¿Estarías dispuesta a cederme el control?
Esa es la primera pregunta que le hago a mujer que tengo enfrente mío, su seguridad y lenguaje corporal me dan las pautas hasta donde podríamos llegar, si solo me miran con temor se que más de dos puertas del infierno no podremos pasar, si es lujuria se que llegaremos hasta la quinta o sexta, pero lo que en verdad necesito es que ellas cedan su control, para que confíen en mí, una mujer que confíe en él hombre que tiene enfrente es con la que puedo llegar a pasar las siete puertas y sobre todo jugar ese lado perverso que muy pocas toleran.
Solo llevaba dos días en esta ciudad y las mujeres con las que me había topado solo dejaban grandes frustraciones, si llegué al orgasmo pero no como a mi me gustaba, necesito control, sumisión y perversión para olvidarme de todo, llevaba años que no encontraba una mujer que pueda seguir con mis juegos, la única que lo había logrado solo me hizo perder el control. Pudieron pasar más de doce años, pero lo que le hizo a Ignati me hacía olvidar lo perfecta que es en la cama, por eso digo que las mujeres son peligrosas, lo aprendí tarde.
— Hola papá — me saluda mi hijo cuando atiendo su videollamada.
— Hijo — sonrío.
— Encontré una combinación perfecta entre el cloruro de sodio y potasio, si los mezclas genera una inhibición logrando que la persona hablé contando toda la verdad y los secretos que esconde — me cuenta contento.
Ignati tenía una inteligencia superior a lo normal, casi todo su atención siempre se iba entre la química y física, también había heredado el talento que tengo con la tecnología, mi hijo a mejorado mis inventos y eso me hace sentir un jodido padre orgulloso del genio que tengo en casa. Ahora solo tiene doce años, pero se que en un par de años y si decide ser parte de la mafia su inteligencia acompañado de su audacia nos haría más grandes en todos los campos.
— ¿Le contaste a Gavriel? — consulto mirando. Es tan parecido a mí, solo había sacado los ojos verdes esmeralda de ella.
— ¿En quién crees que lo usé? — cuestiona divertido.
— ¡Ignati! — lo regaño frunciendo mi ceño. — Sabes que por la condición cardiológica de tu tío no lo puedes usar como conejo de experimentos — le recuerdo suspirando. Gavriel llevaba casi nueve años de su trasplante de corazón, tenía que tener una vida más organizada y desde que su reina llegó a su vida, puso en orden la salud de mi hermano.
— Investigue eso, papá — rueda los ojos. — Solo administré una mínima dosis — sonríe. — fue divertido ver al tío contándole a la tía que le preparó los biberones de los gemelos con una gota de vodka — agrega para soltar una gran carcajada.
— Tu tío se pasa — acoto palmeando mi frente. Gavriel no había sacado el mismo nivel de inteligencia que la mía, lo que me contaba mi hijo dejaba claro quien era el más inteligente de la familia.
— ¿Puedo ir contigo a Chicago? — me pregunta.
— Tienes clases — me limito a contestar.
— Quiero conocer otro lugar papá, estoy aburrido de que me tengas encerrado en este castillo, solo voy a la escuela, de ahí tengo profesores en casa y luego entreno con el tío Gav o Antonily. Estoy aburrido — reprocha bufando.
Soy controlador en todos los aspectos, está claro que iba a controlar la vida y seguridad de mi único hijo, no quiero exponerlo al peligro que ya está expuesto por solo ser uno de los herederos de la mafia, si Sasha no aceptaba ser el lider todo recae en manos de Ignati, solo espero que en el momento de elegir lo haga diferente a como lo hice en el pasado.
— Hablaré con Gavriel, si el tu colegio aceptan que faltes una semana a tus clases, vendrás conmigo a Chicago, te recuerdo que estoy trabajando y no se si tendré tiempo para hacer turismo — soy sincero, porque vine a esta ciudad con un solo propósito y es ayudar a la familia Salvatore.
— Pero está la tía Lena, Sasha, Stefano y el tío Dima, ellos me pueden cuidar mientras estás trabajando — comenta con una sonrisa de pura felicidad y entusiasmo.
— Hablaré con Gavriel y veremos — declaro con seriedad. Se que no lo puedo tener toda su vida encerrado, pero a mí cuidado y con mis medidas se que nada malo le pasará.
— Ignati — la puerta de la habitación de mi hijo se abre dejando que vea a mi hermano. — Gauss — me saluda al acercarse a la pantalla.
— ¿Cómo es eso que le diste vodka a los bebés? — inquiero al mirarlo.
— Se que estuvo mal, pero lo que me hizo tu hijo fue peor — contesta mirando con reproche a su sobrino.
— Es efectivo mi descubriendo, lo puedes usar cuando haces tus interrogatorios — sugiere mi hijo enarcando una de sus cejas.
— Lo usaremos, eso no lo dudes — afirma mi hermano.
— Hablé con él y sabe que no puede usarte como conejito de experimentos — intervengo.
— Ve a lavarte las manos, ya está la cena — le ordena Gavriel.
— Buenas noches, papá. Cuídate — me dice mi hijo al despedirse.
— ¿Todo en orden? — inquiero mirando a mi hermano.
— Si en perfecto orden, ¿por ahí cómo están las cosas? — consulta al sentarse dónde antes estaba Ignati.
— Descubrí que los Salvatore tienen un primo lejano que dió la casualidad que es el líder de Camorra, mafia italiana que está detrás de Jessica — le cuento bufando.
— Vaya — dice sorprendido.
— Lo único bueno es que después que pase todo esto, podemos establecer vínculo con ellos — aseguro pensativo.
— No nos viene mal — afirma Gav.
— ¿Sabes algo de Natasha? — consulto.
— Huyendo de Ferrara, él se comunicó conmigo y la quiere — mi hermano suspira. — Está molesto por sus mentiras, pero necesita hablar con ella, pero nuestra prima está escapando como siempre lo hace — agrega negando su cabeza.
— ¿La quiere? —
— Eso dice, pero de igual forma tenemos que encontrar a Natasha primero antes que 'Ndrangheta — sentencia.
— Me pondré en ello, da un alerta a todos nuestros hombres y yo lo haré aquí, cuando huye siempre viene al mismo lugar — digo.
— Vuelve por Sasha — agrega mi hermano no muy convencido.
— Tendremos que usarlo de señuelo — comento suspirando.
— Es nuestra única oportunidad, si Ferrara me está mintiendo y la quiere muerta, debemos encontrarla para resguardarla — habla Gavriel bufando.
— Cualquier novedad me avisas — le pido.
— Tu también — acota antes de cortar la videollamada.
Debía encontrar a Natasha y resguardarla antes de que los hombres de Gerónimo Ferrara, líder de 'Ndrangheta, se nos adelante. Fue mi idea infiltarla ahí hace dos años atrás, no pensé que todo se irá de nuestras manos.
Me volví a centrar en ciertas cuestiones que debía resolver en esta ciudad, algunos negocios que controlar y muchos cosas más que debía poner en orden antes de marcharme. Ser el abogado y representante legal de mi hermano me daba ciertos beneficios, nadie se mete conmigo, mucho menos con nuestros negocios.
— Señor — la puerta de mi oficina se abre.
— ¿Qué sucede Iván? — pregunto frunciendo el ceño.
— Tiene ... —
— Hace tres días que estás en Chicago y no eres capaz de venir a saludarnos, estoy verdaderamente enojada, Gauss — la puerta deja ver a Helena, la mujer de mi primo Dmitri que justo viene detrás de él.
— ¿Cómo se enteraron? — pregunto sorprendido.
— Maddie nos comentó y nos dejó la invitación de la cena benéfica a la cual estás invitado — me reprocha.
— Bienvenido a Chicago — dice Dmitri al saludarme.
— Estaba organizando alguna cuestiones — reconozco.
— Tú te vienes con nosotros ahora mismo, haremos una cena — declara Lena.
— De paso conoces Annika — acota mi primo.
— Por cierto muy hermosa la pequeña Sokolova — comento sonríendo. Ellos habían sido padre de una niña hace un mes.
— Como no va ser hermosa, si salió a su madre — dice Helena con arrogancia.
— Tiene el encanto de la familia Sokolov — acoto divertido.
Ella me mira enojada. — La belleza la heredó de la familia Salvatore — asegura.
— Entonces espero que la inteligencia sea heredada de nuestra familia — bromeo.
— ¿Me estás diciendo que los Salvatore no somos inteligentes? — inquiere molesta.
— Helena, Gauss, no con sus peleas — interviene Dmitri suspirando.
— ¡Él empezó! — se queja su esposa.
— Es divertido verlos, de nuevo — digo sonriendo.
Muchas veces estamos lejos de ellos, pero es por su seguridad, no son parte de nuestro mundo y sobre todo cuidamos al futuro heredero, muy pocos saben de Sasha, así debe seguir siendo por un tiempo, no quiero exponerlo al peligro y mucho menos a la hermosa familia que mi primo Dmitri había formado lejos de la mafia, nunca nos perdonariamos si algo les pase por nuestra culpa.