Theo despertó con un húmedo sonido haciendo eco en la silenciosa habitación, además de un excitante calor cubriendo su cuerpo lentamente. Gimiendo cuando algo acarició su ano, Theo alzó más su pierna y presionó su erección contra el colchón de la cama. —¿Uhm? ¿Mi pequeña cosita ya despertó? —ronroneó aquella grave voz erótica contra su oído. Sintiendo el cálido aliento contra su cuello más aquel firme cuerpo desnudo presionando el suyo desde atrás, Theo jadeó y respiró entrecortado. —Dios, Hayes —gimió Theo, empujando su trasero contra aquellos dedos húmedos que presionaron su interior. —¿Te gusta? —preguntó mordiendo su oreja. —Me encanta —suspiró y sonrió escuchando nuevamente aquel húmedo sonido—. ¿Cuánto tiempo llevas jugando con mi cuerpo? —Solo puedo decirte que tienes el sueñ

