El cielo oscuro carecía de estrellas esa noche, la luna se veía más grande de lo normal mientras brillaba intensamente en lo alto del bosque, iluminando el camino de cierto grupo de lobos que corría bajo el encanto de luna llena. La ventisca fría estremecía a algunos de los frondosos árboles mientras seguía su camino dirigiéndose hacia todos lados y ninguno. Corriendo contra el viento, el denso pelaje de los lobos se sacudía ligeramente, jugueteando con aquellos grandes animales de aspecto salvaje y dientes afilados. Cada uno de ellos, estaba sumergido en sus propios pensamientos mientras corrían y corrían, intentando quitar la incertidumbre o el miedo, en búsqueda de otra alternativa o en cómo ayudar. Y es que, al inicio de la noche, cuando ya la mayoría de los integrantes había llega

