—No está muerto —dice retrocediendo un poco dejándome respirar con más tranquilidad. Sus palabras no me convencen del todo. No se si esté preparado para que todas las bromas sobre que fuese una asesina serial pasen a ser algo más que suposiciones tontas. Aún así, no creo que nunca vaya a estar preparado para darme cuenta que estuve acostándome con una asesina. —¿Dónde está? —necesito pruebas, comprobar que lo que afirma es verdad. —Yo que sé, estoy aquí contigo. No tengo ojos en todos lados —hago una mueca y paso mis manos por mi rostro, ya el hambre que tanto tenía desapreció en cuestión de segundos. —Alaia necesito que me digas que sucedió —demando desmoronando angustia, espero que no se ponga a la defensiva como lo hace usualmente, esta vez necesita darme una explicación. No te

