Capítulo Cuatro.

1661 Words
Ethan Wood — Es toda tuya. — Le digo a mi subordinada, Esmeralda Rivera la encargada de los proyectos en la universidad una vez salgo de la oficina. Una cita con Emilia no fue nada difícil, Damián solo tuvo que llamar a Esmeralda y pedirle que la citara para hablar de asuntos referente a su proyecto. En cuanto la vi mi impresión mejoró al cien por ciento, la chica es hermosa, tiene una piel tersa, bonita es como si todavía fuera una niña; una niña caprichosa, una niña a la que hay que consentir, que complacer y no sé porque la estoy mirando por el lado tierno cuando realmente todo lo que quiero de ella es oscuro; Cada vez me gusta más, quiero verla desnuda, sin maquillaje, quiero verla al natural mostrando sus deseos carnales... Esto es una locura, pero es lo que quiero con Emilia, esa gordita deliciosa quiero probarla y espero no tardé en llamarme pues la paciencia no es una de las virtudes que poseo. Me voy de la universidad sabiendo que el primer paso está dado y ahora solo debo esperar a que ella reaccione, que se tome el tiempo para pensar no me preocupa porque mientras, tengo muchas otras mujeres con las cuales divertirme. Voy a mi fábrica y me distraigo haciendo mi trabajo; la fábrica fue un negocio que monté con una pequeña parte de dinero que le presté a mi papá hace muchos años; En casa somos mi mamá, papá, mi hermano menor y yo; él menor es el favorito, Abraham tiene toda la atención de mis padres y pues digamos que yo soy el rebelde así que en esta familia no se mantuvo el orden natural de las cosas que es heredar el patrimonio familiar al hijo mayor o bueno no se lo dieron en su totalidad es el albacea. A mí me tocó conseguir mis propias cosas así que con el afán de querer independizarme molesto por la situación empecé a trabajar solo y cuando tuve la cantidad de dinero suficiente, bueno no fue suficiente pues empecé a tener más gastos de los que había pensado. Solo con una parte de dinero, la otra parte se la presté a mi padre para empezar el negocio; empecé vendiendo partes de automóviles, compraba, las pedidia en exportación, incluso habían otras que yo mismo diseñe, estudiaba, trabajaba y así fuí aprendiendo cosas fortaleciendo mi idea de que tener mi propio negocio era lo mejor... todo fue con sacrificios, ahorrando cada moneda, dejando de hacer muchas cosas. Mientras mi hermano era un playboy yo estudiaba y me mataba trabajando y creando mis diseños. Soy el mejor -es lo que me repetía varias veces, me tuve que alejar de todo y resistir. Diez años han pasado desde entonces, tengo treita y cuatro años y soy feliz en un mundo que he creado para mí mismo, dueño de mi vida, de mi fábrica la cual por cierto es automotriz y sigo creando, creando mi propio estilo de vida, creando la forma en la que quiero hacer las cosas, sin darme límites, pues ya en aquel tiempo en el que todo era lucha me limité; fue tanto que no tenía tiempo para estar con mujeres, para irme de fiesta pues mientras mis amigos de facultad reventaban ya sea la casa o las discotecas yo estaba de mi habitación haciendo lo que debía hacer porque en mi interior mi propio reto personal era demostrarle a mis padres que se habían equivocado, que habían tomado una mala decisión y no es que mi hermano sea un vago o que no lleve adecuadamente a la empresa, de hecho es muy buen administrador y está haciendo excelente trabajo, pero solo es eso por que como persona es un mierda, es hipócrita, es desleal y por eso él y yo no nos llevamos bien, sin mencionar que a la larga está trabajando para mí, puesto que en algún momento de nuestra vida y que mis papás fallen está escrito que debe cederme la mitad de todo así él lo haya trabajado durante todos estos años... Vivo mi vida alejado de mi familia y de los problemas familiares, hace más de cuatro años no visito la casa familiar, vivo viajando, viviendo mi vida, he estado en Rusia, Alemania, ampliando mi negocio, poniendo una que otra sucursal, haciendo tratos, siendo catador de mujeres, de buen whisky y nada más; mi familia vive en la misma ciudad que yo y aún así la casa de mi madre es la última a la que iré así esté metido en el problema más horrible del mundo ¿Que si me siento solo? No, no me siento solo, cuando has vivido toda tu vida lejos de el círculo materno y sin tener un hogar, no te hacen falta ese tipo de cosas. De hecho, el abrazo de mi madre es como si me lo diera Judas, así que definitivamente no es algo que desee; con mi padre las cosas son diferentes, pero digamos que hay veces que la cabeza del hogar es la mujer y en mi familia ese es el caso, mi mamá controla absolutamente todo y es lo que ella diga literalmente, mi padre muy pocas veces habla en las reuniones y mi mamá se cansa de dejarlo en ridículo muchas veces mandando a callar o llevando la contraria, mi padre se volvió el títere de mi mamá hace muchísimo tiempo; él es buen consejero, es buen hombre, pero está enamorado y quizás ese ejemplo es lo que me hace a mí evitar encularme con una mujer, de verdad no me imagino siento mandado, siendo su juguetito, el papel tapiz su taza de baño o lo que sea, yo no soy un hombre así y quizás tanto mi hermano como yo heredamos el carácter de mamá o quién sabe, supongo que cuando encuentras la mujer indicada este tipo de cosas pasan. Aunque he leído mucho y lo que sé del amor lo sé justo por, esos los libros hablan del amor como que cuando se está enamorado ambas personas trabajan en equipo, hacen que funcione, hacen sacrificios, piensan el uno al otro para bien, hacer lo que sea que hagas pensando en el bien de la otra persona, se vuelven una sola carne, así que realmente no creo que eso sea lo que le suceda a mi papá y no es algo que yo quiera hacer puesto que el amor es como un espejismo se puede interpretar de muchísimas maneras, - es toda una mierda entender eso llamado amor... — Julieta va para allá, ¿Necesitas algo más? — La puerta de mi oficina se abre y es Damián poniéndome al tanto de un encargo con el peor de los tonos. — Sí, que dejes de hablarme como si tu fueras el puto jefe. — Suspira. — Disculpa. — ¿Problemas en el hogar? — No. — ¿Quieres hablarlo? — ¡Dije que no! — Río. — Te he dicho que termines esa relación. No le hace bien a tu discernir y un día de estos voy a partirte la cara. — Me acerco a él y lo tomó de los hombros. — No te tienes que defender de mí, es el cabrón que tienes de mantenido en tu casa el enemigo. — Quita la mirada, lo suelto y salgo de la oficina, otra relación fallida que me hace pensar que estoy en lo correcto, el amor, ¿Para qué? Voy a mi encuentro con Julieta, es mi amante de turno, una pelinegra con cuerpo de modelo, piel bronceada, labios hinchados que me ponen a desear follar su boca todo el tiempo, me hace un oral riquísimo; no diría que es bonita más bien tiene su encanto, aunque obviamente nunca me he tirado una bien fea todavía creo que hay muchos tipos de mujeres que debo probar, pero antes está mi gordita. Llego a la suite y la encuentro terminando de poner la mesa, me sonríe una vez nuestras miradas conectaron, deja lo que hace y viene a mí para besarme. Lo cual es algo que odio de ella, sé cree mi mujer, olvidó su posición y se toma libertades que no le corresponden. Debo terminar esto ya, pero antes una última follada. Recibo el beso y la guió hasta un sillón, subo su vestido sin previa, saco su panty, ella sonríe y me besa, me conoce y sabe que no me gusta perder el tiempo así que me deja ser, muerde su labio y aprovecha que me separó para sacar mi polla para escapar e ir en dirección a la habitación, me llama haciendo señas con su dedo índice, sonrío y niego, le gusta jugar y me encanta, lo hace divertido -Razón por la cual se ha quedado tanto conmigo. No es de las que tengo que decirle que hacer, ella solo lo hace y cada vez me sorprende más, si no tuviera a Emilia entre cejas, creo que la conservaría un poco más, quito mi saco y camisa al entrar a la habitación, la encuentro sin su vestido, desnuda tendida en la cama, acaparo sus pechos entre lamidas y chupetes, ella hace lo suyo hasta que mi celular empieza a sonar insistentemente dentro de mí chaqueta, cosa que me distrae y maldigo por lo bajo. — Espera... — Le digo, busco el celular, miro la pantalla y el número es desconocido. Aún así abro la llamada, tanta insistencia debe ser urgente... ** ** ** ** ** ** ** Llamada... — Señor Wood, estoy lista... — Escuchó una voz temblorosa femenina del otro lado de la línea y me alegra haber contestado. Es ella... — Wood, ven a la cama, aún no hemos terminado... — Antes de que diga algo la voz de Julieta a mis espaldas hace que una vez más, maldiga. — Ohh, disculpe yo... no sabía que era un mal momento. — Emilia, espera. — Bit, Bit, Bit. — Emilia, Emilia,¡Maldición!
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