Emilia Aguilera Anoche no solo perdí mi virginidad, también perdí la pena, la vergüenza, el pudor, no quedó nada de mí; ese hombre me hizo desear las cosas más oscuras que se puedan imaginar en cuanto al sexo. Nuestra liberación fue explosiva y luego de recuperarnos ambos fuimos a la ducha, me pidió que lo dejara quitar mi body de arnés, me pidió permiso para lavar mi cuerpo y dejé que lo hiciera, que me tocara, disfruté de cada toque... subí mi pierna a su hombro, dejé que metiera su cabeza en mi v****a, que abriera mis pliegues con sus dedos y que me diera placer, que tocara mi otra entrada, que la lavara... Literal no tengo absolutamente nada para ocultarle, él conoce cada poro de mi cuerpo. No sé a qué hora desperté esta mañana, ni tampoco sé a qué hora me dormí, no importa qué tan

