Emilia. ¿Se imaginan mi cuerpo lleno de chupetones y moretones? Yo no y mi familia tampoco; yo nunca me he lastimado con nada, mi abuela se escandalizaría y mi papá seguro me tomaría fotos e iría a la comisaría. Soy su niña y cómo cerdo al matadero vine solita a que me ultrajaran y lo peor es que quiero llegar hasta el final, quiero saber qué más ahí... la curiosidad mató al más curioso. Llego a la puerta que me indicó, giro la manecilla, entro; es una habitación normal con una cama gigante, hay una caja blanca sobre ella con un moño n***o. Ahí recuerdo que he dejado mi maleta en la sala y que quizás me hubiera dado tiempo de asearme, sacudo mis pensamientos pues ya no quiero volver a la sala, nada más de pensarlo me da cosa. Me acerco y retiro la tapa, luego el papel y quedó confundida

