Hayes gruñó pasando sus manos por su cabello cuando terminó la llamada, cómo si no fuera suficiente que no avanzaran en el caso, cada día había más presión y responsabilidades como alfa de la manada. Y él realmente se estaba esforzando en mantener ambos trabajos, pero los dos requerían de toda su atención y se le estaba dificultando dividir bien los tiempos entre cada trabajo y su vida personal. —¿Qué hay acerca del robo en la farmacia de la quinta calle? —preguntó a su ayudante que estaba sentado frente a él. —Yo no sabía nada de ello, ¿por eso te llamaron? —preguntó alzando una ceja. —j***r, se supone que te lo iba a decir ayer para que lo investigaras y lo olvidé —suspiró frustrado. —Sabes, no quiero entrometerme ni nada, pero ¿no crees que tienes demasiadas responsabilidades? —¿T

