Capítulo Tres

1713 Words
Emilia Un día más en el que siento que mi mundo se va a ir de cabeza sino soy lo suficientemente fuerte y decidida para afrontarlo; abro los ojos con la pereza absoluta que invade mi cuerpo a esta hora de la mañana, debo presentar mi proyecto, recibir críticas y seguir trabajando, modificándolo hasta que sea completamente perfecto y eso putos narcisistas profesores me dan el aval que necesito para hacerlo real. Aunque he estado haciendo averiguaciones y he escuchado que hay una persona que puede avalar mi proyecto, pero para eso debo presentarme directamente a él, es la misma persona que financia los proyectos de la universidad, pero sería sin tanto papeleo, sin tanta presentación; será una propuesta, una conversación, un momento... solo necesito convencer a una persona y no a ese séquito de escudriñadores que tiene la junta. Como sea, mientras averiguo quién es Eithan Wood y lo conozco personalmente debo seguir insistiendo. — Hija, si no sales ya mismo de la cama, ¡no llegarás a tiempo! — La voz de mi abuela se hace presente en la habitación, termino de salir de la cama, voy a la ducha y me pongo regia para ir a comerme el mundo e ignorar a toda esa gente insensible y llena de prejuicios que me acecha a diario por mis kilos de más. Sí, soy una orgullosa mujer de talla plus... Bajo a desayunar al restaurante, donde de inmediato Philip me atiende, el chico es gran amigo y nuevo en el restaurante, es el chef principal y cocina delicioso; digamos que se ganó a la jefa o sea yo, apunta de comida y buen sazón. Haber les explico, soy propietaria de un restaurante que fue la herencia de mi abuelo para mi madre y luego de que ella muriera quedó a mi nombre; junto con mi padre y mi abuela paterna vivimos en esta propiedad, es un edificio de dos pisos, arriba está habitado por nosotros y abajo es restaurante. Mi padre se encarga de la parte administrativa y mi abuela me ayuda con el contrato de personal yo en cambio me encargo de la contabilidad y de todo lo que haga falta. Desde que soy la dueña he invertido mucho y le he dado la oportunidad a mucha gente de tener un empleo, sobre todo inmigrantes, gente de otras culturas que le dan el toque al lugar y la variedad en cuanto a la carta. De hecho otra de mis ambiciones es abrir más restaurantes, me emociona nada de pensar en la idea. — Gracias, no sabia que te tocaba turno temprano hoy. — Le recibo el desayuno a Philip y le comento sorprendida por verlo tan temprano en el restaurante. — No me toca, pero quise venir para acompañarte a la universidad y desearte la mejor de las vibras con lo de tu proyecto. Sé lo mucho que has luchado por eso. — Mi sonrisa se amplía al pensar -que lindo detalle. — Muchas gracias, ya con esto, — Refiriéndome al desayuno servido por él. — voy ganando. — Ambos sonreímos, me deja terminar de desayunar, subo por mi bolso, a lavarme los dientes y al bajar está junto a mi padre esperando por mí en la entrada del restaurante. — Te va a ir muy bien hija hermosa. — Dice mi padre dándome un abrazo. — Gracias papi. — Llévala con cuidado. — Mi padre se hace a un lado y me deja apreciar la súper máquina de Philip, una YAMAHA BIKE Negra. El tema de las motos es algo que tenemos en común, la sensación de adrenalina me excita y me encanta; los jueves después del trabajo de cerrar el restaurante me invita a las carreras y voy gustosa. A él no le importa que yo sea gorda y a mí no me importa que sea mi empleado, pero la razón por la cual no tenemos una relación es porque él ya tiene una o bueno por lo menos cuando lo conocí él tenía una relación por eso no debe pasar absolutamente nada así que simplemente hemos mantenido la distancia, el gusto, el coqueteo, pero sin pasar más allá. Respeto que tenga chica y creo que soy suficiente mujer para conseguir un hombre para mí sola, así que en definitiva, Philip no es una opción, no hasta que no deje de lado a la chica que tiene; cosa que no sería justo porque a mí tampoco me gustaría que me cambiaran. Me entrega el casco, lo pongo, ambos subimos a la moto y rápidamente estamos frente al campus. — ¿Quieres que te recoja al salir? O tal vez podrías aceptar ir a dar una vuelta. — Me quito el casco y le sonrió. — Gracias por traerme y sobre lo otro, no creo que sea buena idea. — Le entrego el casco. — Emilia, en algún momento debemos hablar o más bien debes escuchar lo que tengo para decir. — Tienes a alguien... — ¡No! Se acabó. Por favor vayamos por un café y hablemos de esto con calma. — Asiento, dejo un beso en su mejilla y me marcho. Suspiro una vez me encuentro sola, voy directo a mi casillero y luego de tomar unos papeles voy a la oficina de proyectos, en el lugar preguntó por la señora la encargada solo para luego de la presentación me digan que no está, pero qué puedo pasar a su oficina y esperarla. La secretaria me acompaña, me abre la puerta, entro, recorro con la mirada el lugar y me encuentro con un hombre de postura recta, espalda ancha, brazos marcados, alto, fornido, con buen trasero mirando por la ventana con sus manos metidas en los bolsillos. — Llegas tarde. — ¡Qué voz! De frente está mejor, traje hecho a la medida, zapatos pulidos, barba de candado poblada, cejas gruesas, labios delgados, ceño fruncido, mirada profunda... 《Es el tipo del otro día》 Me recuerda mi mente. No olvidaría esa mirada, debe estar molesto por que lo rechacé la otra vez. — No venia a verte a tí y si estas aquí por lo del otro día, mi respuesta sigue siendo no. — Es mi versión más altanera y burlona. — Vine aquí porque quiero que entres a mi cama desnuda y me dejes joderte hasta el cansancio. — Me sorprendo, mis ojos quieren salir de su órbita. Él está tan serio, sus manos siguen en sus bolsillos y su mirada ahora es más intimidante. — ¡Eres un depravado, Psicópata, morboso de mierda, enfermo! — Lo sé, tengo una propuesta para tí. — Tranquilo, como si estuviera hablando del clima. — ¡No quiero escucharla! No voy a vender mi cuerpo, prefiero comer tierra… — Voy a tener lo que quiero cuando quiero y tú eres lo que quiero ahora. — Calmado, camina hacia mí y yo retrocedo. — Señor, ¿Sabe que puedo demandar por esto? — Sintiéndome, intimidada. — ¿Crees que le tengo miedo a la ley? Agradece que te estoy dando a escoger el cuando. — Ahh, imbécil. — ¡No será nunca, viejo promiscuo de mierda! — Lo encaro indignada gritándole sus verdades a lo que él se enoja y alza la mano, cierro los ojos para esperar por un golpe que no llega. Abro los ojos y su mirada ha cambiado, su mano sigue arriba, la sierra en un puño, se frustra y lo baja. — Emma, te quiero a tí. Quiero que seas tú comiéndote mi polla y atragantandote con mi semilla. Siempre tengo lo que quiero. — Sin quitarme la mirada de encima, sus palabras calan mis huesos. — Pues ahí una primera vez para todo. — No será está, te lo aseguro. Es más, habrá algo que desees y si es así, solo debes pedirlo. — Pienso en el proyecto, ¿Será que lo sabe? — No te diré que no a nada. — Mira su reloj. — Tengo algo que hacer, — Saca de su saco una tarjeta y la deja de lado en una mesa. — Llámame cuando estés lista. — ¡¿No me escuchó?! — Sale de la oficina y me deja la palabra en la boca. Quedo completamente en shock, alterada, con la boca seca; en serio, ¿Puede haber alguien tan malvado?, ¿Cómo se le ocurre intentar persuadirme? Agarro la tarjeta y mi corazón quiere explotar en mil pedazos, es él, Ethan Wood. Tengo dos opciones en este momento, olvidarme del sueño de toda mi vida o acostarme con ese hombre que no está nada mal, es todo lo que una mujer necesita. Es un hombre súper alto, fornido, guapo, tiene un aura misteriosa rodeándolo; es tipo que no quieres acercarte, pero todo en él es como un imán, un porte elegante, actitud seria, dice solo lo necesario, el hombre en serio emana poder y fuerza. ¡Me encanta! Súper atractivo, pero todo siempre tiene un pero y es un gran pero, -no me voy a acostar con él. Aunque debo decir que me sorprende muchísimo que un hombre como él quiera estar con una mujer como yo, a mí se me acercan puros estúpidos, gente que cree que me conformo con cualquier cosa, aparte generalmente todos esos que se me acercan son para cumplir una apuesta; creo que soy bonita, hermosa; mi abuela me lo dice todo el tiempo -una bomba sexy, pero aún así mi inseguridad es enorme y para una muestra un botón. Nadie me toma en serio, hasta los papasitos súper guapos, súper ricos, se burlan de mí tratando de comprar mi cuerpo ofendiéndome de esa manera, soy poca cosa para los hombres, eso me pone muy triste y hace que una vez más yo sienta que no soy nada. Trato de arreglarme, de vestirme bien, de ponerme ropa a la moda que haga que mi cuerpo se vea bonito y realce mis curvas, o sea no sé, en serio trato de ser femenina, de no olvidarme de mí, de no rendirme, pero no sirve de nada. Ethan Wood me mira con morbo, me mira como si quisiera arrancarme la ropa y me asusta, me gusta pero me asusta, debe ser un tipo de fetiche raro que tiene con las gordas, está loco ese hombre.
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