a Nicholas y Giovanni Salvatore, ambos son la cabeza de su familia. Desde que mi primo Dmitri se casó con la hija de uno de ellos, los Sokolov se unieron a ellos, por eso sentía que está información que nos habían ocultado era una traición a nuestra confianza. — Gauss, cuánto tiempo — me salud Nicholas estrechando su mano con la mía. — Que lindo tenerte de visita — agrega Giovanni también saludando con un apretón de manos. — Bienvenidos — digo tratando de no mostrar el enojo en mi tono de voz. — ¿Cómo está Ignati? — pregunta el suegro de mi primo Dmitri. Aunque estaba enojado, se me es imposible no sonreír cuando preguntan por mi hijo, siempre digo que Ignati salvó mi vida. Esa maldita mujer me había ocultado que estaba embarazada de mí y para completar sus mierdas, dejó al niño a un orfanato, sino fuera por mis informantes nunca hubiera sabido de su existencia. Se que mi mundo no es el mejor y que es el próximo líder en el caso que Sasha no siga, pero no existe mejor lugar que a mí lado. — Creciendo y dando dolores de cabezas — respondo haciéndole señas para que se sienten. — Y eso que solo tiene doce años — acota Giovanni riendo. — Si sale rebelde como lo fuimos con Gavriel, me espera años de más que dolores de cabeza — comento suspirando. — ¿Para que nos llamaste? — me pregunta Nicholas cambiando el rumbo de la conversación. — Tengo ciertas dudas, además que ocultaron información importante a nosotros — contesto con reproche. — ¿De qué hablas? — — Adriano Salvatore, jefe de la mafia napolitana, ¿saben quién es? — hablo mirando a ambos hombres que abren sus ojos en grandes a escuchar ese nombre. — Es el líder — murmura Giovanni anonadado. — ¿Quién es él? — inquiero. Se que es de ellos, pero quiero escucharlos de su boca, la respuesta que estoy esperando. — Es nuestro primo, hijo de nuestra tía por parte de la familia de mi padre — dice Nicholas tocándose el puente de su nariz. — ¿Qué mierda hace en Chicago? — espeta con rabia. — No está en Chicago, bueno por ahora, van por Jessica — ellos me miran sorprendidos. — Camorra está en guerra con Stidda, está última está al mando de Vincent Finochiarro, padre de la mujer de Eric. El viejo este con ganas de extender su territorio, atacó a uno de los puntos más débiles de Camorra y ese era Brenda Mancini, prometida de Daniel Salvatore, la secuestró, torturó y violó a la mujer — suspiro. — Ella estaba embarazada — agrego negando mi cabeza. — ¿Murió? — consulta Nicholas. — Cuando la rescataron, sus condiciones físicas y psicológicos no eran los mejores. Él bebé estaba muerto en su vientre, se lo sacaron y ella entró en una profunda depresión que la llevó a la muerte — termino de contar dejando a ambos hombres sin palabras. Lo que les contaba a ellos era mínimo a lo que en verdad padeció esa pobre chica en manos de Finochiarro, es entendible la venganza que busca Camorra y por eso vendrán por Jessica. Está claro que no voy a permitir eso, nadie se mete con un m*****o de la familia. — Pero Jessica no tiene la culpa de la mierda que es su padre — asegura Giovanni. — No, no la tiene, pero es un punto débil para su este. Vincent Finochiarro solo tiene una hija, porque su hijo murió en manos de Camorra, por lo que tengo entendido él fue el que llevó la ejecución del secuestro a Brenda Mancini, así que deja como su sucesora a Jessica — aclaro. — ¿Una mujer como líder de la mafia? — cuestiona el suegro de mi primo. — La mafia es machista, eso nunca sucederá — declaro. Llevamos años viviendo en este mundo, la mujer puede ser poderosa y empoderada, pero no quita que sea el blanco fácil para cualquier hombre, por eso no hay mujeres que puedan comandar la mafia. — Entonces nuestro supuesto primo vendrá por Jessica — comenta el mayor se los Salvatore. — Es el punto más débil — acoto. — No voy a permitir que nadie toque a uno de los miembros de mi familia — sentencia con rabia. — Tenemos un punto en común, por eso nos debemos adelantar a la jugada — agrego con una sonrisa maliciosa. Nadie iba a tocar a uno de los nuestros. *** Estar por un corto período en esta ciudad solo me dejaba más cercano el lugar donde creé el segundo infierno. La lujuria, el placer y el morbo son fundamentales para divertirse en mi mundo sobre todo cuando vas pasando las siete puertas del infierno, muy poco entienden a lo que me refiero porque experimentar el sexo de esta forma, cediendo el orden y el control no muchos pueden. En Rusia había creado el primer club de sexo con este estilo en particular, uno donde jugamos el morbo y la curiosidad del individuo, porque si no tienes la mente abierta nunca podrías cruzar la primera puerta que conlleva la satisfacción del infierno, por eso éramos un grupo muy selectos los que nos manejamos en este ambiente, no se que me llevó, pero hace dos años tuve la idea de crear otro club en Chicago, es sorprendente el nivel de morbosidad que tienen los americanos, por eso tenía mucho éxito mi idea en esta ciudad. — Señor — dicen al verme llegar. Nadie sabía que estaba en este país y mucho menos la ciudad, por eso había aprovechado para visitar mi infierno por primera vez. Todos llevaban máscaras, una de las reglas fundamentales era ocultar la identidad, nadie debía saber quién eres, no conocer el rostro de la otra persona a la que estás follando le da ese condimento especial, lo que pocos entienden. — Déjenme — ordeno. Todos salen de la gran oficina dejándome a solas enfrente de ese gran pantalla donde se encuentra cada uno de las salas de placer. Cada persona que sea hacía m*****o de este club sabía las reglas, sexo con protección, respetar los límites de su compañero, siempre usar máscaras y están avisados que serán grabados, bueno ellos firman un papel aceptando cada una de estas condiciones. El sexo sin control y perversión no es nada. No hablamos de cosas sobre dominación y sumisión, es algo diferente porque aunque uno tenga el control y el otro lo ceda, no significa que nos metamos es ese mundo de b**m. Darme el control en el sexo solo extendía tu límite al placer, más puertas del infierno íbamos a cruzar dependiendo tu límite y sobre todo tú morbosidad. El ser humano de por sí es morboso, unido con el sexo tenemos la combinación perfecta para llegar más allá de un simple orgasmos. Mi hermano dice que estoy solo por esto, por mi perversidad y que asustó a las mujeres cuando las hago exceder el límite de su placer, en mi defensa a mi me gusta el sexo de esta forma, si no dejas que domine, sino confías en lo que puedo llegar a hacer no sirves para ser parte de mi mundo, y por ahí Gavriel tenía razón, mis expectativas son muy altas, no ha llegado la mujer que pueda conquistar mi frío corazón con su morbosidad, tampoco me importaba si llegaba, mientras tenga locas sexopatas que les gusta experimentar podía sobrevivir. ¿Para que necesitas a una sola mujer? Puedes tener varias dispuestas a arder en el infierno contigo.
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