Con la inesperada invitación de August para almorzar juntos en la estación de bomberos, Hayes se estacionó frente al edificio asegurándose de no estorbar en el camino en caso de una emergencia y se bajó su de auto. Saludando algunos bomberos de turno a su paso, el alfa se dirigió hacia la oficina de su gemelo. —Está en la cocina, sheriff —informó uno de los hombres. —Ese idiota comenzó sin mí —refunfuño cambiando su dirección, encontrando efectivamente a su copia exacta sentada en la mesa comiendo solo. —Te tardaste mucho —se excusó August mientras tomaba asiento frente a él. —Tú fuiste el que me llamó recién —acusó sirviéndose de la deliciosa comida de Jimmy. —No creí en realidad que aceptaras, con esto de que tus suegros están de visitas —se encogió de hombros. —Por eso me invitas

