¿Qué pasa cuando tienes frente a ti a un hombre casi perfecto, casi irreal, que te despierta sensaciones que desconocías y que te cuestan controlar? ¿Qué se supone que debes de hacer cuando tienes que hacer un pacto con tu enemigo?
Te pregunto a ti, todo esto, ¿cómo se maneja?
Esas son partes de las interrogantes que tiene Laura Almonte, una eficiente secretaria de orígenes humilde, que a sus veintisiete años tendrá que enfrentarse con el genio del mal. Christopher Wright, un poderoso empresario inglés que está dispuesto a todo para hacer cumplir su voluntad y nada más que su voluntad, sin importar por encima de quién tenga que pasar.
Así como lo escuchan queridas amigas, así es como conocí a esta inusual pareja. ¿Quieres saber cómo nombre esta nueva historia? Pues la llamaré: haciendo un pacto con mi enemigo.
Y si se preguntan: ¿Qué los hizo llegar hasta mí? Bueno, vamos a remontarnos unos meses atrás y ya lo descubrirás…
Santa Bárbara, siete meses antes…
En medio de lo que pareciera la decadencia de una crisis matrimonial, se encuentran los colaboradores de una empresa que es dirigida por dos mentes brillantes que resultan estar casados y, como cualquier pareja de esposos, tienen colisiones. O sea, conflictos que no son ajenos a sus empleados; no obstante, estos son, lo suficientemente, inteligentes como para no inmiscuirse en lo que no les incumben, aunque no todos hicieron lo mismo.
Sin embargo, dentro de tantas especulaciones, la secretaria de Lucina Draco, siempre se ha caracterizado por su eficiencia y la agilidad para realizar todas las tareas asignadas por su jefa inmediata. Aunque en ocasiones pasan inconvenientes que no se pueden controlar y distraen por completo. Como en este instante, donde la joven de piel morena, ojos oscuros, cabellera corta y rizada con figura voluptuosa, parece estar con la mente dispersa ante la nueva solicitud de su jefa.
—Laura, quiero que confirmes la cita con la doctora Villa Nueva, esta vez iré sola.
Le informa su jefa mientras su mirada está fija en la pantalla de su computador. Al no recibir una respuesta de afirmación, la arquitecta levanta la cabeza para toparse con la mirada perdida de su secretaria. La joven lleva dos años trabajando con ella y hasta el momento no tiene ningún inconveniente. De hecho, nunca ha tenido quejas sobre Laura, ni siquiera cuando el mundo de Luciana y Guillermo parecía estar de cabeza.
Pero rápidamente, la audaz mujer recuerda las pérdidas por las que tuvo la joven y decide volver a hablar…
—¿Segura que no quieres unos días de vacaciones? Serán pagadas, no tienes que preocuparte por eso.
Comenta logrando que esta vez la joven reaccione y le preste atención. Hace un mes, Laura perdió a su hermana mayor y su cuñado en un accidente de tránsito. Algo que impactó a la familia, ya que la pareja dejó a un pequeño de un año, quien está siendo reclamado por Christopher Wright, su tío.
—No, señora Draco, no es necesario. En casa estamos bien, además necesito distraerme y no hay nada mejor que el trabajo.
Le asegura la joven mientras finge una sonrisa. Luciana asiente, aunque en los ojos de su secretaria puede ver la tristeza y la preocupación. Sin embargo, la entiende, algo que la ayuda cuando está atribulada es el trabajo. Su mente se mantiene productiva al mismo tiempo que ocupada. Cualquier cosa es mejor que el sufrimiento.
—Está bien, pero si necesitas algo, solo dime, ¿bien?
Le exhorta la arquitecta con tono maternal. Laura asiente y responde:
—Lo haré, y gracias, señora Draco por todo - le dice y esta vez sí muestra una sonrisa sincera. —Iré a confirmar su cita.
Termina de decir, se despide y sale de la oficina de su jefa para caminar hasta su cubículo, mientras suspira e intenta ser fuerte. Y es que la muerte de su hermana y su cuñado no es lo único que la tiene con la mente perturbada. Resulta que Christopher Wright, un multimillonario empresario inglés de treinta y siete años, que resulta ser primo de Edward Murphy, ahora está reclamando la patria potestad de Noah, el sobrino de ambos.
Desde el día en que nació el pequeño, Susana, la hermana mayor de Laura, le hizo prometerle que, si moría antes de que su hijo pudiese valerse por sí mismo, no podía dejar que los Wright criaran a Noah. Jacob tampoco lo quería, decía que su familia era demasiado estricta y despiadada como para brindarle amor a un niño. Pasó con él, nunca sintió que lo amaran, más bien sentía que le exigían todo el tiempo ser alguien que no quería ser, y por eso dejó las riquezas que le brindaban para terminar en un país latino donde se enamoró de una mujer muy poco convencional que no cumplía con los estándares de su familia.
A diferencia de Jacob y de lo que sentía de su familia, su hermano mayor fue el elegido para dirigir la fortuna de los Wright. Es un vasto imperio que se remonta a siglos pasados y que consolida su nombre como uno de los más puros del continente europeo. Es de ahí la renuencia a mezclar su dinastía con otra descendencia. No obstante, les ha atacado dar su brazo a torcer, por la existencia de Noah. Un pequeñín que se mantiene ajeno a su realidad.
Atormentada, Laura se sienta en su cubículo, visualizando, por milésima vez, la notificación del juzgado, donde dice que el tío del pequeño reclama la custodia.
—Y ahora, ¿cómo cumplo el deseo de mi hermana y mi cuñado y de paso la petición de mi mamá de que no deje que nadie nos aleje de Noah? Este hombre tiene una fortuna valorada en miles de millones de dólares, y mi cuenta está en cero.
Comenta suspirando mientras recuesta su cabeza de su escritorio. El funeral de su hermana y su cuñado fue costoso. La madre de la joven no quiso notificar de inmediato a los Wright la pérdida de Jacob, así que Laura tuvo que encargarse de los gastos. Logrando que todo lo que tenía ahorrado para realizar su maestría en el extranjero, se redujera considerablemente.
Así que no tiene cómo contratar un buen abogado para que la ayude a alejar a una familia que, literalmente, puede pagar la deuda externa del país donde ella reside y aún le sobraría dinero para derrochar. Por lo que ha escuchado y leído de Christopher, dicen que es un hombre frío, manipulador y calculador, que no da un peso en falso y no tiene contemplaciones con sus adversarios. No por nada lo llaman el «Genio del mal».
—Laura, ¿te encuentras bien?
Se le escucha preguntar a Guillermo, quien se muestra un tanto preocupado por la joven. Laura da un respingo al oír la voz del jefe, y como un relámpago, se levanta de la silla.
—Oh, si señor Draco disculpe es que… - ella intenta disculparse, pero Guillermo la detiene.
—No tienes que darme explicaciones, sé qué estás pasando por un momento difícil. Luciana me dice que no quieres tomar vacaciones, y te entiendo, a veces es mejor engañar la mente con trabajo - comenta y ella asiente. —Bueno, quería saber si podrías hacerme un favor.
—Por favor, señor Draco, claro que puedo, ¿qué necesita?
Le responde con más ánimo. Guillermo le sonríe y le dice:
—Gracias. Bien, como sabes, ya Cindy no está con nosotros, así que voy a necesitar una secretaria o un secretario. No me importa, solo necesito que sea una persona tan eficiente y comprometida como tú. No quiero otro problema como el que hubo, ¿bien?
—Claro, de hecho, estaba considerando llevar el currículum de mi amiga a recursos humanos, es una excelente profesional… - dice sonriendo. —No lo digo porque sea mi amiga, en realidad lo es.
Se apresura a responder. Guillermo sonríe y le dice:
—Bien, entonces lleva el currículum al de departamento de recursos humanos. Si Ignacio lo aprueba, entonces estaré encantado de dar el visto final.
—Oh, muchas gracias, señor, lo haré.
Guillermo asiente con su sonrisa encantadora mientras entra a la oficina de su esposa. Laura suspira encantada. No solo porque su mejor amiga tiene la posibilidad de trabajar junto con ella, sino por lo amable y atento que es el ingeniero.
Un gran porcentaje de las féminas que trabajan en la constructora Draco&Vargas han soñado con la idea de que él se fije en ellas, solo que ninguna se ha atrevido a dar un paso, y es que la admiración y el respeto que le tienen a Luciana las hacen considerar lo que sería una imprudencia. Claro, que no pasó con todas, ya que Britany sí se atrevió a hacerlo, pero ella ya sabía lo que quería el día que decidió entrar a la empresa.
No obstante, todos reconocen que la hermosa joven se fue como toda una dama, a pesar de lo sucedido. No hizo un escándalo y, hasta el momento, no ha dado declaraciones acerca de la relación extramarital que mantuvo con Guillermo. Aun cuando se supo que una importante revista internacional, le ofreció un jugoso cheque para exponer a la pareja y sus infidelidades.
Britany solo desapareció del entorno, todo lo contrario, a Cindy, que no era con quien el ingeniero sostuvo una relación, sin embargo, la joven se atrevió a confrontarlo, según ella, en honor de una amiga que al final, le retiro su amistad desde que supo que solo la veía como el camino para vivir una vida de lujos. Esta sí, ha intentado hablar de más, pero su historial de chismosa empedernida, ni siquiera a la prensa sensacionalista, le interesó. Por esa y muchas más razones, el ingeniero tuvo que prescindir de sus servicios y buscar a alguien con el perfil de Laura.
Una vez terminada la jornada laboral, la joven secretaria se dirige a su humilde morada. La casa es sencilla, solo consta de un piso, pero tiene el espacio suficiente para vivir cómodamente. Tiene tres habitaciones que son compartidas entre Mirta, la madre de Laura, Noah, su sobrino y ella. La propiedad, también tiene un pequeño patio que es donde la joven se encuentra junto con su amiga, dándole la buena noticia.
—¿Estás jugando conmigo?, Laura, te juro que sí…
Tatiana, una trigueña de treinta años, intenta darle una advertencia a su amiga, pero esta la detiene de la forma más calmada…
—Que no, Tatiana, si podrás tener una oportunidad. Ya te había contado lo que pasó con Cindy, así que el señor Draco está muy estricto con respecto a quién contratará para ser su secretaria.
—Bueno, conmigo no tendrá ese problema, yo ya tuve suficiente de los hombres. La idea de salir con tu jefe, nunca sale bien - le dice suspirando, mientras recuerda su última relación. —Pero, cambiemos de tema, ¿qué harás con la notificación del estirado de los Wright? ¿Cuándo se lo dirás a la señora Mirta?
—No lo sé, hasta ahora ella solo piensa que en algún momento los Wright vendrán a llevarse a Noah, no sé cómo decirle que ese día está más cerca que nunca - revela suspirando.
—Debes prepararla, Laura, porque en cualquier momento Cristopher Wright llegará a este país y pondrá todo patas arriba.
Comenta Tatiana sin saber que su comentario está a punto de confirmarse. Laura asiente sin poder evitar sentirse angustiada. Y es que esa misma noche, acaba de aterrizar un jet privado proveniente de Londres. Se trata de Christopher, quien está dispuesto a reclamar al m*****o más joven de su familia. El hombre de altura impresionante, cabello rubio oscuro, ojos azules y mirada de fastidio, pisa por primera vez la ciudad de Santa Bárbara.
—Bienvenido a Santa Bárbara, Christopher, es un gusto volver a verte - le dice el abogado mientras extiende su mano para saludarlo.
—Gracias, Sergio, lo mismo digo - dice correspondiendo el saludo. —Entonces dime, ¿qué haremos primero?
Pregunta el hombre, sin rodeos, no quiere pasar más tiempo del que ya tiene pautado. Sin embargo, Sergio, quien le sonríe, tiene toda la disposición de tomarse su tiempo.
—Vamos, te cuento en el camino.
Le dice el abogado señalando el vehículo para tomar carretera y así perderse entre la oscuridad de la ciudad.
Como pueden ver, mi mal necesario, estará involucrado en esta historia. Pero la interrogante será, si su implicación, en este caso desigual, no unirá o terminará de alejarnos. Eso lo tendremos que descubrir…