Capitulo 7

1018 Words
El Encuentro en Nueva York El viaje tan esperado para Macarena había llegado... La familia Van Pelt viajó a Nueva York. El motivo era muy especial: el matrimonio de Dana y Thomas, el padre de Tommy. Para Maca, el viaje era emocionante no solo por conocer la ciudad donde se encontraban sus personas favoritas, sino por el reencuentro con su mejor amigo, Tommy. Tras su separación, ese momento era el más anhelado. Al aterrizar en el aeropuerto JFK, el grupo de bienvenida ya los esperaba. Allí estaba Alma Di Rossi, la mejor amiga de Dana, acompañada por sus hermanos: la enojona de Melanie y el princito Cameron. Maca, que entonces aún era una chiquilla, se quedó paralizada al verlo. Cameron tenía una belleza magnética. Alto, seguro, con unos ojos verde azulado que destacaban incluso entre la multitud del aeropuerto, pero no era solo su apariencia. Era su presencia. Reía con naturalidad mientras saludaba a Newton con un abrazo afectuoso, demostrando que las familias estaban profundamente unidas. Y algo pasó... Hubo una conexión inmediata que, sin querer, dejaría a la preciosa princesa unida al príncipe de los Scott. Cuando Cameron fijó su vista en Macarena, le dedicó una sonrisa que ella nunca olvidaría. —Así que tú eres la famosa Macarena —dijo con amabilidad—. Tommy no deja de hablar de ti. En ese momento, Maca sintió una sensación extraña y fuerte, algo que iba más allá de una simple atracción. Durante los días de preparación de la boda, Cameron y Macarena compartieron mucho tiempo. Él se convirtió en una figura protectora y fascinante para ella, marcando el inicio de un vínculo que, aunque ella no lo supiera en ese momento, definiría su futuro. Todo era maravilloso. Las cosas parecían en su lugar y, por fin, Tommy encontraba en su nueva familia un hogar sólido. Aunque eso provocara un dolor enorme en Maca. Uno del que no hablaría durante mucho tiempo. Porque en ese momento lo único que quería era que su pequeño diablillo fuera feliz. El día de la boda de Dana y Thomas fue mágico ya que tres eran las parejas que darían el sí. Cada una más hermosa que la otra y cada detalle estaba en perfecta sincronía. Todo era perfecto. Dana lucía radiante y el ambiente estaba lleno de felicidad. Los pequeños Tommy y Sarita fueron los encargados de llevar las flores y las alianzas hacia el altar, cumpliendo su papel con una ternura que arrancó lágrimas a más de uno de los invitado. Pero hubo un momento que Macarena nunca olvidaría. Cameron se sentó frente al piano... Sus dedos tocaron las teclas con una técnica impecable, llenando el salón con una melodía suave, profunda, casi hipnótica. El ruido de la fiesta desapareció y durante esos minutos solo existía la hermosa interpretación. Maca lo observaba desde su asiento, fascinada. Era como si él habitara otro mundo. Uno al que ella quería entrar... Durante la celebración, el ambiente era relajado. Newton, siempre bromista, levantó su copa y miró a Thomas con una sonrisa peligrosa. —Solo diré una cosa —dijo—. Si no te portas bien, Dana sabe que tiene un billete de avión de regreso. Las carcajadas estallaron en la sala. Incluso Dana tuvo que secarse las lágrimas de risa. El momento relajó los nervios de todos pues una de las parejas, al parecer, estaba en conflicto. Más tarde, en la pista de baile, Tommy tomó la mano de Macarena. —¿Baidas conmigo? —Siempre. Giraron torpemente entre los invitados, riendo como cuando hacían sus travesuras. Pero los ojos de Maca se escapaban constantemente hacia otro lado de la pista. Hacia Cameron. Ella deseaba bailar con él, pero Cameron estaba distraído completamente. Solo tenía ojos para una chica llamada Hanny, quien no se separaba de su lado. Reían, hablaban, bailaban. Como si el resto del mundo no existiera. Y fue entonces cuando Macarena sintió algo nuevo. Una punzada en el pecho. Un pequeño dolor silencioso. Sus primeros celos. Tras los días de fiesta en Nueva York, las vacaciones terminaron. Antonio y Newton debían retomar sus compromisos en la agencia VTT & Associates, por lo que llegó el momento de empacar y volver a España. Macarena sentía que una parte de ella se quedaba en esa ciudad y le habría encantado quedarse más tiempo con Tommy. Y, sobre todo…cerca de Cameron. Pero así era la vida. Maca tenía su mundo en España y su amigo se quedaría en Nueva York. La despedida fue amarga. Pudo abrazar a Tommy y prometerle que se hablarían todos los días. Pero no pudo hacer lo mismo con Cameron. Él había salido temprano con su hermana Melanie y su grupo de amigos —incluida Hanny— y no regresó antes de que los Van Pelt tuvieran que salir hacia el aeropuerto. Maca subió al avión con una sensación de vacío. Se sentía tonta por estar tan afectada por alguien que apenas la había registrado entre la multitud de la boda. Pero su instinto le decía algo distinto. Cameron era alguien importante en su vida. Aunque todavía no entendiera por qué. Tras el viaje a Nueva York, Macarena retomó su rutina en Madrid. Sus padres, Antonio y Newton, seguían enfocados en la agencia, y su tía Rocío se convirtió en una figura clave en su día a día, brindándole el cariño y la calidez de su familia española. Aunque los años pasaban y Rocío también se fue a Estados Unidos, la conexión con Tomás y su nueva familia nunca se debilitó. Las videollamadas eran el puente que los mantenía unidos. Maca aprovechaba esas charlas para preguntar, como quien no quiere la cosa, por la familia de su amigo en Estados Unidos. Especialmente por alguien... Siempre que Macarena mencionaba a los primos o tíos de Nueva York, Tomás respondía de forma superficial y más tratándose de él. —Están bien, Maca. Cam sigue con sus cosas… muy ocupado. Luego cambiaba de tema rápidamente. Esa falta de detalles solo alimentaba la curiosidad de Macarena. Y la sensación de que Cameron era un misterio incluso para su propia familia.
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